No me pidas que te bese porque te besaré (Albert Espinosa, 2.008)

Poster: No me pidas que te bese porque te besaré

Título original: No me pidas que te bese porque te besaré
Director: Albert Espinosa
Guionistas: Albert Espinosa
Intérpretes: Eloy Azorín
Albert Espinosa
Teresa Hurtado de Ory
Pablo Rivero
Roberto Enríquez
Productor: Joaquín Padró
Mar Tarragona
Música: Aritz Villodas
Nacionalidad: España
Año: 2.008
Duración: 95 minutos
Género: Comedia
Distribuidora: On Pictures
Estreno: 03-10-2008

Sinopsis: Albert va a casarse con su novia. Pero a falta de pocos días, Albert no está seguro de si la quiere. Para evitar tener que hablar con ella, se apunta a un curso de guitarra.

Calificación:

Crítica: 6,600
Por mí: 4,775
Público:
Mundo:
Espectadores: 45.400
Recaudación: 268.795,31 €


Crítica:

09.10.08 - JOSU EGUREN

El lado brillante de la vida

Desafiando una vieja tradición que pronostica resultados catastróficos para los guionistas metamorfoseados en directores de cine, Espinosa se ha puesto tras la cámara para dirigir "No me pidas que te bese porque te besaré", su ópera prima. Quienes conozcan "Planta 4ª" o "Tu vida en 65 minutos", ya sabrán por donde van los tiros en el debut de este escritor y guionista que suele alimentar todos sus textos con detalles de su propia biografía. Se ha convertido en un tópico al comentar su figura, aunque siempre resulta un recurso socorrido, la mención a la operación a la que tuvo que someterse con 14 años para combatir un cáncer con el que ha tenido que convivir durante casi media vida.

El propio Albert aporta numerosos detalles en 'El mundo amarillo' que confirman el optimismo vital de un tipo que se declara feliz pese a su renuncia involuntaria (problemas de guión) a una pierna, un pulmón y medio hígado. Los efectos colaterales de lo que para otros (me sumo) resultaría una tragedia definitiva aparecen reflejados en todas sus películas, pero sin amagar la tragedia que siempre termina aflorando transformada en ironía. En "No me pidas que te bese porque te besaré", Albert se mantiene fiel a sus principios con la puesta en escena de una galería de personajes a los que se aproxima sin cruzar la delgada línea que separa el respeto de la sensiblería. En esta ocasión sus protagonistas son esas personas especiales a los que nuestras taras -visuales, mentales, morales... ridículas- nos empujan a catalogar dentro de ese cajón desastre de los disminuidos psíquicos, con los que ha de convivir un tipo que reinterpreta los tópicos de los galanes románticos del cine cómico. En "No me pidas que te bese porque te besaré" hay sal gorda, pero también muchas cucharadas de sal fina con las que Espinosa salpica los ojos del espectador despierto y atento al sentido del humor de un guionista que releído nos aporta muchas claves para afrontar la vida de una manera distinta.