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50 primaveras

Nunca es demasiado tarde para hacer algo, sobre todo para Aurore Tabort (Agnès Jaoui), una mujer separada que acaba de perder su empleo y recibe la noticia de que va a ser abuela. A sus 50 años su vida parece estar congelada, pero un día se encuentra con un antiguo amor de su juventud. Esta reunión produce un cambio en Aurore, que se niega a admitir que esa podría ser la ocasión perfecta para empezar una nueva vida. ¿Conseguirá dejar atrás su orgullo y darse a sí misma una última oportunidad?

Tráiler.

Valoración:6,124.


FICHA

Título Original: Aurore.
Directora: Blandine Lenoir.
Guionistas: Jean-Luc Gaget, Blandine Lenoir.
Reparto: Agnès Jaoui, Pascale Arbillot, Samir Guesmi, Thibault de Montalembert, Sarah Suco, Lou Roy-Lecollinet, Eric Viellard, Nicolas Chupin, Rachel Farmane.
Productores: Fabrice Goldstein, Antoine Rein.
Música: Bertrand Belin.
Fotografía: Pierre Milon.
Montaje: Stéphanie Araud.
País Participante: Francia.
Año de Producción: 2017.
Duración: 89 minutos.
Calificación por Edades: No …

Una boda de muerte (Stephan Elliott, 2.011)

Póster: Una boda de muerte (Stephan Elliott, 2.011)


Una boda de muerte (Stephan Elliott, 2.011)

Ficha:

Título Original: A Few Best Men.
Director: Stephan Elliott.
Guionista: Dean Craig.
Intérpretes: Xavier Samuel, Laura Brent, Olivia Newton-John, Kris Marshall, Kevin Bishop, Tim Draxl, Steve Le Marquand.
Productores: Share Stallings, Laurence Malkin, Gary Hamilton, Antonia Barnard.
Fotografía: Stephen F. Windon.
Música: Guy Gross.
Montaje: Sue Blainey.
Países: Australia, Reino Unido.
Lugares de rodaje: Australia, Reino Unido.
Año: 2.011.
Duración: 98 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia.
Distribuidora: DeA Planeta, S. L.
Estreno: 05-01-2.012.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España.
Espectadores: 127.423.
Recaudación: 833.201,41 €.
Calificación: 5,674.

Sinopsis:

David se va a casar con Mia. Viaja con sus amigos hasta el pueblo de los padres de Mia, donde va a tener lugar la ceremonia. Sus amigos son Luke, el padrino que acaba de perder a la novia, Tom, un pasota total y Graham, un hipocondríaco acomplejado. Los padres de Mia reciben a David y sus amigos con los brazos abiertos… hasta que en la despedida de soltero las cosas se desmadran y la boda no resulta como debiera.

Crítica:

07-01-2.012 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Inesperado gatillazo

La hoy olvidada coprotagonista de "Grease", Olivia Newton-John, tiene un pequeño papel en esta olvidable secuela de la divertida "Un funeral de muerte", ahora titulada "Una boda de muerte", donde asistimos a un casamiento la mar de peculiar, en el que participan la tira de invitados pasados de vueltas, en los que hay un poco de todo, como en botica, incluido un marchoso carnero, el juguetón Ramsy, que proporciona las escenas más hilarantes del tinglado. En realidad, se trata de una parodia hecha a troquel, a modo de copia más o menos exacta de la anterior entrega y de otros títulos del mismo estilo, pero ahora rodada en nuestras antípodas por el exitoso máximo responsable de "Priscilla, reina del desierto", Stephan Elliott.

Así pues, el inesperado gatillazo está auspiciado por un montón de estrafalarios personajes, incluidos los novios, los padrinos fumetas, familiares y amiguetes un mucho tontorrones, capaces de despistar al más avezado espectador con sus acentos escatológicos, bromas pesadas sobre las identidades sexuales y un largo etcétera, donde la caricatura se impone y el verdadero sentido del humor brilla por su ausencia. Porque Elliott ha rodado la cinta de acuerdo a los requisitos formales del producto comercial poco exigente que es, donde el espíritu incisivo y cáustico aparece sepultado bajo toneladas de sal gorda.

Desde luego, se echa mucho de menos el sutil humor típicamente inglés del que hacía gala Frank Oz como autor de la primera entrega, con lo cual "Una boda de muerte" se despeña irremisiblemente por los abismos de la vulgaridad pura y dura. Porque las novedades que se insertan en la película carecen de originalidad, al tiempo que se añaden algunas concesiones a la galería con el fin de auspiciar la carcajada ruidosa y en ningún caso la alegre risa o la sonrisa cómplice. La chusca escenografía del poco inspirado Stephan Elliott, la abundante memez y la nula consistencia de un reparto inenarrable -incluido el aludido Ramsy- rematan el fiasco.

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