Man on Wire (James Marsh, 2.008)

Man on Wire (James Marsh, 2.008)

Póster: Man on Wire

Título original: Man on Wire
Director: James Marsh
Guionista: Philippe Petit
Intérpretes: No hay actores
Productor: Simon Chinn
Fotografía: Igor Martinovic
Música: J. Ralph
Montaje: Jinx Godfrey
Nacionalidad: Reino Unido
  Estados Unidos
Año: 2.008
Duración: 94 minutos
Edad: Todos los Públicos
Género: Documental
Distribuidora: Vertigo Films, S. L.
Estreno: 17-04-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España

Sinopsis:

El siete de agosto de 1.974, un joven francés llamado Philippe Petit marchó sobre un cable colocado ilegalmente entre las Torres Gemelas del World Trade Center.

Calificación:

Crítica: 7,823
Vizcaya: 7,040
España:  
Rugoleor:  
Espectadores: 7.206
Recaudación: 42.846,07 €

Crítica:

18.04.2009 – JOSU EGUREN

El Quijote sobre el alambre

Llama la atención que un trabajo como “Man on Wire” se alzase con el Oscar al Mejor Documental en una categoría mermada por la ausencia de la magistral “Vals con Bashir”, pero la decisión se digiere con entusiasmo una vez analizado su profundo alcance emotivo. Más allá de cualquier intención por homenajear a las víctimas de una fecha fatídica, la historia de “Man on Wire” es la de aquella fotografía que inmortalizó a un mago y funambulista francés mientras perpetraba el mayor crimen artístico del siglo: un paseo furtivo por el cielo de Nueva York en el que unió las Torres Gemelas deslizándose sobre una delgada línea.

Años antes, Philippe Petit ya había conseguido hacerse un hueco en la Historia tras haber superado con éxito un buen puñado de misiones imposibles, pero fue en 1.968 cuando sintió el impulso de garabatear los primeros bocetos de su obsesiva aventura. Como todo buen Quijote, Petit tuvo la complicidad de su particular Sancho, una mujer que abandonó su carrera sin exigir ínsulas en pago de su sacrificio. Y resulta comprensible, porque a lo largo del relato descubriremos el poder embaucador en las palabras de un hombre que es capaz de transformar el fraseo documental de los hechos en un apasionante 'thriller'.

Sin embargo, hay un pequeño matiz que desequilibra la historia, y es lo rápido que cayó a tierra este Ícaro moderno, quemado por una fama instantánea que borró de la memoria a su pareja y amigos. Cegado por la genialidad gala, James Marsh no acepta el reto de indagar en el traspiés emocional del acróbata que caminó entre molinos, dándole la oportunidad de ensanchar una leyenda que él mismo se encarga de convertir en mito. Y de nuevo es comprensible porque, como confiesa uno de los policías que fue testigo del reto funambulístico, lo que estaba contemplando era una de esas hazañas que no olvidaría nunca. Cuarenta y cinco minutos de una coreografía acrobática durante los cuales una diminuta figura negra se pasea sobre las nubes.

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