La buena nueva

Cartel oficial español: La buena nueva
Coincidiendo con la sublevación de 1936, Miguel (Unax Ugalde) es designado párroco en una pequeña localidad de ideología socialista. Las tropas nacionales ocupan enseguida el pueblo, fusilando a sus habitantes más politizados. Horrorizado ante lo que está viviendo, Miguel decide defender a los represaliados, aunque para ello tenga que enfrentarse a la jerarquía eclesiástica y arriesgar su vida. El joven párroco no estará solo: su estrecha amistad con una maestra viuda (Bárbara Goenaga) le dará fuerzas para defender sus ideas.

Valoración: 6,198.


TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: La buena nueva.
Directora: Helena Taberna.
Guionistas: Andrés Martorell, Helena Taberna.
Reparto: Unax Ugalde, Bárbara Goenaga, Guillermo Toledo, Mercedes Sampietro, Joseba Apaolaza, Gorka Aguinagalde, Iñake Irastorza, Erik Probanza, Maribel Salas, Mikel Tello.
Productor Ejecutivo: Iker Ganuza.
Música: Ángel Illarramendi.
Fotografía: Gonzalo F. Berridi.
Montaje: Nino Martínez Sosa.
Nacionalidad: España.
Año de Producción: 2008.
Duración: 104 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 13 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 14 de noviembre de 2008.
DVD (Venta): 6 de mayo de 2009.
Distribuidora (España): Golem Distribución.
Espectadores (España): 89.229.
Recaudación (España): 493.332,15 €.

Fotograma de la película: La buena nueva

COMENTARIO

En tiempos de recuperación de la memoria histórica, aparece este film de Helena Taberna ("Yoyes", 2000) sobre el papel de la Iglesia durante nuestra Guerra Civil. Unax Ugalde es el cura destinado a un pueblo navarro ocupado por los nacionales, que se sublevará contra las autoridades llevado por su indignación ante las indiscriminadas represalias, que entiende como viles asesinatos. Su actitud le valdrá la amistad de la maestra (Bárbara Goenaga), viuda por culpa del enfrentamiento fratricida. (Anuario Fotogramas 2009).

Fotograma de la película: La buena nueva

CRÍTICA

23-11-2008 – JOSU EGUREN

La memoria de los perdedores

La Guerra Civil española sigue estando ahí, como un monolito extraño e impenetrable al que nuestro cine siempre termina retratando de la misma manera. Ganaron ellos, pero en las pantallas ya llevamos demasiado tiempo ajustando cuentas, y en esta ocasión el turno le llega a Helena Taberna. La directora de "Yoyes" (2000) tira de su propia memoria histórica para situarnos en un pequeño pueblo navarro en los albores de la contienda bélica, cuando los discursos políticos dieron paso a otro tipo de argumentaciones sangrientas. Este es el clímax de un film que, superado el escollo, comienza su deriva en busca de soluciones mucho menos serias. El desequilibrio de fuerzas entre falangistas, carlistas, socialistas e Iglesia, a priori esgrimido por la directora como uno de los pilares centrales de la puesta en escena, se diluye dando paso a una barra libre de situaciones tópicas salpimentadas por una historia de amor imposible entre el cura protagonista y una de sus feligresas ('¿La Regenta?'). Afortunadamente, Unax Ugalde ("Che, el argentino") asume con cuajo su papel de mediador en la tragedia y nos permite pasar por alto alguno de los pecadillos en los que se recrea Taberna. Superados los sinsabores del costumbrismo fanático al que parece condenada nuestra cinematografía, la película discurre por unos cauces que apuntan detalles escalofriantes sobre el papel que asumió la jerarquía católica durante la guerra. Desde los tiempos de Pedro, la Iglesia siempre ha sabido elegir su bando, aunque no faltan ejemplos de peones olvidados que renunciaron al voto de obediencia.

Sin llegar a ser maniquea, "La buena nueva" no logra profundizar en las raíces de un conflicto cuya dramatización se ve profundamente afectada por el sabor característico de los escenarios de cartón piedra; se palpan los hilos y al contraluz el atrezzo revela que muchos de los personajes son simples marionetas. Y es que aunque la fe mueva montañas, todavía no alcanza para dirigir obras maestras.