Dragonball Evolution (James Wong, 2.009)

Dragonball: Evolution (James Wong, 2.009)

Título original: Dragonball Evolution
Director: James Wong
Guionista: Ben Ramsey
Intérpretes: Justin Chatwin
  Chow Yun-Fat
  Emmy Rossum
  James Marsters
  Joon Park
  Jamie Chung
Productor: Stephen Chow
Fotografía: Robert McLachlan
Música: Brian Tyler
Montaje: Matt Friedman
  Chris G. Willingham
Nacionalidad: Estados Unidos
  Hong Kong
  Reino Unido
Año: 2.009
Duración: 87 minutos
Edad: 7 años
Género: Acción
  Aventuras
  Fantástica
  Ciencia Ficción
  Suspense
Distribuidora: Hispano Fox Film, S. A.
Estreno: 08-04-2.009
DVD Alquiler: 16-09-2.009
DVD Venta: 04-11-2.009
Página WEB: Ficha completa en IMDb
  Ficha completa en FilmAffinity
  Web Oficial de la película en España
  Web Oficial de la distribuidora en España
  Tráiler de la película en YouTube

Calificación:

Crítica: 2,323 Espectadores: 372.000
Público: 3,079 Recaudación: 2.176.444,82 €
España: 2,304 Puntos (Popularidad): 0
Rugoleor: 2,724 Ratio de popularidad: 0,00%

Sinopsis:

“Dragonball Evolution” está basada en el popular manga japonés creado por Akira Toriyama, cuyo trabajo originó varios cómics y novelas gráficas, videojuegos y una serie de televisión de gran éxito. Este manga, tanto los libros como la serie, aporta a la película una rica mitología y muchos personajes emocionantes y complejos - que ya han cautivado a millones de fans de todas las edades en el mundo entero. “Dragonball Evolution” también ha generado más de cuatro billones de dólares en ventas de merchandising. Está considerado el mayor estándar de videojuegos basados en el anime, con más de 25 juegos diferentes y más de diez millones de unidades vendidas desde mayo de 2.002. La serie de televisión - de unos 500 episodios - ha sido de las más vistas en Europa, Asia y Estados Unidos. Justin Chatwin, una estrella en alza que dio vida al hijo de Tom Cruise en la película de Steven Spielberg “La Guerra de los Mundos”, es el protagonista, el heroico Goku, un poderoso guerrero que protege a la Tierra de una serie interminable de villanos que quieren dominar el Universo y controlar los objetos místicos que dan nombre a la película.

Nadie podía haberlo previsto: la famosa serie manga creada por Akira Toriyama “Bola de Dragón” llega a la gran pantalla con personajes de carne y hueso, años después de haber hecho historia en la televisión. Justin Chatwin es el encargado de insuflar vida a Goku, al que su abuelo regala, para su 18 cumpleaños, la bola mágica del título, con cuatro estrellas flotando en su interior. Según la leyenda, los poderes de la bola estarían relacionados con la llegada del Apocalipsis.

Crítica:

17.04.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Apocalíptica tufarada

La popular franquicia animada “Bola de Dragón” se reconvierte ahora en personajes reales, con un frustrado intento por reverdecer viejos laureles que, en “Dragonball Evolution”, se convierte en una apocalíptica tufarada. Describe las peripecias de Goku, un chaval dispuesto a sacarle partido a una peculiar esfera mágica que recibe como regalo de cumpleaños y que acaba convertida en una tremebunda amenaza. Lo cual da pie a un interminable desfile de acrobáticas secuencias de acción, hasta el pseudoépico desenlace. Desde luego, produce vergüenza ajena el berenjenal en el que nos ha metido esta vez el realizador James Wong, dispuesto a asumir el misticismo asiático, tan de moda en un sector significativo de la juventud yanqui.

Con el agravante de que traiciona al autor original, Akira Toriyama (“La bella durmiente en el castillo del mal”, 1.987), tanto en la vertiente conceptual como en la estética, machacado para más 'inri' por unos diálogos involuntariamente risibles, una espectacularidad de pacotilla -en sintonía con su estrafalario diseño de producción-, acometido por el responsable de “Destino final” con obvio desaliño y una execrable dirección de actores, donde incluso el otras veces entonado Chow Yun-Fat (“Tigre y dragón”) está desaprovechado.

De ahí que “Dragonball Evolution” se convierta en un comercialoide subproducto no apto para adolescentes despiertos, trufado de incontables efectos especiales y una falta de imaginación que asusta. Así que todo transcurre conforme a los cánones de la fantasía más pedestre, capaz de despeñarse por el más espantoso de los ridículos, incluida la actuación del bisoño Justin Chatwin, que recita sus diálogos como si estuviera masticando chicle. El resto es un batiburrillo de secuencias inconexas, donde también tienen cabida extraños poderes sobrenaturales y efectistas supersticiones. En fin, no creo que los espectadores mayoritarios se merezcan tanta impostura, incompetencia y banalidad.

18.09.2009 – JOSU EGUREN

Esto es Bollywood

Hay que tomarse la vida con humor, especialmente cuando se trata de revisar una película que traiciona arterialmente el espíritu de una de las mejores series animadas de la historia de la televisión. La adaptación de la obra firmada por Toriyma había sido durante años una fuente inagotable para la especulación: ¿Quién se atrevería a dirigirla? ¿Cómo se comprimirían los 42 volúmenes del manga original? ¿Quién daría vida a Gokü? ¿Se respetarían el sentido del humor provocador y lascivo del maestro Muten Röshi? Y muchas más. De hecho no fueron pocos los fans que le dedicaron espléndidos homenajes en formato corto. Total para nada, porque el esperpento producido por el competente Stephen Chow se lee de izquierda a derecha y opta por el inglés con acento yanqui como lengua materna del guerrero espacial.

El fiasco se veía venir desde que se dio a conocer el título de la adaptación, y es que esa evolución a la que hace referencia no es más que una excusa barata para alterar los pilares argumentales del texto original. Gokü, al que casi todos los aficionados coinciden en calificar como un muchacho espabiladillo, algo excéntrico y de buen corazón, se transforma, por obra y gracia del guión perpetrado por Ben Ramsey, en un gilipollas integral. Con esta premisa el anime hubiese durado dos capítulos en pantalla, pero la historia nos dice que fueron 153. Que los productores hayan decidido americanizar a los personajes, matriculándolos en un instituto y convirtiendo al Maestro Tortuga en una lamentable parodia del ‘Mono borracho’, es un ejemplo más de lo poco que les importa a algunos sacrificar el fondo de unos personajes carismáticos para quedarse con su imagen de portada. Esta manipulación del anime/manga podría entenderse si el resultado hubiese sido una buena película de acción, pero lo que dirige Wong tiene las trazas de un penoso remake ‘bollywoodiense’ adornado con los peores disfraces de una modesta concentración de ‘cosplay’.