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Una noche con mi ex suegro

Martin (Emile Hirsch) es un músico de Los Ángeles cuya cena con el Sr. Gallo (J.K. Simmons), el padre de su novia, Ginnie (Analeigh Tipton), un tenaz hombre de negocios que siempre está ocupado, no salió nada bien. Ahora han pasado seis meses y, tras romper con ella, verá cómo un día su ex suegro se presenta en su casa. La causa es que su hija ha desaparecido, no responde a sus mensajes y Martin es la única persona que conoce en la ciudad. Juntos pasarán una noche de locura buscando a Ginnie mientras se fragua entre ellos una incómoda amistad.

Valoración:5,488.

Happy Feet 2 (George Miller, 2.011)

Póster: Happy Feet 2 (George Miller, 2.011)

Happy Feet 2 (George Miller, 2.011)


Ficha:


Título Original: Happy Feet Two.
Director: George Miller.
Guionistas:  George Miller, Warren Coleman, Gary Eck, Paul Livingston.
Intérpretes: No hay Actores (Animación).
Productores: George Miller, Doug Mitchell, Bill Miller.
Fotografía: David Dulac, David Peers.
Música: John Powell.
Montaje: Christian Gazal.
País: Australia.
Año: 2.011.
Duración: 102 minutos.
Edad: Apta para todos los públicos. Especialmente recomendada para la infancia.
Género: Animación, Comedia, Familiar, Musical.
Distribuidora: Warner Bros Entertainment España, S. L.
Estreno: 02-12-2.011.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España.
Espectadores: 295.611.
Recaudación: 1.963.021,38 €.
Calificación: 5,663.


Sinopsis:


Mumble tiene un problema, ya que su pequeño hijo Erik le tiene fobia al baile. Reacio a bailar, Erik huye y se encuentra con el Todopoderoso Sven, un pingüino que puede volar. Mumble pierde entonces la esperanza de poder competir con semejante y carismático nuevo ejemplo. Pero las cosas se ponen peores cuando todo su mundo se ve sacudido por fuerzas superiores.


Comentario:


George Miller (creador de la saga "Mad Max") recupera, esta vez en 3D, a los pingüinos danzarines que le llevaron a ganar el Oscar a la Mejor Película de Animación en 2.006. Mumble, protagonista del film anterior, está preocupado porque su hijo Erik no quiere seguir sus pasos como bailarín. Las cosas se ponen peor cuando el pequeño conoce a Sven, un carismático pingüino que puede volar. La nota de humor la aportan dos camarones robaescenas (con la voz de Brad Pitt y Matt Damon en la Versión Original) que quieren evolucionar en la cadena alimenticia.


Crítica:


04-12-2.011 – JOSU EGUREN


Pingüino, palabra repetida


Es difícil explicar lo que sientes cuando escribes "Happy Feet 2" y el corrector advierte 'pingüino, palabra repetida', te embarga una sensación catártica, liberadora, suena el teléfono móvil y entiendes a George Miller. Que el responsable de "Mad Max" maneje los hilos de una franquicia pingüinera es el sino de estos tiempos apocalípticos, en los que los niños, sus padres y el 3D son la gasolina, los medios publicitarios asfaltan la carretera y la crítica se afloja la careta de un Humungus cada vez más complaciente (lo experimentarán con "The Artist").


Vuelve "Happy Feet" con ganas de convertir el Polo en un Studio 54 verbenero en el que, a la menor oportunidad, la cámara derrite el hielo con números musicales para todos los gustos, desde el hip-hop al flamenco pasando por el pop y las coreografías believers. Ni siquiera se puede hablar de vergüenza ajena porque Warner ha puesto por adelantado nuestro dinero para acercarse un poquito más a Pixar, como si el genio de "Buscando a Nemo" se resumiese en secuencias de unos y ceros y no dependiese de los guionistas. Así las cosas, lo que se esconde tras el telón que levanta un cortometraje protagonizado por Piolín y Silvestre no es más que otro fraseo de imágenes repetidas, si acaso perfeccionadas técnicamente, pero vacías de emoción y contenido.


Puede que sea el producto de la alucinación de un Arthur Pym libro-cinéfilo, pero da la impresión de que en este segundo asalto George Miller ha aflojado la potencia de su dentellada postiza, como si no cupiesen sino metáforas parvularias en la mochila de unos pingüinos ecologistas. Del pingüino como alegoría que es, y siempre será, del 'slapstick' (la comedia física), hemos pasado al pingüino bailarín, todo un síntoma del calentamiento global y el embrutecimiento colectivo. La esfinge de los hielos mutada en cirro rosado que advierte del cambio climático, George Miller ha cumplido con su deber de telegrafiar un mensaje bienintencionado, vuelve a sonar la música de John Powell, estamos de romería.


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