Millennium I: Los hombres que no amaban a las mujeres (Niels Arden Oplev, 2.009)

Millennium I: Los hombres que no amaban a las mujeres (Niels Arden Oplev, 2.009)

Título original: Män som hatar kvinnor
Director: Niels Arden Oplev
Guionistas: Nikolaj Arcel
  Rasmus Heisterberg
Intérpretes: Michael Nyqvist
  Noomi Rapace
  Lena Endre
  Sven-Bertil Taube
  Peter Haber
  Peter Andersson
  Marika Lagercrantz
Productor: Soren Staermose
Fotografía: Jens Fischer
  Eric Kress
Música: Jacob Groth
Montaje: Anne Osterud
Nacionalidad: Suecia
  Dinamarca
  Alemania
  Noruega
Año: 2.009
Duración: 152 minutos
Edad: 18 años
Género: Thriller
Distribuidora: Vértigo Films, S. L.
Estreno: 29-05-2.009
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en You Tube

Calificación:

Crítica: 6,439 Espectadores: 1.570.891
Vizcaya: 6,303 Recaudación: 9.335.028,02 €
España:   Puntos (Popularidad): 0
Rugoleor:   Índice de popularidad: 0

Sinopsis:

Hace 40 años, Harriet Vanger desapareció de una reunión familiar en la isla que pertenece y es habitada por el poderoso clan Vanger. Su cuerpo nunca se encontró, sin embargo su tío está convencido de que fue asesinada y de que el asesino es un miembro de su propia familia, una familia unida y a la vez disfuncional. Contrata entonces a Mikael Blomkvist, periodista caído en desgracia y a la tatuado y salvaje hacker informática Lisbeth Salander para investigar el caso. Será cuando la pareja relaciona la desaparición con un número de grotescos asesinatos de hace cuarenta años, cuando comiencen a desentrañar una oscura y horrible historia familiar. Pero los Vanger son una familia reservada, y Blomkvist y Salander están a punto de averiguar lo lejos que están dispuestos a llegar para protegerse. Los Hombres que no Amaban a las Mujeres es la primera parte de la trilogía de novelas Millennium, escrita por Stieg Larsson, y que ha vendido más de diez millones de ejemplares en todo el mundo. Por desgracia, Larsson no vivió para ver el fenómeno en que se ha convertido su obra y murió repentinamente en 2.004 poco después de entregar los manuscritos a su editor sueco.

Primera adaptación de la exitosa serie de best-sellers del fallecido Stieg Larsson, que destapa el oscuro pasado de su país con una trama en la que, a lo largo de dos horas y media de metraje, cabe una curiosa serie de personajes y algunas escenas escabrosas que no escatiman en Torture Porn. Michael Nyqvist y Noomi Rapace forman una improbable pareja de investigadores que tratan de sacar a la luz un crimen perpetrado más de medio siglo atrás, en el seno de una poderosa familia.

Crítica:

30.05.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Las flores del mal

Si la película sueca “Déjame entrar”, por su indiscutible calidad, se afirma desde ya como la gran sorpresa cinematográfica de la temporada, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, se perfila como una esforzada mixtura de melodrama familiar, cine negro y denuncia social, con los malos tratos al género complementario como elemento catalizador de toda la intriga. Una trama que deriva en una inquietante variante de crimen y castigo, incapaz en esta ocasión de emocionar al espectador. Incluye asimismo una frágil historia de amor, resuelta en el filme que nos ocupa de forma harto peculiar por un inexperto realizador, empeñado en alargar las secuencias más de lo necesario.

Pero, la adaptación de la novela homónima de Stieg Larsson tiene sentido, y la interpretación, que no es mala en general, con el defecto de ser, en algunos casos, demasiado enfática, redunda en perjuicio de este 'thriller' interminable y, por momentos, pedante. Porque se necesita tener madera de mártir cinematográfico por lo que al ritmo se refiere, empantanado en escenas repetitivas, que dan la murga más de la cuenta, incapaces de atrapar en imágenes percutantes su desarrollo argumental.

Cine y literatura son cosas distintas, a pesar de ser una relación que se remonta al nacimiento del mal llamado séptimo arte. Si primero el cine usó textos literarios como bases de sus argumentos, en seguida la narrativa asumió modos fílmicos. Es obvio que hay buenos libros que han dado lugar a pobres adaptaciones al cine y viceversa, películas extraordinarias basadas en endebles originales literarios. Así pues, este voluntarioso esfuerzo creativo no alcanza la exigible veracidad y se muestra incapaz de penetrar en esa maldad intrínseca, agazapada, de forma consciente o inconsciente, en lo más profundo de las personas. De ahí que, a menudo, no hace falta recurrir a una especie de fuente sobrenatural del mal. Los seres humanos somos capaces, por nosotros mismos, de las mayores maldades.

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