Un novio para mi mujer (2008)

Fotograma: Un novio para mi mujer (2008)

El Tenso Polsky (Adrián Suar) no soporta más el carácter de su mujer, la Tana Ferro (Valeria Bertuccelli), pero no sabe cómo decirle abiertamente que se quiere separar. Mientras la convivencia se vuelve más y más insoportable, el Tenso pide consejo a su fiel amigo Carlos (Marcelo Xicarte), que le propone provocar que sea su esposa la que lo abandone a él. Para conseguirlo tiene una apuesta segura: contactar con Cuervo Flores (Gabriel Goity), un viejo seductor irresistible para las mujeres, y pedirle que enamore a la Tana para solucionar el problema de una vez por todas.

Valoración: 6,570.


Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: Un novio para mi mujer.
Director: Juan Taratuto.
Guionista: Pablo Solarz.
Actores: Adrián Suar, Valeria Bertuccelli, Gabriel Goity, Marcelo Xicarte, Luis Herrera, Martín Salazar, Oscar Nuñez, Benjamín Amadeo, Julieta Zylberberg, Violeta Urtizberea, Lucía Maciel, Guillermo Francella, Daniel Casablanca.
Actores de Doblaje (V. O.): Mercedes Morán.
Productores: Juan Pablo Galli, Juan Vera, Alejandro Cacetta.
Fotografía: Pablo Schverdfinger.
Música: Iván Wyszogrod.
Montaje: Pablo Barbieri Carrera.
Dirección Artística: Vera Aricó.
Vestuario: Roberta Pesci.
Nacionalidad: Argentina.
País Participante: Argentina.
Lugares de Rodaje: Buenos Aires (Argentina).
Fechas de Rodaje:
Año de Producción: 2008.
Duración: 98 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Comedia, Romántica.
Estreno (España): 10 de julio de 2009.
Distribuidora: Festival Films, S. L.
Espectadores (España): 60.648.
Recaudación (España): 368.462,38 €.

Cartel: Un novio para mi mujer (2008)

Comentario

"No sos vos, soy yo" (2004) convirtió a Juan Taratuto en el Rey Midas de la taquilla argentina. "¿Quién dice que es fácil?" (2007) confirmó su talento para la dirección de actores provocando la carcajada de los espectadores con desventuras amorosas en las que pueden verse reflejados. Como la de esta tercera entrega, en la que un tipo (Adrián Suar) busca un hombre que enamore a su mujer (Valeria Bertuccelli), porque no sabe como decirle que ya no la soporta. Estas cosas pasan. (Anuario Fotogramas 2010).

Fotograma: Un novio para mi mujer (2008)

Crítica

14-07-2009 – JOSU EGUREN

La vida se un bajón

El destino lógico, inmediato y previsible de cualquier comedia de éxito argentina producida en los años posteriores a la taquillera "El hijo de la novia" es la cartelera española. Más si quien dirige es Juan Taratuto, un realizador que con "No sos vos, soy yo" cosechó un gran éxito en ambas orillas y que ahora, ha conseguido vender los derechos de "Un novio para mi mujer" al mercado americano. El filme es carne de 'remake', se ve a la legua e, incluso antes de que flaquee el metraje, cualquier espectador puede sentirse tentado a rehacer el casting buceando en la cantera de actores yanquis.

Adrián Suar y Gabriel Goity no son escollos, pero es más difícil encontrar una actriz a la altura de la talentosa Valeria Bertuccelli. Ella lleva la manija de la cinta, marca los tiempos, haciendo suyo el personaje de 'La Tana' con una naturalidad portentosa. 'La Tana' es una misántropa incorregible que imanta y repele a todo aquel que se le acerca, y ha llevado a su marido 'El Tenso', un personaje blandengue e inane, hasta una situación extrema en la que la convivencia se ha hecho insoportable. La solución para 'El Tenso' es el 'Cuervo Flores', un viejo galán a sueldo, experto en el arte de seducir mujeres ajenas. Pero todo se complica cuando el marido descubre que bajo el caparazón espinoso de su mujer hay otra, la misma mujer de la que estuvo enamorado, su media naranja.

No podría definir "Un novio para mi mujer" como una comedia romántica, aunque es casi imposible no enamorarse de 'La Tana', lo que sí es seguro es que Taratuto ha conseguido dar con un personaje modélico que entra a cuchillo en la realidad, armada con un arsenal de verdades enormes. 'La Tana' detesta el falso optimismo, las modelos de calendario, los buscadores de coincidencias, la cocina de autor, casi la vida, pero sus aspiraciones son modestas. La lección es que nuestra otra mitad no tiene por qué ser perfecta, basta con que aporte lo que nos falta con sus virtudes y sus defectos.

También te puede interesar