La boda de Rachel (Jonathan Demme, 2.008)

La boda de Rachel (Jonathan Demme, 2.008)

Póster: La boda de Rachel

Título original: Rachel Getting Married
Director: Jonathan Demme
Guionista: Jenny Lumet
Intérpretes: Anne Hathaway
Rosemarie DeWitt
Debra Winger
Bill Iwin
Tunde Adebimpe
Mather Zickel
Anna Deavere Simth
Anisa George
Productores: Neda Armian
Jonathan Demme
Marc E. Platt
Fotografía: Declan Quinn
Música: Donald Harrison Jr.
Zafer Tawil
Montaje: Tim Squyres
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 2.008
Duración: 116 minutos
Edad: 13 años
Género: Drama
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España, S. A.
Estreno: 31-10-2.008
Página WEB: Web Oficial de la película en España
Web Oficial de la distribuidora en España

Sinopsis:

Los nervios de los preparativos de su boda se multiplican para Rachel cuando su hermana Kym, recién salida de un centro de desintoxicación, aparece para participar activamente en la celebración.

Calificación:

Crítica: 7,055
Vizcaya: 5,442
España:
Rugoleor:
Espectadores: 37.847
Recaudación: 226.736,76 €

Crítica:

07.11.2008 – JOSU EGUREN

Rachel se casa

"La boda de Rachel" debería servir para conjurar dos peligros. El primero, que Jonathan Demme caiga en olvido, y el segundo, que Anne Hathaway se encasille en papeles de chica florero. A priori, el drama parece ser el camino más propicio para rescatar la carrera de la actriz americana, aunque al director de “El silencio de los corderos” le hace falta algo más que un simple despliegue de recursos tras la cámara. Sabedor de que muchos todavía no le hemos perdonado por sus tristes 'remakes' de “El mensajero del miedo” y “Charada”, Demme vuelve a la escena pública con una película que copia el estilo de aquel grupo de 'farsantes' (Von Trier...) que revolucionaron el mundo del cine desde su cuartel general en Dinamarca. Les hablo del Dogma, un movimiento que consistía en filmar cámara al hombro con el apoyo de unos medios técnicos mínimos y una producción espartana. El fin último de todo aquel invento era abaratar las películas y agudizar el ingenio de los cineastas, aunque, en el caso de “La boda de Rachel”, la jugada sabe más a un intento de Demme por reivindicar su independencia que a un calculado ejercicio de economía presupuestaria.

Aferrado a un texto firmado por Jenny Lumet, el americano tropieza con los invitados a una boda a la que asistimos guiados por la hermana de la recién casada. A través de los ojos de Kym, una Hathaway crispada, a la que todos señalan como la oveja negra del clan, el director nos desvela las miserias de una familia corriente que, como suele ocurrir en estos casos, busca el amparo de las fechas señaladas para explotar. Alternando dos viejas recetas que suelen utilizarse para manipular las emociones del espectador, la transición instantánea de la comedia al drama y la bofetada sin avisar, Demme pone en pie una película meritoria con la que restaña las heridas dejadas por sus anteriores trabajos, aunque la apuesta se recrea en escenas interminables que deberían haber sido acortadas en la mesa de edición.

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