Arrástrame al infierno (2009)

Fotograma: Arrástrame al infierno (2009)

Christine Brown (Alison Lohman) es una mujer de éxito. Tiene una relación idílica con un profesor (Justin Long) y es apoderada de un banco de Los Ángeles, sin embargo, sueña con un ascenso. Cuando una misteriosa anciana, la Sra. Ganush (Lorna Raver), pide un retraso en las mensualidades de su hipoteca, Christine decide negárselo para ganar puntos delante de su jefe. Desde ese momento, una terrible maldición caerá sobre la joven, convirtiendo su vida en una pesadilla. Sólo la ayuda de dos videntes pueden salvarla de ser arrastrada al infierno.

Valoración: 6,174.

TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: Drag Me to Hell.
Director: Sam Raimi.
Guionistas: Ivan Raimi, Sam Raimi.
Reparto: David Paymer, Justin Long, Alison Lohman, Lorna Raver, Dileep Rao, Bojana Novakovic, Adriana Barraza, Chelcie Ross, Reggie Lee, Octavia Spencer.
Productores: Grant Curtis, Robert G. Tapert.
Música: Christopher Young.
Fotografía: Peter Deming.
Montaje: Bob Murawski.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2009.
Duración: 101 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 18 años.
Género: Terror.
Estreno (España): 31 de julio de 2009.
DVD (Venta): 28 de enero de 2010.
Distribuidora (España): Universal Spain.
Espectadores (España): 436.999.
Recaudación (España): 2.568.021,76 €.
Visitas: 12.
Popularidad: 706 / 822.

Cartel: Arrástrame al infierno (2009)

COMENTARIO

Tras la multimillonaria trilogía "Spider-Man", Sam Raimi regresa al género que le vio nacer con una película deliberadamente pequeña en la que Alison Lohman encarna a la humilde empleada de banco que deberá hacer frente a las consecuencias de su ambición profesional. Para afianzar un ansiado puesto en su oficina bancaria, se negará a extender el crédito de una anciana gitana (Lorna Raver), que termina por maldecirla, con todas las malditas consecuencias. (Anuario Fotogramas 2010).

Fotograma: Arrástrame al infierno (2009)

CRÍTICA

05-08-2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

La hipoteca del terror

Sam Raimi es uno de los pocos directores actuales que sigue cultivando con fruición el cine de género tradicional. De ahí que su último esfuerzo creativo, "Arrástrame al infierno", entronque sin esfuerzo aparente con otros exitosos títulos suyos, incluidos "Ola de crímenes... ola de risas" (1985), "Premonición" (2000) y "Posesión infernal" (1981). En esta ocasión, una empleada de banca, amenazada de muerte por una anciana clienta, es el detonante argumental de un desfile de situaciones límite, propiciado por la negativa a conceder el préstamo de una hipoteca, con lo cual la trama es de rabiosa actualidad, al menos en España. Unos personajes atávicos y un ritmo desenfrenado preside la escenografía de esta amena película, filmada por Raimi con su habitual gusto por el 'gore' y la pestilencia propia del caso.

Porque lo que interesa en "Arrástrame al infierno" es la descripción de atmósferas enloquecidas, donde el vil metal se convierte en el 'leitmotiv' de toda la trama, aliñada con sustos y giros de guión capaces de despistar al más curtido espectador. A partir de ahí, arropados por una estética siniestra, que hace de un parking un verdadero espacio neogótico, los personajes del filme se enzarzan en un despiadado toma y daca, en sintonía con un cuento de terror como mandan los cánones.

Así que partiendo de elementos propios del más tópico cine terrorífico, el autor de "Spider-Man" (2002) propone y consigue una entretenida película de terror, una especie de juguete sangriento que debe tanto al 'gore' tradicional, como a los turbios dramas primerizos de los hermanos Coen, con los que ha colaborado Raimi en alguna que otra ocasión. Un cuento del más puro horror, servido con sangre, suspense, la imprescindible hemoglobina y un malévolo sentido del humor, a mayor gloria de un lustroso plantel estelar, identificado con los diferentes papeles. Lo cual da paso a una irónica relectura truculenta, sardónica y autorreflexiva respecto al cine de terror eclosionado a finales de los años 80, llevado a cabo por Sam Raimi con rabiosa precisión.

Fotograma: Arrástrame al infierno (2009)

22-01-2010 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Hipoteca diabólica

El experimentado Sam Raimi ("Spider-Man", 2002) vierte en "Arrástrame al infierno" homenajes a la productora Universal -icono del cine de terror clásico-, por medio de una trama que incluye alusiones a la crisis financiera mundial y al pesado fardo de las hipotecas, puesto que a una empleada de banca le espera un auténtico descenso a los infiernos cuando exige el pago de un préstamo bancario a la persona más demoníaca que cabe imaginar. Cine de terror puro y duro, aliñado con el imprescindible gore, pero sin caer en excesos granguiñolescos, lo cual redunda en beneficio de la película.

Desde luego, no faltan los siniestros tintes góticos en el filme que nos ocupa, resuelto mediante una cámara ágil y un sentido del ritmo vertiginoso, en sintonía con los tremebundos hechos descritos. A partir de ahí, Raimi conduce los delirios vengativos de una anciana de armas tomar con un pulso verdaderamente angustioso y sofocante, que deriva en una impactante secuencia, desarrollada en un amenazador parking, que produce auténtico pavor. Un filme que renuncia a casi todo el efectista ornamento de la alta tecnología y los efectos especiales, para sostenerse sobre una trama fatalista, de rabiosa actualidad, utilizando una estética que no rehúsa la incomodidad, el detalle crudo y la sordidez.

Traspasar el umbral de los acuciantes problemas económicos, a veces al borde de la subsistencia, que acosan a ciudadanos de todo el mundo en general y de España en particular, dejando atrás prejuicios de resabiado cinéfilo, es lo que nos propone Raimi con esta opción terrorífica y estilística, que acaba dotando de atractivo a la película, al tiempo que nos permite reencontrar -como en "Premonición" (2000), "Posesión infernal" (1981) o "Terroríficamente muertos" (1987)- el cine no como discurso literario o cinematográfico lineal o de género, sino como exorcismo sangriento, como 'corpus' de imágenes simbólicas y alegóricas, como crisol alquímico, como droga alucinógena que nos invita al 'viaje' total, a un dejarse ir...