Cinco metros cuadrados (2011)

Cinco metros cuadrados (2011)

Álex (Fernando Tejero) y Virginia (Malena Alterio) son una pareja bien avenida que decide invertir todos sus ahorros en la casa de sus sueños, en la periferia de una gran ciudad. Tras pagar la entrada y a poco de la entrega de las llaves, el piso aún no está terminado. Un día precintan las obras por falta de fondos de la constructora lo que obliga a Álex y a otros vecinos a formar una plataforma de agraviados. Con el tiempo, no se ve ninguna solución y la situación empieza a afectar gravemente la vida laboral-sentimental de Álex.

Valoración: 6,145.

Cinco metros cuadrados (2011)

FICHA

Título Original: Cinco metros cuadrados.
Director: Max Lemcke.
Guionistas: Daniel Remón, Pablo Remón.
Reparto: Emilio Gutiérrez Caba, Malena Alterio, Fernando Tejero, Manuel Morón, Jorge Bosch, Enric Benavent, Secun de la Rosa, Sergio Caballero, Paula Bares, Lola Moltó.
Productor: Isabel García Peralta.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: José David Montero.
Montaje: Laurent Dufreche, Ascen Marchena.
País Participante: España.
Año de Producción: 2011.
Duración: 86 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Drama, Comedia.
Estreno (España): 11 de noviembre de 2011.
DVD (Venta): 15 de mayo de 2012.
Distribuidora (España): A Contracorriente Films.
Espectadores (España): 68.096.
Recaudación (España): 411.196,41 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 51 / 51.

Cinco metros cuadrados (2011)

COMENTARIO

Conocidos por sendos papeles en Aquí no hay quien viva (serie de TV), Fernando Tejero y Malena Alterio vuelven a trabajar juntos; esta vez, sin embargo, lo hacen para la gran pantalla. En su incursión cinematográfica interpretan a una pareja que, tras buscar mucho, han logrado invertir todos sus ahorros en la compra de su piso sobre plano. Evidentemente, las cosas no serán tan sencillas: cuando apenas quedan unos meses para poder entrar a vivir, las obras cesan. Un drama tan actual como cargado de humor negro. (Anuario Fotogramas 2012: Violeta Kovacsics).

Cinco metros cuadrados (2011)

CRÍTICA

24-11-2011 – JOSU EGUREN

El inquilino apolítico

Cincuenta y cuatro años separan Cinco metros cuadrados de El inquilino (José Antonio Nieves Conde, 1958), aquella brutal crítica a la especulación inmobiliaria que la censura franquista dulcifica asestándole un tijeretazo al elocuente plano secuencia en el que Fernando Fernán Gómez se atrinchera tras las sábanas, que fueron muros, de lo que habría de ser el hogar destechado de su familia.

Cómo si nada hubiese cambiado -la censura ha metamorfoseado en mercadotecnia, autocontrol y corrección política-, Max Lemcke (Casual Day, 2007) hereda los trastos de José Antonio Nieves Conde para poner el acento sobre uno de los problemas más vergonzosos de esta España burbujeante y ladrillera en la que, por cuatro tabiques y diez rayas sobre el papel, nos hipotecamos toda la vida. Tras su paso por el Festival de Málaga, donde crítica, público y jurado obviaron la relación prematrimonial de la pareja protagonista de Aquí no hay quién viva, Cinco metros cuadrados se estrena con la intención de dar voz a los miles de afectados de una estafa cada vez menos infrecuente: la del constructor que desaparece, después de haber arruinado las ilusiones de unos infelices, que se encañonaron para adelantar la entrada de un pisito.

Cinco metros cuadrados resuelve con eficacia uno de los dramas preferidos por los noticieros sensacionalistas, que carroñean las miserias ajenas en tiempos de crisis, y lo hace desde una distancia que pone a prueba las habilidades dramáticas de un actor que trata de alejarse de las comedias de muletillas. Así, Fernando Tejero (Al final del camino, Roberto Santiago, 2009), más que correcto, es el estafado, la víctima de un burla tan grande como la vida, un paria que se niega a humillar ante una realidad asonada por los silencios administrativos. Puede que a este largometraje le falte un contrapunto, un villano menos personalizado y más realista porque, a fin de cuentas, el verdadero diablo es el sistema, y los políticos que nos piden que entre todos arrimemos el hombro para hinchar la solución al problema: una nueva burbuja.



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