Tokio Blues: Norwegian Wood (2010)

Fotograma: Tokio Blues: Norwegian Wood (2010)

Toru Watanabe (Ken'ichi Matsuyama) evoca sus días de estudiante a finales de los años 60, época de revueltas estudiantiles en Tokio. Recuerdos de su amigo Kizuki (Kengo Kôra), muerto en circunstancias trágicas y de su novia, Naoko (Rinko Kikuchi) que sería su primer amor tras el fatídico suceso, se reproducen constantemente en su mente, lo que le induce a una vuelta forzosa al pasado. El ingreso de Naoko en un psiquiátrico y la segunda oportunidad sentimental junto a Midori (Kiko Mizuhara) inclinaron el rumbo de su vida hacia un destino que no estaba previsto.

Valoración: 5,882.

Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: Noruwei no mori.
Director: Tran Anh Hung.
Guionista: Tran Anh Hung.
Actores: Ken'ichi Matsuyama, Rinko Kikuchi, Tetsuji Tamayama, Kiko Mizuhara, Reika Kirishima, Kengo Kôra, Eriko Hatsune, Shigesato Itoi, Takao Handa, Yukihiro Takahashi.
Productor: Shinji Ogawa.
Música: Ryuichi Sakamoto.
Fotografía: Ping Bin Lee.
Montaje: Mario Battistel.
Nacionalidad: Japón.
Año de Producción: 2010.
Duración Original: 133 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 29 de abril de 2011.
DVD (Venta): 26 de octubre de 2011.
Distribuidora (España): Vértigo Films.
Espectadores (España): 45.982.
Recaudación (España): 290.517,78 €.
Popularidad: 606 / 692.

Cartel: Tokio Blues: Norwegian Wood (2010)

Comentario

Haruki Murakami es uno de los pocos escritores actuales capaces de convertir el lanzamiento de cada nueva novela en un acontecimiento mundial. El vietnamita Tran Anh Hung ("El olor de la papaya verde") afronta ahora la primera gran adaptación al cine de una de sus novelas, probablemente la más popular: 'Tokio Blues' (Tusquets). En el hipnótico y preciosista film, el joven Toru (Kenichi Matsuyama) se debatirá entre el amor de dos mujeres muy distintas entre sí: Naoko (Rinko Kikuchi) y Midori (Kiko Mizuhara). (Anuario Fotogramas 2012: Gerard A. Cassadó).

Fotograma: Tokio Blues: Norwegian Wood (2010)

Crítica

30-04-2011 – JOSU EGUREN

Amor, tres estaciones

Tran Anh Hun, director de cine franco-vietnamita, y Haruki Murakami, autor nipón de best sellers, coinciden en "Tokio Blues", una historia de historias que labra la veta del sentimentalismo adolescente. La edad de los suicidios, el amor fou, la astenia prematura y los triángulos sexuales. Tran Anh Hun reproduce en imágenes las letras de Murakami haciéndose eco de varias verdades a medias: sus personajes no leen, pero viven iluminados por las tinieblas de Rimbaud y se ahogan en la poesía de Félix Casanovas.

Seres, poéticamente, imperfectos al servicio de un drama mayor que recorre las tres estaciones del amor antes de alejarse por la vía fantasma de la memoria. Los recuerdos de Murakami son transferibles, palabra-coma-imagen-palabra, pero el contexto que amplifica el estado vital de sus personajes (guerra de Vietnam, primavera del 68) se evapora al calor de un montaje críptico que alitera fotogramas de una belleza sublime para componer una oda a la estética de la nada. Algo cambia. Fin. Empieza otra película, sin referencias; clonando el 'close-up' de un frame congelado de "El bosque del luto" de Naomi Kawase. Volvemos a encontrarnos con tres personajes y un espectro fantasma, pero todo es distinto.

El contexto ahora es la abstracción del vacío, los huecos se completan de ausencias, el dolor se siente. Tran Anh Hun vuelve a ser el director meteorólogo de "Cyclo" y "A pleno verano". Temblamos de frío y calor, el espacio en off habla, y el lento y tortuoso trance a la madurez se significa no ya a través de pesadísimos diálogos elusivos, sino mediante una virtuosa partitura de imágenes operada por el director de fotografía de "Millenium Mambo". Avisados quedan de que "Tokio Blues" carga a cuestas con una hora de metraje desnortado y exasperante, pero, superado el escollo, Murakami y Tran Anh Hun firman una terapia de choque imprescindible para los espectadores/lectores que sigan anclados en la edad de Werther.

Fotograma: Tokio Blues: Norwegian Wood (2010)

11-01-2012 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Sonámbulos

Tras "El olor de la papaya verde", el director vietnamita afincado en Francia Tran Anh Hung realizó esta aceptable adaptación a la gran pantalla de la famosa novela homónima del escritor japonés Haruki Murakami, ambientada en el Japón de los años 60. Describe una relación amorosa a tres bandas, protagonizada por un joven estudiante, a modo de fábula sobre el amor, el sexo y la muerte, filmada con tiralíneas por su máximo responsable, que incluye en la banda sonora homenajes a los Beatles y a su 'Norwegian Wood'. Un estilo visual preciosista sazona la función, llevada a un ritmo cadencioso, a la hora de mostrar batallas de amor en campo de plumas.

Desde luego, no puede ser más apasionante este trágico retrato -a veces surrealista- de una juventud hipersensible, generosa, siempre en busca de sí misma, ribeteada por los insalvables conflictos políticos y sociales, en sintonía con la época en la que tienen lugar los acontecimientos. Una sensibilidad a flor de piel preside esta disección sobre el amor ciego y desarmado, filmada por un Tran Anh Hung dispuesto a camelar al espectador con sus cuidadas composiciones pictóricas y peculiares acentos líricos.

"Tokio Blues" no es un título reservado a los cenáculos críticos de turno o a los amantes de las propuestas experimentales. Porque esta película a contracorriente es una muestra patente de que la fidelidad a la letra de un libro no es obstáculo para la captación de su verdadero espíritu. Todo ello nos da pie para hablar de otro de los elementos a tener en cuenta en el filme: su ficisidad. Tran Anh Hung hace revivir el desolado paisaje como algo latente, vivo, sentimos la humedad, el viento, olemos la tierra, los árboles, oímos el rumor del agua. En este sentido, lo más innovador es la mirada del realizador, que no hace a sus personajes elementos del paisaje, sino que transforma el paisaje en un personaje más; al tiempo que deja bien claro que los enamorados son como los sonámbulos: no ven sólo con los ojos.

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