Destino: Woodstock (Ang Lee, 2.009)

Destino: Woodstock (Ang Lee, 2.009)
Destino: Woodstock (Ang Lee, 2.009)

S/C

 

 

 

Estadísticas:

Crítica: 6,039 Público: 6,195 España: S/C Rugoleor: S/C
Espectadores: 16.986 Recaudación: 99.488,83 € Visitas: 0 Popularidad: 0,00%

 

Ficha:

Título original: Taking Woodstock
Director: Ang Lee
Guionista: James Schamus
Intérpretes: Demetri Martin, Imelda Staunton, Liev Schreiber, Eugene Levy, Dan Fogler, Henry Goodman, Jonathan Groff, Jeffrey Dean Morgan
Productores: Ang Lee, James Schamus
Fotografía: Eric Gautier
Música: Danny Elfman
Montaje: Tim Squyres
Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 2.009
Duración: 122 minutos
Edad: Todos los públicos
Género: Comedia, Drama, Musical
Distribuidora: Universal Pictures International Spain, S. L.
Estreno: 25-09-2.009
WEB Oficial: http://www.takingwoodstockthemovie.com/

 

Sinopsis:

Basada en las memorias de Elliot Tiber, la comedia está protagonizada por Demetri Martin como Elliot, un joven que tuvo un importante papel involuntario para que el Festival de Música y Arte de Woodstock de 1.969 fuera un acontecimiento histórico. Elliot trabaja como decorador en Greenwich Village, Nueva York, bastión de los primeros activistas del movimiento gay, pero no ha conseguido cortar las ataduras con el negocio familiar, ‘El Monaco’, un motel cutre situado en los montes Catskills que sus autoritarios padres, Jake y Sonia Teichberg, están consiguiendo hundir. En el verano de 1.969, Elliot no tiene más remedio que dejar Nueva York y volver al pueblo para intentar salvar el motel, que está a punto de ser embargado por un banco. Se entera de que el Ayuntamiento del cercano pueblo de Wallkill ha retirado el permiso para un festival de música, y llama al productor Michael Lang, de Woodstock Ventures, para convencer a los promotores de que pueden quedarse en el motel familiar. De paso, Elliot presenta a Lang a su vecino Max Yasgur, el propietario de una granja lechera de 240 hectáreas de terreno. Los organizadores de Woodstock no tardan en invadir El Monaco para organizar la llegada del medio millón de personas que acudiría a las tierras de Yasgur para participar en ‘los tres días de paz y música en White Lake’. Con un poco de ayuda de sus amigos, entre los que está Devon, que encabeza una compañía de teatro; Billy, un veterano recién regresado de Vietnam, y Vilma, un ex marine travestido, y con cierta oposición por parte de los habitantes del pueblo, entre los que se encuentra el hermano de Billy, Dan, Elliot participará de todo corazón en una experiencia que cambió su vida, definió a toda una generación. Desde entonces la cultura popular nunca volvió a ser la misma.

Comentario:

En el 40 aniversario de aquel legendario concierto retratado por Michael Wadleigh en el documental “Woodstock (1.970)”, Ang Lee orquesta una comedia coral sobre la trastienda del festival. A partir de la novela autobiográfica de Elliot Tiber –un joven homosexual (encarnado por el desconocido Demetri Martin)- cuya intervención, motivada por la idea de evitar la ruina del motel de sus padres (Henry Goodman e Imelda Staunton), fue decisiva para que el evento tuviera lugar.

Crítica:

30.09.2009 – JOSU EGUREN

Desde la última fila

¿Tiene sentido acudir a un macroconcierto y no escuchar a las grandes estrellas? Para Ang Lee sí, aunque este proyecto tiene mucho que ver con la urgencia de conmemorar el cuarenta aniversario del movimiento espontáneo de masas más importante de la Historia reciente de Estados Unidos. Desde la última fila, o desde la trastienda, el director taiwanés filma un relato nostálgico que ha pasado con pena, y sin gloria, por la 57 Edición del Festival de Cine de San Sebastián, quizá porque todo el mundo esperaba un poco más del responsable de las multipremiadas “Tigre y Dragón” y “Brokeback Mountain”.

Si en la “Tormenta de hielo” Lee retrocedió en el tiempo para ilustrar un pedacito significativo de la tambaleante burguesía americana, en “Destino: Woodstock” pone su atención en los personajes anónimos que avivaron la llama del ‘hipismo’, un movimiento revolucionario, de caducidad limitada, que fracasó cuando los idealistas del ‘flower-power’ se enfrentaron al océano de bajas pasiones que agitan lo más profundo de la naturaleza humana.

Fiándose de un texto de Elliot Tiber, padre primerizo del evento, Lee se adentra en el pueblo de Woodstock con la agilidad y el tacto que le caracterizan, confirmando que su talento reside en la habilidad para descascarillar las primeras capas de unos personajes a priori intrascendentes. A Lee le interesa todo el festival de emociones que rodean el acontecimiento, el trastabilleo tragicómico de una familia desestructurada, las pequeñas historias que orbitan alrededor de la Historia, el guiño lejano (el ‘Watergate’, Vietnam, Nixon, Altamont), pero todas sus intenciones se diluyen a medida que avanza el metraje y descubrimos la escasa solidez del relato.

“Destino: Woodstock” se apoya sobre los tacos de una comedia amarga, pero cuando alcanza la verticalidad del viaje lisérgico aburre, pese a las buenas interpretaciones de Imelda Staunton, Liev Schreiber y Demetri Martin.