Prince of Persia. Las arenas del tiempo (2010)

Prince of Persia. Las arenas del tiempo

Un malvado dictador amenaza con desatar la oscuridad en la Persa medieval. Dastan (Jake Gyllenhaal), un joven príncipe de espíritu aventurero, decide unir sus fuerzas con una enigmática princesa rival, la bella sacerdotisa Tamina (Gemma Arterton), para custodiar una poderosa daga capaz de retroceder en el pasado y otorgar a su amo el control sobre el mundo. Su aventura les llevará a lugares fantásticos, pero un error desatará las Arenas del Tiempo, destruyendo todo un reino y convirtiendo a sus habitantes en criaturas demoníacas.

Valoración: 6,075.

Prince of Persia. Las arenas del tiempo

FICHA

Título original: Prince of Persia: The Sands of Time.
Director: Mike Newell.
Guionistas: Carlo Bernard, Doug Miro, Boaz Yakin.
Reparto: Alfred Molina, Ben Kingsley, Jake Gyllenhaal, Gemma Arterton, Steve Toussaint, Toby Kebbell, Richard Coyle, Ronald Pickup, Reece Ritchie, Gísli Örn Garðarsson.
Productor: Jerry Bruckheimer.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: John Seale.
Montaje: Mick Audsley, Michael Kahn, Martin Walsh.
País participante: Estados Unidos.
Año de producción: 2010.
Duración: 116 minutos.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Acción, Aventuras, Fantástica.
Estreno (España): 21 de mayo de 2010.
DVD (Venta): 20 de octubre de 2010.
Distribuidora (España): Disney España.
Espectadores (España): 1.705.411.
Recaudación (España): 10.064.640,87 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 38 / 38.

Prince of Persia. Las arenas del tiempo

COMENTARIO

Jake Gyllenhaal ("Brokeback Mountain", Ang Lee, 2005) y Gemma Arterton ("Furia de Titanes", Louis Leterrier, 2010) protagonizan la adaptación cinematográfica del popular videojuego bajo la batuta de Mike Newell, responsable de "Harry Potter: El Cáliz de Fuego" (2005), y escrita por el mismísimo creador del juego original de 1989, Jordan Mech. Fiel, pues, a las premisas del producto original, la película narra las aventuras de un príncipe cuyo padre y compañeros se han transformado en arena tras desatar el hechizo escondido en un enorme reloj de arena y una daga. (Anuario Fotogramas 2011: Paula A. Ruiz).

Prince of Persia. Las arenas del tiempo

CRÍTICA

21-05-2010 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Arenas movedizas

Si "Piratas del Caribe" partía de la atracción de un parque temático de Walt Disney, "Prince of Persia", subtitulada "Las arenas del tiempo" lo hace de un popular videojuego. Y si Johnny Depp era la estrella de la película de aventuras de Gore Verbinski, ahora le toca el turno a Jake Gyllenhaal lucirse en el papel de príncipe Dastan, enfrentado al malvado Nizam, el típico tirano que pretende destruir el mundo con una pavorosa tormenta de arena. Como es lógico, también aparece una bella princesa, llamada Tamina (encarnada por la recién llegada Gemma Arterton), que ayudará a nuestro héroe en sus grandilocuentes desafíos, recauchutados por los efectos especiales.

Toda la parafernalia técnica digital se emplea a fondo en este espectacular desfile de fantasiosas hazañas, filmadas por el muy pocas veces inspirado cineasta inglés Mike Newell ("Donnie Brasco", 1997) con su habitual tendencia al exceso. Aun así, forzoso es reconocer la vistosidad de algunas secuencias con carácter de fantasía oriental, cortesía del oscarizado camarógrafo John Seale ("El paciente inglés", Anthony Minghella, 1996), en un conjunto lujoso, ostentoso y un tanto simplón, donde la vertiente épica brilla por su ausencia.

Tampoco los aspectos místicos inherentes a una historia medieval son dignos de mención, encorsetados como están entre la tira de peleas, persecuciones y saltos de 'parkour', dirigidos principalmente al público palomitero. Con estos elementos puestos en juego, reducidos a la expresión más aparatosa que quepa imaginar, se celebra un jolgorio cinematográfico donde la auténtica aventura es sustituida por el ajetreo y la emoción por los estímulos gratuitos. El espectador, factor decisivo de la escenografía, es sometido al mismo prisma deformante. Y así también su mentalidad queda reducida a la de un chiquillo inconsciente y violento. El público adulto es más infantil que los propios niños asistentes al espectáculo y responde a la cacharrería con su sonrisa más delatora.

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