París, París (Christophe Barratier, 2.008)

París, París (Christophe Barratier, 2.008)

Póster: París, París

Título original: Faubourg 36
Director: Christophe Barratier
Guionista: Christophe Barratier
Intérpretes: Gérard Jugnot
Clovis Cornillac
Kad Merad
Nora Arnezeder
Pierre Richard
François Morel
Bernard-Pierre Donnadieu
Productores: Nicolas Mauvernay
Jacques Perrin
Fotografía: Tom Stern
Música: Reinhardt Wagner
Montaje: Yves Deschamps
Nacionalidad: Francia
Alemania
República Checa
Año: 2.008
Duración: 120 minutos
Edad: Todos los públicos
Género: Comedia
Distribuidora: Aurum Producciones, S. A.
Estreno: 08-04-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
Web Oficial de la distribuidora en España

Sinopsis:

Primavera de 1.936. En un distrito de clase obrera de París, está el Teatro Chansonia. Su cierre deja a Pigoil, Milou y Jacky en el paro. Con el apoyo de los vecinos, los tres amigos deciden producir un musical que les permita comprar el local.

Calificación:

Crítica: 6,193
Vizcaya: 6,160
España:
Rugoleor:
Espectadores: 98.129
Recaudación: 564.056,47 €

Crítica:

14.04.2009 – JOSU EGUREN

Maravilla de París

Rescatado del anonimato por un melódico hatajo de grumetes cantores, Christophe Barratier repite la jugada que le llevó a la gloria junto a “Los chicos del coro” dirigiendo la proa de su nueva barca en el mismo rumbo. Otra mirada nostálgica al pasado, esta vez varado entre los adoquines de un barrio colorista de París, es lo que lo que nos ofrece un director que más allá de las referencias evidentes se homenajea a sí mismo. Barratier calca las emociones adulteradas de su anterior trabajo, pasando varias veces por la quilla cualquier atisbo de dramatismo, para facturar un producto que sin duda debería exhibirse en las estanterías de las tiendas de souvenirs, junto a las replicas de la torre Eiffel y las postales del Louvre. Sabiendo que Barratier nunca frecuentaría las calles paralelas del beckeriano lumpen parisino, no era difícil imaginar que su estampa de la luminosa capital gala iba a estar anegada por toneladas de almíbar, aunque esta vez se la ha ido la mano con una receta hiperglucémica no apta para todos los públicos.

Hay que ser muy condescendiente para perdonarle a Barratier sus acusados vaivenes líricos, más aún cuando su historia nos lleva a las primeras filas de un café-teatro poblado por personajes naïfs, dibujados con una simpleza anacrónica impropia a estas alturas de siglo. Es el París de Luis Mariano, no el de “Les enfants du Paradis”, una ciudad donde los pintores visten como artistas bohemios y cuyas calles siempre anochecen animadas por el sonido del acordeón, el escenario perfecto para que Barratier homenajee al teatro de cabaret. Caleidoscópicos números de revista, actores cómicos y vedettes son parte de una función pensada para colgar el cartel de 'no hay billetes' en la que sus personajes son rudimentarias piezas en el engranaje de un 'Sábado noche' teatral. Sin duda sus mejores asideros se los proporciona una esplendida dirección artística que no hace olvidar una trama simplista sólo recomendable para quienes que hayan pagado la entrada a cambio de su ingenuidad.