Sólo quiero caminar (Agustín Díaz Yanes, 2.008)

Sólo quiero caminar (Agustín Díaz Yanes, 2.008)

Título original: Sólo quiero caminar
Director: Agustín Díaz Yanes
Guionista: Agustín Díaz Yanes
Intérpretes: Victoria Abril
  Pilar López de Ayala
  Diego Luna
  Ariadna Gil
  Elena Anaya
  José María Yazpik
  Carlos Bardem
  Paco de Lucía
Productores: Eduardo Campoy
  Pablo Cruz
  José Manuel Lorenzo
  Tadeo Villalba hijo
Fotografía: Paco Femenia
Música: Javier Limón
Montaje: José Salcedo
Nacionalidad: España
  México
Año: 2.009
Duración: 130 minutos
Edad: 18 años
Género: Drama, Suspense
Distribuidora: Hispano Fox Film, S. A.
Estreno: 31-10-2.008
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 5,498 Espectadores: 210.206
Vizcaya: 5,636 Recaudación: 1.194.554,55 €
España:   Puntos (Popularidad): 0
Rugoleor:   Índice de popularidad: 0

Sinopsis:

Gloria, Aurora, Ana, su hermana y Paloma, han fracasado en su intento de robo por el que Aurora es detenida y encerrada en prisión. Mientras tanto, unos traficantes mexicanos han llegado a España y Ana, que se gana la vida como prostituta, es contratada por el jefe de la banda, Félix, que le ofrece casarse con él e irse a vivir a México. Allí, Gabriel, un hombre aparentemente frío, se encarga de los trabajos sucios de Félix, pero con la condición de no hacer daño nunca a ninguna mujer. Gloria visita a Aurora en la cárcel para despedirse: no tiene otra salida que irse a México, donde Ana le ha conseguido trabajo en los negocios que maneja Félix. Allí, Gloria se da cuenta de los golpes que sufre Ana, aunque viva en una jaula de oro. Sin embargo, entre tragos y palizas ha podido planear el robo con el que vengarse: tiene todo perfectamente ideado y controlado para que el golpe a Félix y su banda sea el definitivo y sus vidas cambien. Con la ayuda de Paloma, Aurora sale por fin de la cárcel y se une a sus amigas en México para llevar a cabo el peligroso plan...

Agustín Díaz Yanes sorprendió en 1.995 con “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, un debut que la crítica sigue considerando como su mejor película. Ahora vuelve al thriller y recupera al personaje interpretado por Victoria Abril para una aventura mexicana en la que se deja acompañar por otras tres mujeres desesperadas, Ariadna Gil, Pilar López de Ayala y Elena Anaya. Todas al rescate de esta última, mal casada con un narco que pone estilo Diego Luna.

Crítica:

03.11.2008 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Corrido de Amor y Muerte

España y México, citas a “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” y la violencia propia de un 'thriller' tradicional, se dan cita en “Sólo quiero caminar”, nueva película de Agustín Díaz Yanes, por la que pululan implacables ejecutores, narcotraficantes sin escrúpulos, esquivos personajes románticos y cuatro mujeres vapuleadas por la vida, o duras como el pedernal (caso del encarnado por Ariadna Gil), dispuestas a la preceptiva venganza. Un atraco frustrado es el detonante de toda la acción, escorada a una irremediable fatalidad, en sintonía con cineastas y títulos clásicos a los que Díaz Yanes homenajea con generosidad y sin intenciones espurias.

Estamos, pues, ante un filme bronco, trepidante, bien interpretado por un sólido reparto hispano-mexicano, donde el feminismo también cuenta, a pesar de la sombría longitud de onda que informa la trama, ya que los siempre brutales maltratadores ocupan un lugar crucial en el desarrollo de la trama, seca y percutante, fotografiada sin florituras por Paco Femenía. Tengamos en cuenta que la mayoría de los personajes son seres marginados, cuando no perdedores natos, abocados a un callejón sin salida.

El enfoque que lleva a cabo su director no es en ningún caso inocente: él pone en la picota a todo bicho viviente; hay diálogos y réplicas contundentes, a veces sarcásticas, y otras veces, inquietantes, muy propias del cine negro; de éste se clonan los tipos del hampa y las mujeres fatales. Al tiempo, los ajustes de cuentas no se resuelven a base de simples elipsis, sino al estilo de un matadero clandestino. Porque estamos ante un 'thriller' con sabor a puro tequila, tal vez demasiado largo, pero de los que impiden al espectador abandonar el hilo argumental. Y es en este ambiente rasposo, donde los personajes se buscan, desesperadamente, mientras el mundo a su alrededor escupe fuego.

04.06.2009 – JOSU EGUREN

Una historia de violencia

Si algún personaje ha dejado huella en la Historia reciente del cine español ha sido el de Gloria Duque, aquella esposa de un banderillero comatoso interpretada por Victoria Abril. Ella era la protagonista de “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, la primera película de un Agustín Díaz Yanes que a punto estuvo de adelantarnos su epitafio con el título de su debut. Han pasado casi 13 años, y a Díaz Yanes le ha dado tiempo para sentir los volapiés de la crítica tras el estreno del “Capitán Alatriste”, pero cuando todo parecía indicar que al director le esperaba una larga temporada en los corrales ejerciendo su primera profesión, la de guionista, en 2.008 resucitó a su mejor personaje para cerrar el círculo de una historia que había quedado aplazada con puntos suspensivos.

“Sólo quiero caminar” no es una secuela, a pesar de que respeta aquella imborrable lista de nombres propios encabezada por Gloria Duque, es más bien otra etapa en la vida de tres mujeres que se trasladan a México D.F. luchando por sobrevivir. A Díaz Yanes le pierde, le consume, le delata su primera vocación como guionista; hay hilos que se desatan y tramas que van quedando aparcadas con la acumulación de nuevos giros, elementos que alimentan la sospecha de que buena parte del metraje ha sido amputado en la edición de la cinta.

Sin embargo, hay algo que permanece, como una invariable marca de estilo, y es la solidez con la que el director retrata a unos personajes que evitan que la película se desinfle. El grupo de mujeres salvajes de Díaz Yanes va armado, pero manteniendo intacto su espíritu femenino. Pueden ser vulnerables, enamorarse o pedir guerra, aunque sin caer en esa lista de tópicos con los que el cine cataloga a las mujeres, léase amas de casa, lolitas adolescentes o putas. Mención aparte merece el atractivo estilo visual con el que Díaz Yanes filma su narcocorrido, tendiendo un puente con el cine americano sobre los pilares de Peckinpah y Tarantino.