La conspiración del pánico (David J. Caruso, 2.008)

Póster: La conspiración del pánico: Eagle Eye (D. J. Caruso, 2.008)



Ficha:

Título Original: Eagle Eye.
Director: D. J. Caruso.
Guionistas: John Glenn, Dan McDermott, Hillary Seitz, Travis Wright.
Intérpretes: Shia LaBeouf, Michelle Monaghan, Rosario Dawson, Billy Bob Thornton, Ethan Embry, Michael Chiklis, Anthony Mackie, Cameron Boyce, William Sadler, Eric Christian Olsen, Anthony Azizi, Matt DeCaro, Lynn Cohen, Madylin Sweeten, Fahim Fazli, Madison Mason.
Productores: Alex Kurtzman, Roberto Orci, Patrick Crowley.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Música: Brian Tyler.
Montaje: Jim Page.
Países: Estados Unidos, Alemania.
Lugares de rodaje: Estados Unidos.
Año: 2.008.
Duración: 110 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 13 años.
Género: Acción, Misterio, Suspense.
Distribuidora: Paramount Spain, S. L.
Estreno: 10-10-2.008.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España.
Espectadores: 289.443.
Recaudación: 1.689.591,67 €.
Calificación: 5,819.

Sinopsis:

"La conspiración del pánico" es un thriller y una carrera contrarreloj, protagonizada por Shia LaBeouf, Michelle Monaghan, Rosario Dawson, Anthony Mackie y Billy Bob Thornton. Jerry Shaw y Rachel Holloman son dos desconocidos que se encuentran por culpa de una misteriosa llamada de teléfono de una mujer a la que no conocen. Amenazando sus vidas y a sus familias, consigue que Rachel y Jerry se metan en situaciones cada vez más peligrosas, utilizando la tecnología de la vida cotidiana para seguir todos y cada uno de sus movimientos. A medida que las cosas se complican, estas dos personas normales y corrientes se convierten en los fugitivos más buscados de USA, y tienen que colaborar para averiguar qué está pasando en realidad y, lo que es aún más importante, por qué.

Comentario:

Tras "Disturbia" (2.007), Shia LaBeouf vuelve a colocarse a las órdenes de D. J. Caruso en un thriller que define como puro cine de evasión hipervitaminado. Si en el citado film pudo ser el voyerista de "La ventana indiscreta", ahora se encuentra "Con la muerte en los talones". En la estela de la desenfrenada serie "24", forma una improvisada pareja con Michelle Monaghan, madre de hija secuestrada que, como él, es obligada a participar en un maquiavélico plan terrorista.

Crítica:

13-10-2.008 – JOSU EGUREN

Apocalipsis tecnológico

Nos encontramos ante uno de esos casos -sucede igual con libros e incluso trabajos musicales- en los que una vez comprobado el material, repasado mentalmente su contenido y, llegado el momento de construir una argumentación, uno se percata de que no puede librarse de cierto regusto amargo. Pero las razones de ese disgusto se presentan esquivas.

Algo no acaba de encajar, no convence, y a la vez, el producto final no es lo suficientemente nefasto como para destrozarlo con sentencias inapelables. ¿Qué hacer? La cosa se complica cuando el final, sensación perdurable donde las haya, se empeña pertinaz en inclinar la balanza hacia el despelleje fácil.

Subrayar lo positivo (o lo menos malo) o concluir que nos encontramos ante un efecto "Titanic" más. Teniéndolo casi todo a favor; mecenazgo de uno de los grandes (Spielberg), comienzo atractivo, persecuciones cuidadas y actor de moda creíble y digno (con el que ya trabajase en su anterior film "Disturbia"), el barco hace aguas y acaba de hundirse antes de llegar a puerto. Una pena.

Comenta el director D. J. Caruso que la idea original tardó diez años en materializarse porque la tecnología no estaba lo suficientemente desarrollada para resultar creíble. Que aquella premonición, necesitaba bases sobre las que cristalizar. Todo un detalle. Pero me pregunto si alguna vez Julio Verne se planteó un dilema así, si la imaginación por sí misma no es capaz de elaborar recursos con los que construir grandes historias.

Ése es sin duda el gran problema; que toda la trama descansa demasiado plácidamente sobre una intrincada red de justificaciones apocalíptico-tecnológicas, sobre una acción constante que nos impide pensar y que nos arrastra hasta el final metiéndonos con embudo cualquier extrañeza que pudiese surgir. Si es cosa de ordenadores, será cierto. Toda incomodidad o atisbo de crítica fundada de los inicios, se disuelve en 'hagamos un 'thriller' trepidante', y sólo eso.

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