Carlitos y el campo de los sueños (Jesús del Cerro, 2.008)

Carlitos y el campo de los sueños (Jesús del Cerro, 2.008)

Título original: Carlitos y el campo de los sueños
Director: Jesús del Cerro
Guionistas: Manuel Feijóo
  Beatriz G. Cruz
Intérpretes: Gustavo Salmerón
  Irene Visedo
  Josep Maria Pou
  Guillermo Campra
  Vicente Díez
  Alejandra Lorenzo
  Jennifer Manzano
  Iñigo Navares
Productores: Emilio Aragón
  Santiago De la Rica
  Tadeo Villalba
Fotografía: Adolfo Hernández
Música: Emilio Aragón
Montaje: Juan Carlos Sanavia
Nacionalidad: España
Año: 2.008
Duración: 107 minutos
Edad: Todos los públicos
Género: Comedia, Familiar
Distribuidora: Hispano Fox Film, S. A.
Estreno: 22-08-2.008
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 4,185 Espectadores: 263.129
Vizcaya: 4,899 Recaudación: 1.419.389,71 €
España:   Puntos (Popularidad):  
Rugoleor:   Índice de popularidad:  

Sinopsis:

A sus doce años, Carlitos desea dos cosas por encima de todo: una familia y jugar al fútbol. Pero es huérfano, y don Hipólito, el director del orfanato donde reside, odia el deporte. Lo único bueno del orfanato es que Carlitos comparte sus penas, pero también entrañables momentos de diversión, alegría y trastadas, con sus amigos ‘Trampas’, el ‘Seta’ y ‘la Flaca’. Además está Anita, una niña dulce y preciosa, de cuya mano Carlitos descubrirá el género femenino y un incipiente primer amor. La suerte de Carlitos dará un vuelco cuando la Federación Nacional de Fútbol organice un concurso para formar la Selección que jugará en el Campeonato Europeo Junior. Carlitos, con la ayuda de su grupo de amigos, se las ingeniará para acudir a las pruebas y, gracias a su talento, ¡será convocado para jugar con la selección! Sin embargo lo que en principio parece una alegría se convertirá en una carrera de obstáculos.

Emilio Aragón produce el debut cinematográfico de Jesús del Cerro, quien ya había dirigido, entre otras series, episodios de “Médico de familia”. Un film familiar protagonizado por un niño huérfano (Guillermo Campra), que aspira a formar parte de una selección junior nacional, con cuyo entrenador (Gustavo Salmerón) acabará estrechando lazos. El futbolista Raúl y el payaso Miliki participan con sendos cameos.

Crítica:

03.09.2008 – JOSU EGUREN

¡Que inventen ellos!

¿Que inventen ellos?, sentenciaba Unamuno, y como si sus palabras formasen parte de una siniestra profecía en este país, el cine sigue abonado a viejas fórmulas que en la mayor parte de los casos ni siquiera son rentables. Mención especial merece el caso del cine dirigido a un público infantil, que sigue expuesto a las sintonías que ya interpretaba Parchís hace treinta años, porque si bien es cierto que el grado de exigencia de los más pequeños es más bien escaso, tampoco estaría de más estimular sus neuronas de vez en cuando. Con “Carlitos y el campo de los sueños”, metas elevadas como la estimulación neuronal son una misión imposible, sobre todo si nos fijamos en el detalle de que es Emilio Aragón quien la produce.

Existe un toque Aragón, como existía un toque Lubitsch, y quizá en el caso del primero su influencia sea más reconocible. Basta con buscar en el reparto a Miliki, Irene Visedo o cualquier otro estandarte patrio de la ñoñería. Por suerte, los niños que integran el reparto infantil de este híbrido entre largometraje y serie televisiva cumplen con su cometido dejándose manejar por una historia amable, sencilla y moralista en la que se meten con calzador varios cameos, que seguramente serán celebrados con júbilo por pequeños (Raúl) y adultos (Pilar Rubio). Del resto del reparto, correcto dado el nivel de exigencia, merece la pena mencionar a un José María Pou que en el mismo año ha sido capaz de acaparar todos los premios Max de Teatro para luego despacharse con este trabajo, quizá intelectualmente menos alimenticio que “La cabra”, pero mucho más efectivo para la caja registradora.

En resumen, “Carlitos y el campo de los sueños” cumplirá respondiendo a las peores expectativas de quienes se decidan a exponer a sus hijos a una historia manida, falta de imaginación y previsible.