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Una noche con mi ex suegro

Martin (Emile Hirsch) es un músico de Los Ángeles cuya cena con el Sr. Gallo (J.K. Simmons), el padre de su novia, Ginnie (Analeigh Tipton), un tenaz hombre de negocios que siempre está ocupado, no salió nada bien. Ahora han pasado seis meses y, tras romper con ella, verá cómo un día su ex suegro se presenta en su casa. La causa es que su hija ha desaparecido, no responde a sus mensajes y Martin es la única persona que conoce en la ciudad. Juntos pasarán una noche de locura buscando a Ginnie mientras se fragua entre ellos una incómoda amistad.

Valoración:5,488.

Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (David Fincher, 2.011)

Póster: Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (David Fincher, 2.011)


Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (David Fincher, 2.011)

Ficha:

Título Original: The Girl with the Dragon Tattoo.
Director: David Fincher.
Guionista: Steven Zaillian.
Intérpretes: Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgård, Robin Wright Penn, Steven Berkoff, Yorick van Wageningen, Goran Visnjic, Geraldine James, Joely Richardson, Embeth Davidtz, Alan Dale, Inga Landgré, Mats Andersson, Eva Fritjofson, Donald Sumter, Elodie Yung, Ulf Friberg, Julian Sands, Arly Jover.
Productores: Ceán Chaffin, Scott Rudin, Søren Stærmose, Ole Søndberg.
Fotografía: Jeff Cronenweth.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall.
Países: Estados Unidos, Suecia, Noruega.
Lugares de rodaje: Noruega, Suiza, Suecia, Estados Unidos.
Año: 2.011.
Duración: 158 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Crimen, Drama, Misterio, Suspense.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España, S. A.
Estreno: 13-01-2.012.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España.
Espectadores: 291.351.
Recaudación: 1.888.563,28 €.
Calificación: 6,672.

Sinopsis:

El periodista en horas bajas Mikael Blomkvist (Daniel Craig) acepta la invitación del industrial sueco Henrik Vanger (Christopher Plummer)para investigar a escondidas el asesinato de su sobrina, ocurrido cuarenta años atrás. Mientras tanto, la hacker tatuada Lisbeth Salander (Rooney Mara), contratada para investigar a Blomkvist, descubre la verdad oculta tras la conspiración que ha llevado a la caída de éste. Unidos por casualidad, el curioso dúo descubre una historia secreta de asesinato y abuso sexual escondida en el pasado industrial de Suecia, mientras se van acercando a una trama malvada que espera destruirlos a ambos.

Crítica:

13-01-2.012 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Las flores del mal

Una puesta en escena estilizada realza este primer 'remake' de un 'thriller' escandinavo negro como la noche, a partir de una intriga desarrollada en el seno de una poderosa familia sueca, que oculta bajo las alfombras de sus lujosas mansiones crímenes inconfesables, puestos al descubierto por un periodista de la revista 'Millennium' (al que da vida un Daniel Craig poco auténtico), con la inestimable ayuda de una genial 'hacker' tatuada. Atractivos personajes, sobre todo por lo que respecta a Lisbeth Salander, bien encarnada por Rooney Mara, pero que no hace olvidar a la singular Noomi Rapace de la entrega original.

Antecedentes nazis, turbias relaciones entre el poder político y financiero, la violencia de género, relaciones morbosas, apuntes de crítica social, el asco y el horror, así como la presencia de un maníaco asesino, son los pilares sobre los que se sustenta el edificio de la ficción urdida con pericia por el director David Fincher, situada en un marco invernal, donde la amenaza latente que aglutina la trama se materializa de forma maliciosa, cruel, incluso agresiva por parte del autor de "Zodiac".

Pero, la catarsis de "Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres" surge de un descenso a las profundidades de la psique de una sociedad putrefacta y no de una simple exposición de horrores que producen sensaciones físicas extremas. Así pues, las pesadillas que desgrana este 'thriller' nos horrorizan, pero también nos limpian, porque representan entidades reales con las que todos, en mayor o menor grado, comerciamos. Habla de los demonios que todos tenemos y los saca a la luz. Es, en definitiva, lo que debería ser el cine: un descenso a la cueva de los misterios, un rito nocturno que nos ayuda a armonizar nuestro cuerpo con nuestra alma, nuestra parte oscura con la consciente. Y el sombrío juego que plantean las flores del mal, tanto en la trilogía de Stieg Larsson como en el filme de David Fincher, no dejan más salida que la complicidad y el temor.

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