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El hombre del corazón de hierro

Reinhard Heydrich (Jason Clarke) entró en contacto con la ideología nazi a través de su mujer (Rosamund Pike), una aristócrata alemana. De carácter implacable, Heydrich protagonizó en poco tiempo un ascenso meteórico hasta la cúpula del partido, llegando a ser jefe de las SS, la Gestapo y el principal ideólogo de la Solución Final. Un grupo de luchadores de la Resistencia checa planearía un atentado contra Heydrich en Praga, lo que le convertiría en el oficial nazi de más alto rango asesinado durante la II Guerra Mundial.

Valoración:6,241.


FICHA

Título Original: HHhH.
Director: Cédric Jimenez.
Guionistas: Audrey Diwan, David Farr, Cédric Jimenez.
Reparto: Rosamund Pike, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Jack O'Connell, Jack Reynor, Volker Bruch, Stephen Graham, Enzo Cilenti, Geoff Bell, Thomas M. Wright, Noah Jupe.
Productores: Daniel Crown, Alain Goldman.
Música: Guillaume Roussel.
Fotografía: Laurent Tangy.
Montaje: Chris Dickens.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 1…

Ponyo en el acantilado (Hayao Miyazaki, 2.008)

Ponyo en el acantilado (Hayao Miyazaki, 2.008)
Ponyo en el acantilado (Hayao Miyazaki, 2.008)

Valoraciones:

Crítica: 7,707 Público: 8,384 España: S/C Rugoleor: S/C

Ficha:

Título Original: Gake no ue no Ponyo
Director: Hayao Miyazaki
Guionista: Hayao Miyazaki
Intérpretes: No hay actores (Animación)
Productores: Steve Alpert, Kathleen Kennedy, Frank Marshall, Toshio Suzuki
Fotografía: Atsushi Okui
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Hayao Miyazaki, Takeshi Seyama
Nacionalidad: Japón
Año: 2.008
Duración: 103 minutos
Edad: Todos loa Públicos
Género: Animación, Aventuras, Familiar, Fantástica
Distribuidora: Aurum Producciones, S. A.
Estreno: 24-04-2.009
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España
Espectadores: 90.391
Recaudación: 500.995, 50 €

Sinopsis:

Sosuke, un niño de cinco años, vive en lo más alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, se encuentra con una pececita de colores llamada Ponyo, con la cabeza atascada en un tarro de mermelada. Sosuke la rescata y la guarda en un cubo verde de plástico. Ponyo y Sosuke sienten una fascinación mutua. Él le dice: "No te preocupes, te protegeré y cuidaré de ti". Sin embargo, el padre de Ponyo, Fujimoto, que en otro tiempo fue humano y ahora es un hechicero que vive en lo más profundo del océano, la obliga a regresar con él a las profundidades del mar. "¡Quiero ser humana!", exclama Ponyo y, decidida a convertirse en una niña y regresar con Sosuke, escapa. Se desata el caos. Las aguas se agitan. Las hermanas de Ponyo se transforman en enormes maremotos con forma de pez que llegan hasta la casa de Sosuke, en lo alto del acantilado. La locura del mundo marino envuelve el pueblecito de Sosuke, que se sumerge bajo las olas... Una niña y un niño. Amistad y responsabilidad. El mar y la vida misma. Hayao Miyazaki ofrece en Ponyo una historia apasionante sobre una madre, su hijo y una pececita muy curiosa.

Comentario:

Miyazaki reivindica la artesanía tradicional en plena era del pixel. Rodeado por el equipo de los míticos estudios Ghibli, el venerable maestro de anime ha llevado a cabo (160.000 dibujos hechos a mano) una de sus películas más sencillas, llanamente optimista y abiertamente infantil. Ponyo es hija de una diosa del mar, que ansía conocer el mundo exterior. Así llegará al acantilado donde conoce a Sosuke, un niño de su edad. Por amor, querrá convertirse en humana.

Crítica:

25-04-2.009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Soñar no cuesta dinero

El primer largometraje de Hayao Miyazaki, el gigante de la reciente animación japonesa, “Guerreros del viento (1.984)”, ya nos dio la medida de su inmenso talento. A la que siguió una joya tan deslumbrante como “El viaje de Chihiro”, capaz de fascinar por igual a chicos y grandes. Ahora le toca el turno a “Ponyo en el acantilado”, donde Miyazaki renuncia al ordenador y se muestra como virtuoso de la animación clásica, a partir de las peripecias del singular personaje al que hace alusión el título: un ser marino convertido en niña por amor. Regreso a los orígenes, pues, de una mago de nuestro tiempo, que homenajea en esta ocasión a culturas y ámbitos distintos, siempre con un nexo en común: derecho a la aventura como sinónimo de libertad.

Porque estamos ante una experiencia visual cálida y sensible en su afán por contar una historia que no sólo entretiene y emociona, sino que le hace a uno crecer. Una película a todas luces recomendable, que exige ser saboreada con verdadero deleite por el gran público, al tiempo que da una soberana lección de convivencia. Por si fuera poco, la mitología en general y la cultura animista en particular, también están presentes en este inolvidable viaje iniciático, en el que participan asimismo el pequeño Sosuke, el brujo Fujimoto y una seductora Diosa del Mar.

Decir que la sencillez siempre produce belleza es tarea fácil en relación con títulos como el presente, visto y comprobado el nivel de encantamiento ético y estético que desprende, perfectamente adecuado para la mentalidad infantil, pero sin dejar de lado una segunda lectura para el público adulto. Con una acertadísima definición de personajes, un colorido sin mácula y un exquisito diseño plástico, “Ponyo en el acantilado” es un filme sereno, nada pueril, que sabe a renacer de primavera, que es incluso como soñar despierto. Todo lo cual concede a esta preciosa película un valor intemporal, desarrollada majestuosa y dulcemente, como una sinfonía.

30-10-2.009 – JOSU EGUREN

Andersen revisitado

Sin miedo a pillarme los dedos puedo decir que casi todas las películas de Hayao Miyazaki son buenas, corrijo, muy buenas. Tampoco me tiembla el pulso al mecanografiar que el japonés está en el podio de los mejores animadores de todos los tiempos, o que muchos treintañeros estamos en deuda con él por habernos regalado joyas como “Nausicaa”, “Nikki, la aprendiz de bruja” y “Mi amigo Totoro”. Spielberg lo admira, lógico, como lo hace todo el público que lo descubrió con la “Princesa Mononoke”, porque las imágenes animadas del japonés esconden, detrás de su trazo aparentemente infantil y naïf, una poesía conmovedora y trascendente.

Miyazaki no se esfuerza en subrayar los guiños al público adulto para que sus películas funcionen a diferentes niveles, su juego no es ése. Él nos ofrece la posibilidad de que crucemos un estrecho túnel que amanece en un mundo luminoso en el que se funden la mitología, la religiosidad y lo mágico, un mundo en el que los niños tienen la llave para desmadejar todos los secretos. Su cine se dirige a ellos y a quiénes se atrevan a mirarlo a través de sus diminutos ojos. Pero su visión no es reduccionista, atribuye a los niños una capacidad analítica muy superior a la que por su edad nos esforzamos en creer que debería corresponderles. Y está en lo cierto. Los niños pueden ser tozudos, cándidos, egoístas, cariñosos, rebeldes, pero no son idiotas, y a veces su mirada vacía de prejuicios morales les permite distinguir cosas a su alrededor que nosotros no vemos.

Donde la madre de Shosuke ve un pez, éste descubre una sirenita que inevitablemente remite al cuento de Andersen. Su nombre es Ponyo, un espíritu de la naturaleza que por amor renuncia a vivir sumergida en las profundidades. Esta idea, que Miyazaki maneja de manera recurrente, se entronca con otra de mayor calado que apela a nuestra conciencia. Nos estamos cargando el mundo, un mundo que por otra parte no es nuestro, y de lo que nosotros seamos capaces de hacer ahora dependerá lo que nuestros hijos reciban como herencia.

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