Canino (2009)

Fotograma: Canino (2009)

Un muro separa a tres jóvenes de la realidad, desde que sus padres decidieron que no saldrían de la casa donde viven. Ellos se han ocupado de educar a sus hijos, de inculcarles aficiones y elegir cuándo deben aburrirse. No hay huellas del exterior, sólo la presencia de Christina (Anna Kalaitzidou), una guarda que entra en la mansión para satisfacer sexualmente al chico de la familia. Este mundo artificial parece perfecto, hasta que Christina le pide un favor a la hija menor a cambio de regalarle una cinta de vídeo.

Valoración: 7,239.

Fotograma: Canino (2009)

FICHA

Título Original: Kynodontas.
Director: Yorgos Lanthimos.
Guionistas: Efthymis Filippou, Yorgos Lanthimos.
Reparto: Christos Stergioglou, Michelle Valley, Anna Kalaitzidou, Mary Tsoni, Angeliki Papoulia, Hristos Passalis, Alexander Voulgaris, Steve Krikris.
Productor: Yorgos Tsourgiannis.
Música: Leandros Ntounis.
Fotografía: Thimios Bakatakis.
Montaje: Yorgos Mavropsaridis.
País Participante: Grecia.
Año de Producción: 2009.
Duración: 94 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 18 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 14 de mayo de 2010.
DVD (Venta): 17 de julio de 2010.
Distribuidora (España): Avalon.
Espectadores (España): 22.349.
Recaudación (España): 136.722,25 €.
Visitas: 1.
Popularidad: 21 / 132.

Fotograma: Canino (2009)

COMENTARIO

El Show de Truman (1998), de Peter Weir, El bosque. The Village (2004), de M. Night Shyamalan, El castillo de la pureza (1973), de Arturo Ripstein, o cualquier film de Michael Haneke son algunos de los referentes de esta cinta griega, una de las sorpresas más afiladas del Festival de Cannes 2009. Su premisa es de lo más perturbadora: unos padres mantienen encerrados y ajenos del mundo exterior a sus tres hijos, ayudándoles en su casa, sin contacto con el resto de personas y enseñándoles incluso con el propio significado de las palabras. (Anuario Fotogramas 2011: Paula A. Ruiz).

Fotograma: Canino (2009)

CRÍTICA

07-06-2010 – JOSU EGUREN

La caverna

Hasta hace apenas tres años el argumento de Canino hubiese sido tachado de inverosímil, o asimilado como una metáfora surrealista de los mecanismos de control totalitarios, pero la realidad de ayer a la luz de hoy es distinta y la segunda película de Giorgos Lanthimos puede ser interpretada como la narración diferida de una serie de sucesos reales, pongamos el caso de la modélica familia Kampusch, por ejemplo.

Canino muerde, ataca la yugular del espectador con una planificación rigurosa que no recurre al chantaje de los primeros planos, ni se permite el dibujo de arcos dramáticos reveladores. La principal virtud de Lanthimos, al que le suponemos admirador de Haneke, Akerman y Kore-Eda, está en la distancia con la que observa el comportamiento de sus objetos, sin emitir juicios y desechando la tentación de vomitar sensacionalismo sobre situaciones que, en otras manos, hubiesen servido de excusa para la elaborar 'thrillers' psicológicos de medio pelo. Lanthimos es un demócrata en una era de dictaduras audiovisuales, y admite que el público es capaz de elaborar teoremas en ausencia de subrayados crónicos, de ahí que Canino se abra de par en par a un sinfín de lecturas, una por cada espectador en la sala. Recurriendo a una puesta en escena desnuda (e incómoda), Lanthimos ilustra un turbio y escalofriante relato que tan pronto apunta maneras de comedia negra, cómo nos golpea con escenas sexuales filmadas a bajo cero. A destacar, la minuciosidad con la que el griego exprime fueras de campo, largos planos y desencuadres, el tratamiento del sonido directo, y las referencias explícitas a otro tipo de cine (de Spielberg a Rocky Balboa...) con las que Lanthimos sugiere una genuina interpretación de la caverna platónica. Dejarse abducir por Canino tiene sus riesgos. Uno, puede descubrirnos que vivimos aborregados o dos, confirmarnos que ya es demasiado tarde para volver al rebaño. Sigamos pastando...

Fotograma: Canino (2009)

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