El infierno vasco (2008)

El infierno vasco (2008)

Se calcula que más de doscientos mil vascos han tenido que abandonar su tierra en las últimas décadas por razones de seguridad, ya sea por el chantaje etarra o la presión nacionalista. El pasotismo y el miedo de gran parte de la población contribuyen al aislamiento social de todos los que no siguen la doctrina nacionalista, y qué decir de aquellos que sufren la violencia de ETA. Este documental da voz a los que se han visto obligados a 'exiliarse' para salvar su integridad o la de su familia.

Valoración: 5,843.

TRÁILER DE LA PELÍCULA



FICHA

Título Original: El infierno vasco.
Director: Iñaki Arteta.
Guionistas: Iñaki Arteta, Alfonso Galletero.
Reparto: Documental.
Productores Ejecutivos: Pedro L. Lanza, Arantza Mota.
Música: Eduardo Basterra.
Fotografía: José Aldekoa, Iñaki Arteta.
Montaje: Iñaki Arteta.
Nacionalidad: España.
Año de Producción: 2008.
Duración: 105 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Documental.
Estreno (España): 7 de noviembre de 2008.
DVD (Venta): 15 de abril de 2009.
Distribuidora (España): Festival Films (antigua Yedra Films).
Espectadores (España): 6.430.
Recaudación (España): 35.965,70 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 17 / 19.

El infierno vasco (2008)

COMENTARIO

Si en "Trece entre mil" (2005) Iñaki Arteta recordaba a las víctimas de ETA, con ánimo de continuidad numérica podría haber rotulado este nuevo film '27 entre 200.000', pues a través de menos de treinta testimonios rinde homenaje a todos los que, a lo largo de tres décadas, han tenido que abandonar el País Vasco para escapar del miedo, las amenazas y la extorsión. En la mayor parte de los casos, simplemente por no alinearse con las ideas de la banda terrorista. (Anuario Fotogramas 2009).

El infierno vasco (2008)

CRÍTICA

08-11-2008 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Víctimas del odio

Los artistas -léase escritores, pintores, escultores, músicos o cineastas- son la más preciada joya de una nación. Por eso, es obligado reconocer la valía demostrada por el cineasta vasco Iñaki Arteta a la hora de realizar documentales donde se da voz a quienes no la tienen en su justa medida. Y, si en su anterior esfuerzo creativo, "Trece entre mil" (2005), eran las sangrientas víctimas de la brutalidad de ETA quienes se expresaban ante las cámaras, en "El infierno vasco", las opiniones corresponden a algunos de los más de 200.000 ciudadanos de Euskadi, obligados a exiliarse de su amada tierra.

Filmado de forma artesanal, el documental de Arteta resulta tan honesto como necesario en su afán por concentrarse en dos puntos de interés. En primer lugar, por la denuncia que se hace de una cierta ruina moral, por la flagrante falta de libertades a la hora de expresar sus opiniones sin miedo al secuestro, la amenaza o el tiro en la nuca. Algo consustancial a toda democracia que se precie. Y en segundo término, por la lucidez, sinceridad y ausencia de malicia en los numerosos testimonios, incluso de ex etarras, aportados por este documental, sencillo, moderado y eficaz.

Somos miembros de un gran cuerpo, puesto que no hemos nacido para un solo rincón, sino para todo un mundo, nos sugiere el filme, destinado a quienes son inmunes a los argumentos, a los perdedores radicales, a quienes convencidos de la falta de valor de su propia vida, tampoco les importa la vida de los demás. Y los hombres y mujeres retratados en el filme así lo demuestran. Son personas ninguneadas, anhelantes de piedad, cuyos conmovedores testimonios quedan aquí para la posteridad, sin que nadie debería sentirse indiferente ante semejante ejemplo de ciudadanía comprometida. Seres humanos dispuestos a demostrar que, sólo por el respeto hacia uno mismo, se logra el respeto de los demás.