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I Am Not a Serial Killer

La vida de John Wayne Cleaver (Max Records) en la pequeña localidad de Clayton está llena de problemas. Trabaja en la funeraria familiar y está obsesionado con los asesinos en serie, sobre todo en cómo no convertirse en uno de ellos. Con el acosador de la escuela y su atractiva vecina como víctimas potenciales, John se ha marcado una serie de pautas para mantenerse en el buen camino, pero cuando una serie de muertes asolen el pueblo, el joven tendrá que abandonarse a su lado oscuro para capturar al homicida. Tráiler.

Valoración:6,082.


FICHA

Título Original: I Am Not a Serial Killer.
Director: Billy O'Brien.
Guionistas: Christopher Hyde, Billy O´Brien.
Reparto: Christopher Lloyd, Laura Fraser, Karl Geary, James Gaulke, Max Records, Tim Russell, Tony Papenfuss, Anna Sundberg, Christina Baldwin, Lucy Lawton, Raymond Brandstrom.
Productores: James Harris, Mark Lane, Nick Ryan.
Música: Adrian Johnston.
Fotografía: Robbie Ryan.
Montaje: Nick Emerson.
Países Participantes: Irlanda, Reino Unido.
Año…

Tetro (Francis Ford Coppola, 2.009)

Tetro (Francis Ford Coppola, 2.009)
Tetro (Francis Ford Coppola, 2.009)

Calificación:

Crítica: 6,122 Público: 6,189 España: 4,865 Rugoleor: 5,243

Ficha:

Título Original: Tetro
Director: Francis Ford Coppola
Guionista: Francis Ford Coppola
Intérpretes: Vincent Gallo, Alden Ehrenreich, Maribel Verdú, Klaus Maria Bandauer, Carmen Maura, Rodrigo de la Serna, Leticia Brédice, Mike Amigorena, Sofía Castiglione, Francesca de Sapio
Productor: Francis Ford Coppola
Fotografía: Mihai Malaimare Jr.
Música: Osvaldo Golijov
Montaje: Walter Murch
Nacionalidad: Estados Unidos, Argentina, España, Italia
Año: 2.009
Duración: 125 minutos
Edad: 13 años
Género: Drama
Distribuidora: Alta Classics, S. L. Unipersonal
Estreno: 26-06-2.009
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España
Espectadores: 85.617
Recaudación: 497.664,92 €
Visitas: 0
Popularidad: 0,00%

Sinopsis:

“Tetro” es el primer guión original de Francis Ford Coppola en más de 30 años. La película es un drama poético sobre una familia desgarrada por rivalidades profundas, secretos y traiciones. “Tetro” comienza con la llegada de Bennie a Buenos Aires desde Manhattan con la esperanza de reunirse con su hermano mayor, Tetro, al que vio por última vez a la edad de siete años. Ahora, justo antes de cumplir 18 años, Bennie se niega a marcharse de Buenos Aires sin descubrir por qué se fue su hermano y nunca volvió a por él, tal y como prometió. Al llegar al apartamento humilde de su hermano, conoce a Miranda, la novia de Tetro, y se encuentra que la calurosa acogida que pensaba encontrar de Tetro no es tal.

Comentario:

A sus 70 años, Coppola quiere empezar de cero. Así considera su film anterior –la aquí inédita “Youth Without Youth (2.007)- como su nueva primera película. Rodada en blanco y negro, esta historia bonaerense escrita por él mismo gira en torno la personaje titular (Vincent Gallo), cuya novia no es otra que Maribel Verdú. Se trata de una tragedia familiar completada con el padre (Karl Maria Brandauer) y el hermano pequeño que, encarnado por Alden Ehrenreich, constituye la revelación del film.

Crítica:

28-06-2.009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Inesperado gatillazo

Olvídense del Francis Ford Coppola clásico, porque “Tetro” es un inesperado gatillazo, urdido en torno a una familia italo-americana, que guarda inequívocos paralelismos con el cine europeo de corte intimista, también conocido como de Arte y Ensayo, que hizo furor en su tiempo. Filmado en un suntuoso blanco y negro, con retazos de color acá y allá, dos hermanos contrapuestos son los ejes sobre los que pivota la trama, que incluye sugestivas secuencias en la Patagonia argentina, dentro de un relato psicológico, del que esperábamos más, mucho más.

Los ribetes autobiográficos también ocupan un lugar destacado en el desarrollo del filme que, en su afán de rendir cuentas con su pasado, el guionista y director no se detiene en matices y hace converger varias líneas discursivas que raramente funcionan bien juntas, incluidas las personales vivencias de los dos hermanos protagonistas, encarnados sin verdadera emoción por dos actores un tanto anodinos: Vincent Gallo (Tetro) y Alden Ehrenreich (Bennie). Cabezas visibles de una peculiar familia, dispuesta a demostrar que no es la carne y la sangre, sino el corazón lo que hace a padres e hijos.

Porque el filme avanza sin la exigible sutileza, aportando imágenes de aislada belleza, eso sí, porque el que tuvo, retuvo, pero que dejan desarmado a los incondicionales de Coppola. Más rareza que película rigurosa, “Tetro” será recordada en el futuro antes que por su efectividad, por la oportunidad desaprovechada por su autor para ocupar de nuevo un lugar en la cumbre cinematográfica. A quien suscribe le parece de perlas que el multimillonario Coppola realice películas para sí mismo. Los sustanciosos réditos que le producen la excelsa trilogía de “El Padrino” y sus fértiles viñedos del soleado valle californiano de Napa, hacen que todo ello sea posible. Sin embargo, el crítico echa de menos al Coppola popular, en el mejor y más noble sentido del término.

26-11-2.009 – JOSU EGUREN

Te(a)tro

Coppola ha dejado pasar casi veinte años antes de querellarse contra la industria cinematográfica norteamericana, de la que no tuvo prejuicios en amamantarse cuando sus finanzas andaban en horas bajas. Sin embargo, este retorno al pasado en busca de sus orígenes post adolescentes resulta chocante. Blanco y negro digital en alto contraste para describir un presente surrealista y abstracto, y homenajear a varios de sus cineastas de cabecera, que se opone a un pasado teñido de colores difuminados e invocado por medio de flashbacks.

Es la historia de una familia, levemente inspirada en el clan Coppola, en la que el italoamericano se representa a sí mismo a través de Vincent Gallo. La acción se sitúa en el barrio bonaerense de La Boca, un escenario deliberadamente teatral que amplifica los efectos del drama, en el que Coppola aterriza para describir un enfrentamiento fratricida con reminiscencias corleonianas. La relación entre Gallo y Ehrenreich, en la que media una inspirada Maribel Verdú (o Talia Shire), recuerda también a “La ley de la calle”, pero su desmesura melodramática la aleja de todas las virtudes que se asocian al cine independiente, con el que Coppola se ha propuesto.

“Tetro” es una ópera de bajo presupuesto, refractaria al paso del tiempo merced a un blanco y negro embalsamatorio, pero resulta evidente que la batuta la maneja un maestro de la puesta en escena al que le tiembla el pulso cuando tiene que aligerar los pasajes más trágicos de la obra. En el último acto, y una vez resuelto el misterio familiar que atormenta al sosias de Coppola (autocrítico con su filmografía alimenticia más reciente), descubrimos que ha vuelto a contarnos la misma historia de siempre, casi desde el mismo ángulo, pero esta vez desprovista de un marco.

Argentina es poco menos que un destino exótico para la diáspora italiana, algo que no le ocurría cuando rodaba en Norteamérica. Contradiciendo la opinión de Coppola, es posible que muchos directores manifiesten mejor su autoría bajo el control de un estudio, antes que gozando de una libertad total que produce ilusiones ópticas y alucinatorias.

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