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Una noche con mi ex suegro

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Valoración:5,488.

Nader y Simin, una separación (Asghar Farhadi, 2.011)

Póster: Nader y Simin, una separación (Asghar Farhadi, 2.011)


Nader y Simin, una separación (Asghar Farhadi, 2.011)

Ficha:

Título Original: Jodaeiye Nader az Simin.
Director: Asghar Farhadi.
Guionista: Asghar Farhadi.
Intérpretes: Peyman Moaadi, Leila Hatami, Sareh Bayat, Shahab Hosseini, Sarina Farhadi, Kimia Hosseini, Babak Karimi, Ali-Asghar Shahbazi, Shirin Yazdanbakhsh.
Productor: Asghar Farhadi.
Fotografía: Mahmoud Kalari.
Música: Sattar Oraki.
Montaje: Hayedeh Safiyari.
Nacionalidad: Irán.
Año: 2.011.
Duración: 125 minutos.
Edad: 7 años.
Género: Drama.
Distribuidora: Golem Distribución, S. L.
Estreno: 07-10-2.011.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España.
Espectadores: 85.142.
Recaudación: 540.198,93 €.
Calificación: 6,401.

Sinopsis:

Simin y Nader son un matrimonio que, junto a su hija Termeh, deciden abandonar Irán en busca de una vida mejor. Cuando todo está casi preparado, sin embargo, él se echa atrás por temor a abandonar a su padre, a quien le han diagnosticado Alzheimer. Ella, disgustada, decide pedir el divorcio y, al no serle concedido, se muda a vivir con sus padres. Las cosas se complicarán cuando Nader, quien se queda con la niña, decida contratar a una mujer para ayudarle con el cuidado de su padre. Un buen día, al llegar a casa, se encontrará al anciano atado a la mesa y, a partir de ahí, todo dará un vuelco en su vida y en la de la pequeña Termeh.

Comentario:

Asghar Farhadi ("A propósito de Elly") ganó el Oso de Oro en la última edición de la Berlinale con este magistral drama que retrata las contradicciones de la sociedad iraní. En una decisión sin precedentes, todo el elenco de la película fue premiado en el certamen alemán llevándose el Oso de Plata al mejor actor, ex aequo para Peyman Moaadi, Ali-Asghar Shahbazi y Babak Karimi, y a la Mejor Actriz, compartido por Sareh Bayat y Sarina Farhadi. Esta última encarna a una joven que es contratada para cuidar de un anciano. Sus oscuros secretos acabarán desencadenando la tragedia.

Crítica:

10-01-2.012 – JOSU EGUREN

El juez espectador

Estoy seguro de que antes del estreno de "Nader y Simin" en el Festival de Berlín nadie hubiese apostado un euro por la posibilidad de que una película iraní ampliase el abanico de recursos de los dramas procedimentales, pero ha sido así, de tal manera que si Akira Kurosawa hizo temblar los pilares de la narrativa clásica con el planteamiento multiangular de "Rashomon", podemos considerar que Farhadi ha hecho lo propio con la obra del japonés para orientarla hacia la dinámica del plano secuencia.

¿Qué es lo que se juzga en "Nader y Simin"? ¿Quién o quiénes son los jueces de la separación? La respuesta a la primera pregunta puede parecer obvia -estamos ante un caso de divorcio- pero, a partir del momento en el que sus protagonistas abandonan el tribunal, los focos de atención se multiplican para iluminar desde los claroscuros del drama personal, hasta las temáticas sociales, éticas y religiosas; la segunda pregunta la responde Asghar Farhadi de una manera simple y contundente, el espectador-juez somos nosotros, testigos privilegiados en un escenario donde la cámara-ojo fluye sin limitaciones.

El mérito incuestionable de "Nader y Simin" radica en una brillante planificación que a su vez se traduce en un ejercicio de premontaje invisible con el consiguiente sobresfuerzo para sus intérpretes, todos ellos reconocidos en Berlín, donde Sareh Bayat y Sarina Farhadi acapararon los Osos de Oro a la mejor interpretación; virtud, la planificación, nada extraña en un cine que no es ajeno a la precariedad, pero que puede resultar incómoda para el público occidental acomodado en la ruptura violenta de la continuidad y los constantes saltos espacio-temporales. Farhadi quiere recrear la sensación de que presenciamos la vida sin cortes, ineditada, en directo -eso explica la trayectoria elíptica de una cámara que vuelve a la primera posición al final del metraje-, para que seamos nosotros los jueces de un caso donde todos pueden ser víctimas o verdugos, culpables o inocentes.

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