Il Divo (Paolo Sorrentino, 2.008)

Il divo

Poster: Il divo

Título original: Il Divo
Director: Paolo Sorrentino
Guionista: Paolo Sorrentino
Intérpretes: Toni Servillo
  Anna Bonaiuto
  Flavio Bucci
  Carlo Buccirosso
  Giorgio Colangeli
  Alberto Cracco
  Piera Degli Esposti
  Paolo Graziosi
  Giulio Bosetti
Productores: Francesca Cima
  Nicola Giuliano
  Andrea Occhipinti
Fotografía: Luca Bigazzi
Música: Teho Teardo
Montaje: Cristiano Travaglioli
Nacionalidad: Italia
  Francia
Año: 2.008
Duración: 110 minutos
Género: Biopic
Distribuidora: Wanda Visión S. A.
Estreno: 12-12-2008

Sinopsis:

Hace más de cuarenta años que Andreotti es sinónimo de poder en Italia. Está preparado para asumir su séptimo mandato de primer ministro cuando la Mafia, el contrapoder más poderoso de Italia le declara la guerra.

Calificación:

Crítica: 7,850
Vizcaya: 5,550
España:
Rugoleor:
Espectadores: 43.347
Recaudación: 265.931,46 €

Crítica:

16.12.2008 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

El poder invisible

Tras “Gomorra”, otra película perteneciente al renacido cine italiano, “Il divo”, llega a nuestras pantallas. Y aunque el título induce a pensar que se trata de la biografía de algún cantante de ópera famoso, en realidad estamos ante el inclemente retrato del político romano Giulio Andreotti, miembro de la Democracia Cristiana, varias veces ministro y jefe de gobierno respecto a quien, en 1.993, el parlamento de su país concedió un suplicatorio para su procesamiento por presuntas conexiones con la mafia. Vampírico personaje, encarnado de forma espléndida por el poco conocido actor Toni Servillo, en un filme inquietante, cuya escenografía, de sombría belleza, sirve para describir la corrupción imperante en un sector de la clase política italiana.

Y, como no podía ser de otro modo, también se hacen referencias a las finanzas del Vaticano, a Roberto Calvi (Banco Ambrosiano) y a toda una serie de asesinatos y suicidios, así como a la oscura logia masónica P2, de la que, por cierto, en su día formó parte el mismísimo Berlusconi. Sesgados personajes e ingente cantidad de datos, que pueden agobiar un tanto al espectador no avisado, pero que resultan imprescindibles para entender el mayor escándalo surgido en la República Italiana en toda su historia.

Obviamente, con Andreotti como elemento catalizador de toda la trama, cuyo libro de cabecera muy bien podría ser “El príncipe”, de Maquiavelo. Tengamos en cuenta que se trata de un estadista que lleva a pies juntillas aquello de que un político debe imponer miedo y esperanza. En otro orden de cosas, el mismo Andreotti se encarga de afirmar con un cinismo estremecedor que «hay que perpetuar el mal para mantener el bien». Apasionante película, en definitiva, a la hora de mostrar las maquinaciones de una determinada clase dirigente y de un astuto hombre público, más peligroso que una piraña en un bidé.