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Baby Driver

Baby (Ansel Elgort) es un joven conductor, especializado en fugas, cuya habilidad al volante al ritmo de canciones precisamente seleccionadas le convierte en un valioso activo para la banda de atracadores de bancos que lidera Doc (Kevin Spacey). Su papel en la organización se verá comprometido cuando conozca a Deborah (Lily James), una camarera de la que se enamora. Baby, que empieza a dudar sobre si lo que hace está bien o mal, decidirá dar un último golpe antes de retirarse, un atraco que pondrá en peligro su vida, su amor y su libertad.

Valoración:7,239.


FICHA

Título Original: Baby Driver.
Director: Edgar Wright.
Guionista: Edgar Wright.
Reparto: Kevin Spacey, Jamie Foxx, Ansel Elgort, Lily James, Jon Hamm, Jon Bernthal, Eiza González, Flea, Sky Ferreira, CJ Jones, Lanny Joon, Ben VanderMey.
Productores: Tim Bevan, Eric Fellner, Nira Park.
Música: Steven Price.
Fotografía: Bill Pope.
Montaje: Jonathan Amos, Paul Machliss.
Países Participantes: Reino Unido, Estados Unidos.
Año de Producción: 2…

El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard, 2.008)

El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard, 2.008)

Título original: Frost/Nixon
Director: Ron Howard
Guionista: Peter Morgan
Intérpretes: Frank Langella
  Michael Sheen
  Kevin Bacon
  Rebecca Hall
  Toby Jones
  Matthew Macfadyen
  Oliver Platt
  Sam Rockwell
Productores: Tim Bevan
  Eric Fellner
  Brian Grazer
  Ron Howard
Fotografía: Salvatore Totino
Música: Hans Zimmer
Montaje: Daniel P. Hanley
  Mike Hill
Nacionalidad: Estados Unidos
  Reino Unido
  Francia
Año: 2.008
Duración: 122 minutos
Edad: 7 años
Género: Drama, Histórica
Distribuidora: Universal Pictures International Spain, S. L.
Estreno: 06-02-2.009
Página WEB: Web oficial de la película en Estados Unidos
  Web oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 8,053 Espectadores: 61.908
Vizcaya: 7,599 Recaudación: 354.346,41 €
España:   Puntos (Popularidad):  
Rugoleor:   Índice de popularidad:  

Sinopsis:

El oscarizado director Ron Howard, basándose en un guión de Peter Morgan, cuenta la electrizante batalla entre Richard Nixon, el desacreditado presidente con un legado que salvar, y David Frost, una personalidad de la jet-set televisiva en busca de la fama, a través de la historia que nunca se supo y que les cambió a ambos. En los tres años siguientes a verse obligado a dejar la Casa Blanca, Nixon permaneció en silencio. Sin embargo, en el verano de 1.977, el astuto y frío ex presidente aceptó conceder una única entrevista y contestar a preguntas acerca de su mandato y del escándalo Watergate que acabó con su presidencia. Nixon sorprendió a todos al escoger a David Frost como confesor televisivo, seguro de que podría con el alegre presentador británico y se ganaría los corazones y las mentes de los estadounidenses. El equipo de Frost no estaba seguro de que el periodista fuera capaz de llevar a Nixon adonde quería. Pero en cuanto empezaron a rodar, la batalla comenzó. ¿Podría Nixon eludir las preguntas acerca de su papel en una de las mayores vergüenzas sufridas por la nación? ¿Exigiría Frost respuestas claras del hombre que llegó al poder por ser el maestro de la evasiva? Durante la entrevista, cada uno revela sus inseguridades, personalidad e inesperadas reservas de dignidad, para llegar por fin a una asombrosa exhibición de sinceridad.

Tres años después del escándalo Watergate, en 1.977, un Richard Nixon (Frank Langella) necesitado de ingresos se avino a ser entrevistado por el presentador británico David Frost (Michael Sheen), a lo largo de un programa que batió records logrando una audiencia de cuarenta y cinco millones de espectadores. Peter Morgan escenificó exitosamente una obra sobre aquellas legendarias cuatro noches de entrevistas y Ron Howard se ha encargado de llevarlas al cine, con vistas a los Oscar.

Crítica:

10.02.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

El político y el periodista

Con “El desafío: Frost contra Nixon” estamos ante un drama político y periodístico que es puro cine. La serie de entrevistas que un desenvuelto presentador televisivo (el excelente Michael Sheen, a quien pudimos ver encarnando a Tony Blair en “The Queen”) hizo a Richard Nixon (el excepcional Frank Langella, al que los buenos aficionados recordarán como sediento conde en “Drácula”, de John Badham) en 1.977, cuando ya había dimitido como presidente de EE UU en su segundo mandato por culpa del escándalo Watergate, es lo que describe el filme. Un desafío televisivo que Nixon abordó como una oportunidad única para limpiar su imagen de político corrupto y que acabó estallándole entre las manos como una bomba de relojería ante millones de telespectadores.

Oportuna película a la que no deberían hacer ascos las nuevas generaciones, resuelta por el director Ron Howard (“Una mente maravillosa”) con meticulosa -e inesperada- precisión. Al tiempo, su reivindicación del periodismo de investigación no tiene desperdicio, sobre todo en estos tiempos de desidia, brocha gorda y sinrazón. Porque hay una conexión muy clara entre el derecho a preguntar, a negarse a responder y a hablar. Es una relación compuesta de emociones, sentimientos, anhelos, creencias: todas esas cosas que no sólo son nebulosas, sino que conforman la profunda esencia de una realidad personal.

Así lo demuestra esta película señera donde, insisto, lo que importa es la defensa de la libertad de expresión, la defensa de la memoria histórica, la reivindicación del buen cine. En la época del 'todo vale', de 'la derrota del pensamiento' de que hablaba Alain Finkielkraut, esta película dice que no, que los valores éticos y estéticos son algo más que fenómenos opinables. Que la tradición cinematográfica no es arqueología. Así que animo al lector a visionar títulos como éste, lo mismo que a darle tiempo a una historia de amor. A fuego lento y con paciencia de la buena.

12.06.2009 – JOSU EGUREN

El presidente

Casos como el de Richard Nixon hacen grandes a los Estados Unidos, o al menos no resisten ninguna comparación con los de nuestra clase política. ¿Se imaginan a un presidente español dimitiendo? ¿o aceptando su culpabilidad y un posterior destierro a las cunetas de la vida pública? Vale, Richard Nixon no era un santo, y nadie le arrebatará la primera plaza en la lista negra de los 'peores' presidentes de los Estados Unidos, pero muy pocos políticos del siglo XX han dejado una huella tan indeleble en el cine. Y no sólo estoy pensando en las referencias explícitas: “Nixon”, “ El asesinato de Richard Nixon”, “Todos los hombres del presidente”...; sino en decenas de thrillers sobre los que se proyecta la alargada sombra del expresidente y su siniestro equipo. Hoy en día Nixon es una caricatura, un saco de golpes para comediantes, el sosías bufonesco del Anticristo, y quizá por eso se agradece aún más este retrato humano del personaje, aunque detrás de las cámaras esté Ron Howard, un extraño caso de director limitado al que han tocado con la varita del éxito.

A primera vista puede parecer arriesgado saltar desde Robert Langdon para aterrizar en Richard Nixon, pero Howard salta con el paracaídas de Peter Morgan, un guionista emergente que ya firmó “La Reina” de Stephen Frears. Morgan adapta su propio texto, y Howard le copia el reparto con el que “Frost/Nixon” triunfó en Broadway, respetando el protagonismo de Frank Langella y las réplicas de Michael Sheen. Dos a cero a favor de Morgan. Howard recupera parte de la desventaja recurriendo a una narración ágil que se libera de lo corsés teatrales de la obra homónima, al tiempo que mantiene intactos los picos de tensión dramática en el duelo entre político y periodista. Sin embargo, la película flojea como documento cuando prefiere el intercambio de golpes bajos (el periodismo recibe lo suyo), antes que subrayar la importancia histórica de Nixon, nada que no pueda perdonársele cuando uno escucha la confesión de Langella y piensa en un Oscar al Mejor Actor que tendrán que devolverle algún día.

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