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Baby Driver

Baby (Ansel Elgort) es un joven conductor, especializado en fugas, cuya habilidad al volante al ritmo de canciones precisamente seleccionadas le convierte en un valioso activo para la banda de atracadores de bancos que lidera Doc (Kevin Spacey). Su papel en la organización se verá comprometido cuando conozca a Deborah (Lily James), una camarera de la que se enamora. Baby, que empieza a dudar sobre si lo que hace está bien o mal, decidirá dar un último golpe antes de retirarse, un atraco que pondrá en peligro su vida, su amor y su libertad.

Valoración:7,239.


FICHA

Título Original: Baby Driver.
Director: Edgar Wright.
Guionista: Edgar Wright.
Reparto: Kevin Spacey, Jamie Foxx, Ansel Elgort, Lily James, Jon Hamm, Jon Bernthal, Eiza González, Flea, Sky Ferreira, CJ Jones, Lanny Joon, Ben VanderMey.
Productores: Tim Bevan, Eric Fellner, Nira Park.
Música: Steven Price.
Fotografía: Bill Pope.
Montaje: Jonathan Amos, Paul Machliss.
Países Participantes: Reino Unido, Estados Unidos.
Año de Producción: 2…

El luchador (Darren Aronofsky, 2.008)

El luchador (Darren Aronofsky, 2.008)
El luchador (Darren Aronofsky, 2.008)

Calificación:

Crítica: 7,285 Público: 7,503 España: 4,642 Rugoleor: 6,085

Ficha:

Título Original: The Wrestler
Director: Darren Aronofsky
Guionista: Robert D. Siegel
Intérpretes:

Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mark Margolis, Todd Barry, Wass Stevens, Judah Friedlander, Ajai Naidu

Productores: Darren Aronofsky, Scott Franklin
Fotografía: Maryse Alberti
Música: Clint Mansell
Montaje: Andrew Weisblum
Nacionalidad: Estados Unidos, Francia
Año: 2.008
Duración: 109 minutos
Edad: 13 años
Género: Deporte, Drama, Romántica
Distribuidora: Wide Pictures, S. L.
Estreno: 20-02-2.009
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España
Espectadores: 135.304
Recaudación: 820.771,71 €
Visitas: 0
Popularidad: 0,00%
Puesto:  

Sinopsis:

En los ochenta, Randy Robinson fue un profesional de la lucha libre. Veinte años después se arrastra por cuadriláteros de tercera categoría. Cuando sufre un ataque al corazón en medio de un torneo y debe retirarse, Randy intenta acercarse a la hija que abandonó.

Comentario:

Darren Aronowsky construye su cuarta película alrededor de la inesperada resurrección de Mickey Rourke, aquí convertido en un antiguo campeón de wrestling en las últimas. Desdeñado por su insufrible hija lesbiana (Evan Rachel Wood) y acuciado por terribles problemas de salud y económicos, vivirá todavía un discutible momento de gloria salvaje sobre el ring. También podrá acariciar la posibilidad del amor gracias a la insuperable Marisa Tomei, una bailarina de striptease que lo da todo.

22-02-2.009 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Más dura será la caída

El Oscar al mejor actor en la ceremonia que tendrá lugar esta noche en Los Ángeles puede resucitar la mortecina carrera de Mickey Rourke que, con su brutal interpretación en “El luchador”, disfruta de una segunda oportunidad en la vida, después de atravesar su particular valle de las sombras, tras triunfar con películas como “Nueve semanas y media” y “Orquídea salvaje”. Desmantelado comediante, que ahora resurge de sus cenizas, para entroncar con una ética y una estética profundamente norteamericanas, expresadas en literatura por escritores del calibre de John Dos Passos (“Manhattan Transfer”) o Raymond Carver (“Catedral”). En el cine, dos de los más excelsos cultivadores de lo que se ha dado en llamar metafísica del fracaso, John Ford (“El último hurra”) y Clint Eastwood (“Bronco Billy”), seguro que están en las fuentes de inspiración del realizador Darren Aronofsky (“Pi”), en relación con la sórdida historia de Randy 'El Carnero' Robinson, un veterano profesional de la lucha libre, al que Mickey Rourke da lo mejor de sí mismo.

Porque Aronofsky realiza con “El luchador” su filme más logrado, más rico, más bello. Unión íntima de la construcción dramática y de la motivación psicológica, la errabundez de Randy traduce su desarrollo ante un gran amor quebrado (excelente Marisa Tomei), mientras el claustrofóbico paisaje de un cuadrilátero es una encerrona de la que ya no podrá salir jamás. Un personaje tarado, que supone una inclemente búsqueda en el camino de la objetividad del cineasta ante seres humanos arrastrados por él a aventuras en las que son enfrentados dolorosamente consigo mismos y con los demás. Al tiempo, esboza un vasto fresco de la miseria moral de una sociedad, que se quema en el fuego fatuo del placer frenético y en una infructuosa interrogación del sentido de la vida. Película ejemplar, en la medida en que descubre el sufrimiento de un hombre universal, en la medida en que lo explica, sea con rigor, sea gritando, o con una contenida pero estremecedora tristeza.

14-01-2.010 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

El trono del perdedor

El 'friki' Mickey Rourke se merecía el Oscar que no logró como mejor actor del año por su interpretación en “El luchador”, donde da vida a un ídem profesional, Randy Robinson, perdedor hasta las cachas. A su lado brujulean otros personajes, incluida una bailarina de 'striptease' y la propia hija abandonada del protagonista, en un conjunto tan sórdido como apasionante. Así, “El luchador” se une por derecho propio a otros títulos señeros que marcaron un hito en el mundo del cine de perdedores, como “El ídolo de barro” o “Más dura será la caída”, ambas de Mark Robson, “Fat City” de John Huston y “Huracán Carter” de Norman Jewison.

De llevar a buen puerto creativo al personaje y a una película tan rasposa y violenta como la presente, se encargó Darren Aronofsky, un realizador que, por lo general, se mueve en los aledaños de la industria del cine de Hollywood, autor que fue de tres títulos a contracorriente: “Pi, fe en el caos”, “Réquiem por un sueño” y “La fuente de la vida”, dispuesto aquí a llevar hasta sus últimas consecuencias el descenso a los infiernos de Randy Robinson, un tipo duro que apenas recuerda la lejanía de su felicidad. Incluye su esperanzadora resurrección vital, no exenta de angustia, decrepitud y dolor.

El mismo físico de Mickey Rourke, su rubia melena al viento, su rostro machacado hasta lo inhumano, su mirada perdida y sus músculos tumefactos, revelan el estado anímico del vapuleado personaje, fiero en su aspecto exterior pero profundamente tierno en su interior, hasta el punto de producir sensación. Aspecto que da fe no sólo de la dureza de los golpes encajados en el cuadrilátero, sino de los propinados por una vida siempre al borde del abismo. Vida de un héroe caído en desgracia, marcado a sangre y fuego por su pasado, por sus errores, por su mala vida, pero capaz aún de aferrarse a un atisbo de dignidad y convertir su desgracia en virtud. Es, lo que podríamos llamar, el trono del perdedor.

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