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El hombre del corazón de hierro

Reinhard Heydrich (Jason Clarke) entró en contacto con la ideología nazi a través de su mujer (Rosamund Pike), una aristócrata alemana. De carácter implacable, Heydrich protagonizó en poco tiempo un ascenso meteórico hasta la cúpula del partido, llegando a ser jefe de las SS, la Gestapo y el principal ideólogo de la Solución Final. Un grupo de luchadores de la Resistencia checa planearía un atentado contra Heydrich en Praga, lo que le convertiría en el oficial nazi de más alto rango asesinado durante la II Guerra Mundial.

Valoración:6,241.


FICHA

Título Original: HHhH.
Director: Cédric Jimenez.
Guionistas: Audrey Diwan, David Farr, Cédric Jimenez.
Reparto: Rosamund Pike, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Jack O'Connell, Jack Reynor, Volker Bruch, Stephen Graham, Enzo Cilenti, Geoff Bell, Thomas M. Wright, Noah Jupe.
Productores: Daniel Crown, Alain Goldman.
Música: Guillaume Roussel.
Fotografía: Laurent Tangy.
Montaje: Chris Dickens.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 1…

La clase (Laurent Cantet, 2.008)

La clase (Laurent Cantet, 2.008)

Título original: Entre les murs
Director: Laurent Cantet
Guionistas: François Bégaudeau
  Robin Campillo
  Laurent Cantet
Intérpretes: François Bégaudeau
  Vincent Caire
  Olivier Dupeyron
  Patrick Dureuil
  Nassim Amrabt
  Laura Baquela
  Cherif Bounaïdja Rachedi
  Juliette Demaille
  Dalla Doucoure
  Arthur Fogel
Productores: Simon Arnal
  Caroline Benjo
  Barbara Letellier
  Carole Scotta
Fotografía: Pierre Milon
Música:  
Montaje: Robin Campillo
  Stephanie Leger
Nacionalidad: Francia
Año: 2.008
Duración: 128 minutos
Edad: Todos los públicos
Género: Drama
Distribuidora: Golem Distribución, S. L.
Estreno: 16-01-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 7,338 Espectadores: 231.413
Vizcaya: 7,726 Recaudación: 1.371.842,21 €
España:   Puntos (Popularidad):  
Rugoleor:   Ratio de popularidad:  

Sinopsis:

François es un joven profesor de lengua francesa en un instituto difícil; sus alumnos tienen entre 14 y 15 años. No duda en enfrentarse a Esmeralda, a Souleymane, a Khoumba y a los demás en estimulantes batallas verbales, como si la lengua estuviera en juego. Pero el aprendizaje de la democracia puede implicar auténticos riesgos.

La muy merecida Palma de Oro del último Festival de Cannes llegó para mostrarnos qué ocurre en el día a día de una clase de instituto en la banlieue parisina. Adherido a la realidad y evitando los nefastos tópicos del subgénero sociológico, Laurent Cantet (“El empleo del tiempo”) dirige a François Bégaudeau –profesor en la vida real y autor del libro en el que se basa el film- y a un grupo de alumnos, más o menos conflictivos, con los que ensayó a lo largo de un curso, antes de ponerse a rodar.

Crítica:

19.01.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Matrícula de honor

Al igual que lo hizo con “Recursos humanos” el cineasta francés Laurent Cantet vuelve a ofrecernos con “La clase” una aleccionadora obra maestra. Su premisa argumental, tratada desde diferentes perspectivas a través de una serie de películas de irregular eficacia, se convierte aquí en algo original, auténtico, ejemplar: de matrícula de honor, vamos. Un instituto situado en los arrabales de una gran ciudad, profesores concienciados y alumnos adolescentes procedentes de diversas etnias, son los mimbres de que se vale Cantet para mostrar de forma tan espontánea como vital las dificultades inherentes a la globalización galopante que nos ha tocado vivir, las barreras de todo tipo -políticas, sociales, raciales, religiosas, económicas- que se alzan ante nosotros y que nos impiden, desde lo local, alcanzar lo universal; desde lo particular, lo general.

Un luchador maestro que aboga por la escuela pública obligatoria, sin estridencias, pero con enorme entusiasmo y nobleza, es el elemento catalizador de este filme magnífico, enmarcado entre las cuatro paredes de una clase de variopintos alumnos, a modo de microcosmos, que configura a lo largo de nueve meses de enseñanza un filme profundo y necesario, que mueve a oportunas reflexiones sobre los duros tiempos que corren.

Que las escuelas, los colegios, los institutos, las universidades son la base de la civilización, es algo que todo el mundo debería dar por sentado. Y, sin embargo, a menudo descubrimos que eso no es así. Porque está demostrado que la variedad y no la uniformidad, el discrepar y no la unanimidad, el cambiar y no el inmovilismo, son cosas buenas, son creencias de valor que emergen con la tolerancia, que se adscriben al concepto cultural del pluralismo. Premisas a valorar como se merecen en una película semidocumental, que habla sin paternalismos en favor de todo ello. Sabia lección, maestro.

23.07.2009 – JOSU EGUREN

Los pequeños salvajes

Es difícil encontrar directores con la habilidad de Laurent Cantet para asir realidad y ficción con la misma mano. Pocos tienen su capacidad para plantear preguntas sin recurrir al tonito de los sermones dominicales, y más breve aún es el listado de títulos que se han adentrado con la honestidad de “Entre les murs” en las aulas de institutos marginales. Frente al clásico maestro redentor, popularizado por Sidney Poitier en “Rebelión en la aulas”, Cantet opta por el profesor Bégaudeau, un alumno aventajado de las clases dictadas por Jean Itard en la escuela ‘truffautiana’. Bégaudeau, íntimo del director, guionista accidental e intérprete de “La clase”, es el cicerone que guía a Laurent Cantet en su viaje al corazón mismo del sistema educativo galo.

Es curioso comprobar cómo la educación, que debería ser el cimiento de cualquier sociedad civilizada, ha quedado reducida a un conjunto de fracasadas lecciones dictadas entre paredes de una clase. De los padres no hay noticias y el Estado siente que ha cumplido sus obligaciones una vez abonadas las nóminas del profesorado. Todo se fía al interés de unos tutores que han de lidiar con la desmotivación de sus alumnos, tempranamente conscientes del marrón que les aguarda. Si a esto se le suma el problema de la inmigración,  tenemos entre las manos un cocktail repleto de interrogantes.

Las preguntas se suceden, como bofetadas, arrinconando al espectador hasta un córner en el que la realidad nos mira a la cara, y las respuestas tampoco podemos pedírselas a un Bégaudeau que se siente tan aturdido como su alumnado. Cantet trampea al orientar un discurso que se legitima con el uso de una textura fílmica semi-documental, pero aquí conviene aceptar que, a veces, ‘el fin justifica los medios’. No estará de más que esta lección encontrase eco en las escuelas porque, al margen del debate pedagógico, plantea la necesidad de conquistar diferentes modelos cinematográficos y sociales.

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