No basta una vida (Ferzan Ozpetek, 2.007)

No basta una vida (Ferzan Ozpetek, 2.007)

Título original: Saturno contro
Director: Ferzan Ozpetek
Guionistas: Ferzan Ozpetek
  Gianni Romoli
Intérpretes: Stefano Accorsi
  Margherita Buy
  Pierfrancesco Favino
  Serra Yilmaz
  Luca Argentero
  Ennio Fantaschini
Productores: Tilde Corsi
  Gianni Romoli
Fotografía: Gianfilippo Corticelli
Música: Neffa
Montaje: Patrizio Marone
Nacionalidad: Italia
  Francia
  Turquía
Año: 2.007
Duración: 113 minutos
Edad: 13 años
Género: Drama
Distribuidora: Vértigo Films, S. L.
Estreno: 05-10-2.007
Página WEB: Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 6,123 Espectadores: 19.679
Vizcaya: 6,107 Recaudación: 111.093,48 €
España: 4,273 Puntos (Popularidad):  
Rugoleor: 5,190 Ratio de popularidad:  

Sinopsis:

Un grupo de amigos que experimentó la juventud en los años 80 y 90, se encuentra a las puertas de los 40 años con que tiene que saldar cuentas con el sentido y el valor de su amistad, de sus afectos y de sus vidas. El tema de la separación, tanto en la amistad como en el amor, y la imposibilidad de aceptarla, les obliga a enfrentarse con sus sentimientos, sus emociones y sus miedos más profundos. Comedia de tono, a veces, melancólico a veces amargo, en la que la historia muy personal y privada de este grupo de personas se convierte indirectamente en el espejo de una sociedad en busca de nuevas reglas y nuevas dinámicas en las relaciones. ¿Qué pasaría si uno, en vez de ocultar, negar, remover los cambios sentimentales y existenciales, se encontrase con que deja de esconderse, que lo saca todo fuera, que se enfrenta de forma global a sus propios secretos y deseos, a su verdadera ilusión ante las nuevas relaciones y sentimientos? ¿Cómo se hace para superar el miedo que conlleva el cambio de la propia vida? ¿Cómo se hace para no separarse nunca aún cuando todo a tu alrededor te pide y te induce a hacerlo?

Un grupo de treintañeros italianos a punto de llegar a la temible cuarta década de su existencia vive la vida de muy diversas formas: unos son gais, otros heteros, felices, infieles o enganchados a la droga. La muerte de uno de ellos les llevará a reunirse en torno a su recuerdo como en “Los que me quieren cogerán el tren” o “Los amigos de Peter”. Una comedia dramática dirigida por el turco Ferzan Ozpetek, que vuelve a contar con Stefano Accorsi y Margherita Buy, recordados por “El hada ignorante (2.001)”.

Crítica:

06.08.2008 – JOSU EGUREN

Sigamos siendo amigos

En Italia, que pasa por ser uno de los mejores destinos turísticos del mundo, deberían empezar a considerar la posibilidad de incluir los estudios Cinecittà como parte de los excursiones programadas a la antigua Roma, porque del esplendor del cine italiano que dio al mundo figuras tan destacadas como Visconti o Rossellini sólo queda el recuerdo. Apenas los últimos destellos de algunos viejos directores curtidos en el oficio logran aguantar el tipo de una cinematografía que hace bandera de esperpentos como “Manual de amor”, y eso que Italia es el país con más cineclubes por metro cuadrado del mundo. Quizá sea este panorama de absoluta mediocridad lo que ha abonado el terreno para el éxito de Ferzan Ozpetek, un director italoturco que se dio a conocer hace más de diez años con “Hamam”. Ozpetek, cuya aparición en las carteleras españolas se ha convertido en un hecho habitual, presentaba hace unos meses “No basta una vida”, trabajo con el que completa una filmografía en la que destaca “El hada ignorante”, también editada en video.

Fiel al estilo que caracteriza sus últimas películas, Oztepek vuelve a poner el acento en el tono nostálgico con el que narra la experiencia vital de unos personajes que se enfrentan a la dramática pérdida de un ser querido. La muerte, la amistad y el amor, en sus múltiples facetas, constituyen el corpus narrativo de una película en la que Oztepek analiza el particular modelo de familia formado por un grupo de amigos. Si algo lastra a la película es, sin duda, la excesiva longitud de un metraje al que Oztepek se ve incapaz de dotar de ritmo, a pesar de la recurrente utilización de clímax y anticlímax con los que trata de forzar una narración en la que sus personajes terminan perdidos. Y es que la riqueza que atesoran muchos personajes de la película sólo queda apuntada a través de pequeños detalles aislados que no terminan cuajando a lo largo de la cinta.