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El hombre del corazón de hierro

Reinhard Heydrich (Jason Clarke) entró en contacto con la ideología nazi a través de su mujer (Rosamund Pike), una aristócrata alemana. De carácter implacable, Heydrich protagonizó en poco tiempo un ascenso meteórico hasta la cúpula del partido, llegando a ser jefe de las SS, la Gestapo y el principal ideólogo de la Solución Final. Un grupo de luchadores de la Resistencia checa planearía un atentado contra Heydrich en Praga, lo que le convertiría en el oficial nazi de más alto rango asesinado durante la II Guerra Mundial.

Valoración:6,241.


FICHA

Título Original: HHhH.
Director: Cédric Jimenez.
Guionistas: Audrey Diwan, David Farr, Cédric Jimenez.
Reparto: Rosamund Pike, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Jack O'Connell, Jack Reynor, Volker Bruch, Stephen Graham, Enzo Cilenti, Geoff Bell, Thomas M. Wright, Noah Jupe.
Productores: Daniel Crown, Alain Goldman.
Música: Guillaume Roussel.
Fotografía: Laurent Tangy.
Montaje: Chris Dickens.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 1…

Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2.009)

Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2.009)
Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2.009)

Calificación:

Crítica: 6,539 Público: 7,004 España: 4,951 Rugoleor: 5,977

Ficha:

Título Original: Los abrazos rotos
Director: Pedro Almodóvar
Guionista: Pedro Almodóvar
Intérpretes: Penélope Cruz, Lluís Homar, Blanca Portillo, José Luis Gómez, Ángela Molina, Rossy de Palma, Lola Dueñas, Chus Lampreave, Carmen Machi, Kiti Manver, Rubén Ochandiano, Tamar Novas, Mariola Fuentes, Alejo Sauras
Productores: Agustín Almodóvar, Esther García
Fotografía: Rodrigo Prieto
Música: Alberto Iglesias
Montaje: José Salcedo
Nacionalidad: España
Año: 2.009
Duración: 130 minutos
Edad: 13 años
Género: Drama, Romántica, Suspense
Distribuidora: Warner Bross Entertainment España, S. L.
Estreno: 18-03-2.009
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España
Espectadores: 691.447
Recaudación: 4.141.633,54 €
Visitas: 0
Popularidad: 0,00%

Sinopsis:

Un hombre escribe, vive y ama en la oscuridad. Catorce años antes sufrió un brutal accidente de coche en la isla de Lanzarote. En el accidente no sólo perdió la vista, también perdió a Lena, la mujer de su vida. Este hombre usa dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones, y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige. Después del accidente, Mateo Blanco se reduce a su seudónimo, Harry Caine. Si no puede dirigir películas se impone sobrevivir con la idea de que Mateo Blanco murió en Lanzarote junto a su amada Lena. En la actualidad, Harry Caine vive gracias a los guiones que escribe y a la ayuda de su antigua y fiel directora de producción, Judit García, y de Diego, el hijo de ésta, secretario, mecanógrafo y lazarillo. Desde que decidiera vivir y contar historias, Harry es un ciego activo y atractivo que ha desarrollado todos sus otros sentidos para disfrutar de la vida, a base de ironía y una amnesia autoinducida. Ha borrado de su biografía toda sombra de su primera identidad, Mateo Blanco. Una noche Diego tiene un accidente y Harry se hace cargo de él (su madre, Judit, está fuera de Madrid y deciden no comunicarle nada para no alarmarla). En las primeras noches de convalecencia, Diego le pregunta por la época en que respondía al nombre de Mateo Blanco, después de un momento de estupor Harry no sabe negarse y le cuenta a Diego lo ocurrido catorce años antes con la intención de entretenerle, como un padre le cuenta un cuento a su hijo pequeño para que se duerma. La historia de Mateo, Lena, Judit y Ernesto Martel es una historia de "amour fou", dominada por la fatalidad, los celos, el abuso de poder, la traición y el complejo de culpa. Una historia emocionante y terrible cuya imagen más expresiva es la foto de dos amantes abrazados, rota en mil pedazos.

Comentario:

El muy esperado reencuentro de Almodóvar y Penélope Cruz resultó en un drama tan complejo como “Hable con ella” o “La mala educación” que, entre sus múltiples referentes, rinde un explícito tributo, ya desde el título, a una de las mejores películas de la historia del cine “Te querré siempre”, de Rossellini. Lluís Homar es un realizador que ha quedado ciego y se ha reinventado como guionista bajo el nombre de Harry Caine. Así, empezará a recordar un pasado muy ligado a la actriz con la que rodó “Chicas y maletas”.

Crítica:

19-03-2.009 – JOSU EGUREN

El cineasta tuerto

En este punto álgido de su carrera, Almodóvar se revela presa de las limitaciones que ya le hicieron flaquear en anteriores estrenos. Su estrecha jaula dorada se levanta tras los barrotes de una peligrosa autoconsciencia que nos hace difícil distinguir dónde limita su autoría, con la obligación de seguir facturando líneas argumentales que remitan al Almodóvar de los primeros tiempos. Como decía, esta es una tarea ardua, sobre todo para quienes tengan sus retinas contaminadas con los restos de su mayores excesos.

Ya sabemos que el manchego siempre coloca su campo base en altitudes extremas, de modo que el radical punto de partida de “Los abrazos rotos”, un cineasta ciego, puede resultar insuficiente en una primera comparación con “Hable con ella”. Lejos de depurarse, actitud lógica y compartida por los grandes maestros, Almodóvar propone una química irregular entre la risa y el llanto, que siempre termina decantándose por la amargura del sufrimiento. Voluntariamente cae rendido ante la potencia dramática de “Te querré siempre”, a la que dedica innumerables guiños cinéfilos, si bien la distancia entre Rossellini y el manchego es inabarcable, sobre todo si nos fijamos en las diferentes magnitudes de sus universos.

El de Almodóvar es un decorado barroco, en el que todo surge fruto de maniobras calculadas para que la cámara capture el primer plano de un gesto. Y es ahí donde sus películas triunfan, brindándonos intensos monólogos exteriores en los que el director articula los labios de sus personajes para confesarnos la verdadera profundidad de sus sentimientos. Afortunadamente, aquí deja en un segundo plano la delectación estética para experimentar con la alteración del silencio, aunque abunda en un confuso cruce de géneros irregularmente resuelto.

Hay una película dentro de esta película que merece la pena volver a leerse, pero desenterrarla exige un esfuerzo titánico por parte de aquel espectador que no esté dispuesto a soportar los arrebatos ombliguistas del manchego.

Crítica:

27-11-2.009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Chicas y maletas

Lo primero que llama la atención en una película como “Los abrazos rotos” es la memoria cinéfila de que hace gala Pedro Almodóvar. El protagonista es un director de cine ciego, dispuesto a saldar cuentas pendientes con su pasado, que incluye la preparación de un rodaje: “Chicas y maletas”. Ingenioso 'macguffin' que le permite al cineasta manchego saltar de una película a otra, de un homenaje a otro, desde el genial Alfred Hitchcock (“Encadenados”), hasta la sublime Jean Moreau ('”scensor para el cadalso”), pasando por Roberto Rossellini (“Te querré siempre”). De ahí que la película de Almodóvar se convierta en un emotivo acto de amor al cine. Una especie de convencida profesión de fe, a través de uno de sus títulos más personales.

Estamos, pues, ante una confesión o frente a una suerte de diario íntimo, puesto que se expresa en primera persona -aunque en el filme le represente ese excelente actor que es Lluís Homar-, en su toma de postura ante la vida y ante el mal llamado 'séptimo arte'. Filmado en sugestivos paisajes de la isla volcánica de Lanzarote, Penélope Cruz representa a una mujer, Lena, convertida en el 'amour fou' del protagonista. Nunca el cine es más cine que cuando, utilizando el diálogo como música de contrapunto, logra que penetremos en los pensamientos de los personajes.

Es lo que les sucede a estos hombres y mujeres en busca de un no siempre fácil punto de encuentro. Y el director de la historia -venderse o no venderse- interpretable como una metáfora del propio autor de “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, se expresa a veces como si de un folletín se tratara, es verdad, pero también con un vigor y sinceridad de cineasta vuelto a nacer. El resultado es una forma nueva y extraña de naturalismo o, si se quiere, de una fantasía perversa que tiende a confundirse ominosamente con nuestra más llana y vulgar realidad cotidiana. Bueno, quizás sea verdad aquello de que sólo la fantasía puede salvarnos, como exhortaba Goethe a Eckermann.

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