Un conejo sin orejas (Til Schweiger, 2.007)

Un conejo sin orejas (Til Schweiger, 2.007)

Título original: Keinohrhasen
Título en Argentina:  
Director: Til Schweiger
Guionistas: Anika Decker
  Til Schweiger
Intérpretes: Til Schweiger
  Nora Tschirner
  Matthias Sweighöfer
  Alwara Höfels
  Jürgen Vogel
  Rick Kavanian
Productor: Til Schweiger
Fotografía: Christof Wahl
Música: Stefan Hansen
  Dirk Reichardt
  Mirko Schaffer
Montaje: Charles Ladmiral
Nacionalidad: Alemania
Año: 2.007
Duración: 116 minutos
Edad: 13 años
Género: Comedia romántica
Distribuidora: Key2Media Audiovisual, S. L.
Estreno: 30-04-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en You Tube

Calificación:

Crítica: 6,801
Vizcaya: 6,731
España:  
Rugoleor:  
Espectadores: 30.968
Recaudación: 172.756,25 €

Sinopsis:

Ludo es un periodista que se dedica a cazar estrellas. Hasta que un día una juez le condena a trescientas horas de trabajo social en una guardería. La directora del centro es Anna, quien sufrió las burlas de Ludo cuando era niña.

Crítica:

11.05.2009 – JOSU EGUREN

Puro narcisismo

Sin lugar a dudas, el cine es el mejor vehículo para llevar al extremo las más alocadas fantasías narcisistas, y si no que se lo pregunten a Til Schweiger, que aquí nos presenta una comedia romántica dirigida, escrita y protagonizada por él mismo. Para disimular lo evidente, Schweiger se obliga a compartir estrellato junto a la actriz Nora Tschirner, aunque en cada fotograma siempre acierta al contestarse quien es el más bello del mundo, y lo cierto es que Alemania le ha premiado con una espectacular recaudación en taquilla, dando la razón a quienes piensan que para combatir al 'amigo americano' hay que solidarizarse con sus viejas fórmulas y estilos.

“Un conejo sin orejas” se mueve en esta misma línea, fotocopiando con rigor los esquemas de “Un niño grande” y “P.S. I Love You”, a los que aporta un lenguaje subidito de tono, propio de la versión menos casta de “Notting Hill”. Tetas y culos al margen, proliferan sin descanso los diálogos infantiles, algunos de ellos tan sonrojantes como para alarmar al público menos feminista; y eso que la película pretende burlarse de la misoginia, aunque lo hace a costa de representar a las mujeres como 'muñecas hinchables' que pueden manipularse con dos simples interruptores: uno colocado en el cerebro, y otro situado en la parte baja del ombligo. Los hombres tampoco salen mejor parados -ya les adelanto que sólo necesitamos un fusible- por lo que todo acaba felizmente resuelto cuando el amor cortocircuita las fibras del semental masculino. Tampoco falta el coro habitual de tiernos y candorosos niños, que sirven para que el guión no se agote en el desenlace de las relaciones amorosas adultas, propiciando algunos momentos de la menos inspirada interpretación del “slapstick”.

Total que Schweiger tira con esmero de manual sin saltarse una sola línea, lo que sin duda reconfortará a quienes toleren a Bridget Jones y estén dispuestos a vender barata una sonrisa.