El tren de las 3:10 (James Mangold, 2.007)

El tren de las 3:10 (James Mangold, 2.007)

Título original: 3:10 to Yuma
Director: James Mangold
Guionistas: Halsted Welles
  Michael Brandt
  Derek Haas
Intérpretes: Russell Crowe
  Christian Bale
  Logan Lerman
  Ben Foster
  Peter Fonda
  Dallas Roberts
  Vinessa Shaw
  Slsn Tudyk
Productor: Cathy Konrad
Fotografía: Phedon Papamichael
Música: Marco Beltrami
Montaje: Michael McCusker
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 2.007
Duración: 122 minutos
Edad: 13 años
Género: Accion, Crimen, Drama, Oeste
Distribuidora: Wide Pictures, S. L.
Estreno: 05-09-2.008
Página WEB: Web oficial de la película en España
  Web oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 7,746 Espectadores: 196.479
Vizcaya: 7,599 Recaudación: 1.161.082,35 €
España:   Puntos (Popularidad):  
Rugoleor:   Índice de popularidad:  

Sinopsis:

Dan Evans es un veterano del ejército de la Unión que está a punto de perder su rancho a causa de las malas cosechas. La fortuna ofrece una oportunidad a Dan cuando es capturado el célebre forajido Ben Wade, violento y despiadado atracador cuya banda lleva años asolando la vía férrea de la Southern Pacific, asesinado a quien encuentra a su paso. Pero el arresto de Wade no es sino el primer paso, ya que tendrá que ser escoltado por un grupo de hombres muy bien pagados, entre los que se encuentra Dan, hasta la ciudad de Contention. Desde allí, sale un tren con un vagón-celda que le llevará a Yuma para ser juzgado por un tribunal federal. Éste viaje de tres días se convertirá en una pesadilla porque detrás del aspecto atractivo y encantador de Wade, se esconde un manipulador capaz de sacar partido del menor asomo de debilidad.

Tras el decepcionante biopic de Johnny Cash (“En la cuerda floja, 2.005”), James Mangold recuperó la buena forma con este brillante y ejemplar remake que reinventa aquel clásico western filmado por Delmer Daves en 1.957 y protagonizado por Glenn Ford y Van Heflin. Russell Crowe y Christian Bale toman el relevo en una recreación de la historia que apuesta por la acción sin desdeñar la carga melodramática ni los ingredientes místicos, del sacrificio a la redención.

Crítica:

05.09.2008 – JOSU EGUREN

El ‘western’ ha vuelto

El estreno de “El tren de las 3:10” debería servir para reivindicar el 'western', un género al que incomprensiblemente muchos aficionados siguen atribuyéndole un carácter monolítico. Existen muchos 'westerns' que sirven como contenedores de los tópicos comúnmente relacionados a las historias ambientadas en el salvaje oeste (el sheriff, los indios, el círculo de carretas, el 7º de caballería...), pero también existen numerosas pruebas que nos permiten ensanchar las fronteras del género. Películas como “Solo ante el peligro”, “Johnny Guitar” o “Encubridora” son clásicos que ponen en duda la facilidad con la que a veces se trata de definir uno de los pilares fundamentales de la historia del cine.

En ese grupo de películas perpetradas al margen de los cánones establecidos se sitúa el clásico de Delmer Daves “3:10 to Yuma”, un filme de culto en el que los duelos armados quedaban solapados por un intenso enfrentamiento psicológico y dialéctico. Tomando como referencia la obra de Daves, James Mangold (“Copland”, “Inocencia”, “En la cuerda floja”) se suma a la tímida revitalización del género (“Open Range”, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”,...) a la que venimos asistiendo en los últimos años para firmar un trabajo notable que, sin llegar a la maestría, supera con suficiencia el carácter impersonal propio del resto de su obra. Con un ojo puesto en la crepuscular “Sin perdón” y una lealtad admirable hacia el trabajo de Delmer Daves, Mangold compone una historia de personajes en la que la tensión dramática queda servida en bandeja con el enfrentamiento entre Christian Bale y Russell Crowe, dos hombres que han forjado su carácter en una tierra en la que la violencia es siempre la mejor carta de presentación.

Puede que “El tren de las 3:10” llegue unos minutos más tarde que su predecesor, pero se agradece la oportunidad que Mangold nos brinda de recuperar el gusto por un género que todavía sigue vivo.