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50 primaveras

Nunca es demasiado tarde para hacer algo, sobre todo para Aurore Tabort (Agnès Jaoui), una mujer separada que acaba de perder su empleo y recibe la noticia de que va a ser abuela. A sus 50 años su vida parece estar congelada, pero un día se encuentra con un antiguo amor de su juventud. Esta reunión produce un cambio en Aurore, que se niega a admitir que esa podría ser la ocasión perfecta para empezar una nueva vida. ¿Conseguirá dejar atrás su orgullo y darse a sí misma una última oportunidad?

Tráiler.

Valoración:6,124.


FICHA

Título Original: Aurore.
Directora: Blandine Lenoir.
Guionistas: Jean-Luc Gaget, Blandine Lenoir.
Reparto: Agnès Jaoui, Pascale Arbillot, Samir Guesmi, Thibault de Montalembert, Sarah Suco, Lou Roy-Lecollinet, Eric Viellard, Nicolas Chupin, Rachel Farmane.
Productores: Fabrice Goldstein, Antoine Rein.
Música: Bertrand Belin.
Fotografía: Pierre Milon.
Montaje: Stéphanie Araud.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 89 minutos.
Calificación por Edades: No …

Cómo celebré el fin del mundo (Catalin Mitulescu, 2.006)

Cómo celebré el fin del mundo (Catalin Mitulescu, 2.006)

Título original: Cum mi-am petrecut sfarsitul lumii
Director: Catalin Mitulescu
Guionistas: Catalin Mitulescu
  Andreea Valean
Intérpretes: Doroteea Petre
  Timotei Duma
  Ionut Becheru
  Marius Stan
  Jean Constantin
  Mircea Diaconu
  Bogdan Dumitrache
Productores: In-Ah Lee
  Philippe Martin
  Catalin Mitulescu
  Daniel Mitulescu
  David Thion
Fotografía: Marius Panduru
Música: Alexander Balanescu
Montaje: Cristina Ionescu
Nacionalidad: Rumania
  Francia
Año: 2.006
Duración: 106 minutos
Edad: 13 años
Género: Drama
Distribuidora: Pirámide Films Distribución, S. L.
Estreno: 22-05-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en You Tube

Calificación:

Crítica: 7,454 Espectadores: 4.762
Vizcaya: 6,717 Recaudación: 25.512,40 €
España:   Puntos (Popularidad): 0
Rugoleor:   Índice de popularidad: 0

Sinopsis:

Bucarest 1.989, último año de la dictadura de Ceausescu. Eva de 17 años vive con sus padres y con su hermano de 7, Lalalilu. Un día en la escuela, Eva y su novio Alex -hijo de un odiado oficial del partido comunista- rompen accidentalmente un busto de Ceausescu. Alex confiesa su culpa ante toda la clase y un comité disciplinario del partido, Eva se niega y es trasladada a un reformatorio. Allí conoce a Andrei que se está preparando para escapar del país cruzando a nado el Danubio. Eva decide escapar con él. Lalalilu, asolado por la fuga de su hermana, llega a la conclusión de que Ceausescu es el culpable de todo su dolor y la razón principal de la decisión de Eva. Entonces, con sus amigos de la escuela, traza un plan para matar al dictador y así lograr que Eva regrese y empezar una nueva vida en una Rumania libre.

Desde la caída de Ceaucescu, el cine rumano se ha disparado, aunque Catalin Mitulescu se queja de que la democracia no acaba de llegar a su país. Tras ganar el oro en Cannes con su corto “Trafic (2.004)”, Mitulescu escoge para su puesta de largo el último año del régimen a cuyo derrumbamiento habrá de correr paralelo al despertar sexual de una adolescente (Doroteea Petre) que, tras ser castigada por romper un busto del dictador, sueña con poner tierra de por medio.

Crítica:

28.05.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Muerte de un tirano

Si con “Sueños de juventud” tuvimos la oportunidad de ver una película checa, con “Cómo celebré el fin del mundo” estamos ante un flime rumano, centrado en el fin de la dictadura del líder stalinista Nicolae Ceaucescu. Su detonante argumental es la destrucción de una estatua de dicho sujeto por parte de una pareja de jóvenes, en 1.989, poco antes de la caída del político, ejecutado junto a su mujer, Elena, el 25 de diciembre de 1.989. Sin embargo, cuando se desarrolla la trama del filme, el sistema, corrupto hasta las entrañas, todavía daba sus últimos coletazos. Por eso uno de los jóvenes, la chica, tras su internamiento en un reformatorio, decide huir con todas sus consecuencias.

Lo viejo contra lo nuevo, la esperanza de un futuro mejor para la mayoría del pueblo rumano, es el 'leit motiv' de “Cómo celebré el fin del mundo”, filmado por Catalin Mitulescu como si de un mosaico costumbrista se tratara, sin ahondar en la tragedia vivida y sufrida por los ciudadanos de un país perteneciente a la vieja Europa, a la que parece le crujen los huesos. ¿Será por eso que somos tan euroescépticos? No tan conseguida como “Cuatro meses, tres semanas y dos días”, del también cineasta rumano Christian Mungiu, el filme atesora, sin embargo, reflexiones que no deberían caer en saco roto.

Aun así, es la vertiente humanista la que prevalece en su desarrollo argumental, en relación con el miedo imperante y las relaciones familiares y sentimentales, sobre las que gravita inexorable la sombra de un aterrador sistema regido por un tirano y un gobierno de asesinos, dispuestos a las mayores atrocidades con tal de conservar el poder. Por eso, en ocasiones, la muerte es más dulce que la tiranía. Así, Mitulescu rinde homenaje a las víctimas del genocidio perpetrado por Ceaucescu y sus colaboradores. Una sesgada ironía ocupa asimismo un lugar destacado dentro del filme que, sin ser nada del otro jueves, desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, merece verse.

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