No de Pablo Larraín (2012)

Debido a las fuertes presiones internacionales, el dictador chileno Augusto Pinochet se ve obligado a convocar un plebiscito nacional en 1988 para legitimar su poder. En esta convocatoria popular, se decide la ampliación de su mandato una década más (el sí) o el final de la etapa más convulsa de la historia de Chile (el no). La oposición se moviliza rápidamente para planificar una campaña viral y publicitaria de rechazo al dictador, encargándole al ejecutivo René Saavedra (Gael García Bernal) su realización.

Valoración: 7,262.

FICHA

Título original: No.
Director: Pablo Larraín.
Guionista: Pedro Peirano.
Reparto: Alfredo Castro, Antonia Zegers, Gael García Bernal, Néstor Cantillana, Jaime Vadell, Diego Muñoz, Alejandro Goic, Marcial Tagle, Luis Gnecco, Roberto Farías, Elsa Poblete.
Productores: Daniel Marc Dreifuss, Juan de Dios Larraín, Pablo Larraín, Fuentealba Rodrigo.
Música: Carlos Cabezas.
Fotografía: Sergio Armstrong.
Montaje: Andrea Chignoli.
Países participantes: Chile, Estados Unidos, México.
Año de producción: 2012.
Duración: 110 minutos.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 8 de febrero de 2013.
DVD (Venta): 24 de julio de 2013.
Distribuidora (España): Golem Distribución.
Espectadores (España): 38.985.
Recaudación (España): 245.701,81 €.
Visitas: 8.
Popularidad: 10 / 64.

COMENTARIO

En 1988, Augusto Pinochet cedió a las presiones internacionales y organizó un plebiscito de apoyo a su presidencia. El tiro le salió por la culata y el pueblo chileno le expulsó democráticamente del poder. Pablo Larraín, que ya había retratado las diferentes etapas en la dictadura pinochetista en Tony Manero (2008) y Post Mortem (2010) reproduce aquel episodio desde la mirada de René Saavedra (Gael García Bernal), publicista que diseña y lidera la campaña del No. (Anuario Fotogramas 2014: Gerard A. Cassadó).

CRÍTICA

09-02-2013 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Oda a la libertad

Está filmada con tanta alegría de vivir esta crónica de la derrota del dictador chileno Augusto Pinochet Ugarte en el referéndum que tuvo lugar en Chile, allá por 1988, que al espectador no le queda más remedio que rendirse a la evidencia. Responsable de uno de los 'tanquetazos' más siniestros de la historia, al fin las urnas dijeron 'No'. Gracias a la campaña publicitaria (encarnado por Gael García Bernal) que, sorteando el férreo control policial, concienció a muchos chilenos sobre el Estado de Derecho, frente al poder descomunal del Estado Leviatán.

Los ribetes políticos cuentan mucho en este filme que parece rodado con vetustas cámaras analógicas, por medio de las cuales la estética se convierte en ética, hasta el punto de que lo auténtico brilla en todo su esplendor. Imágenes descuidadas en apariencia, rasposas hasta lo incómodo, cargadas de sentido y optimistas hasta sus últimas consecuencias, ayudan a degustar esta indagación semidocumental, que a uno le recuerdan los reportajes de Dziga Vertov en su Cine-Ojo, incluido El hombre de la cámara (1929).

En todo momento, la película de Larraín le coge a uno por las 'pelotas' para seguir la variedad de caminos por los que discurre la vieja, legítima y acaso utópica ambición humana de conquistar la libertad. Porque viendo en la bendición de la libertad uno puede conseguir todo aquello que es capaz de conseguir. Y lo que es aún más importante, puede darse cuenta de que todo aquello que no consiga obtener, o crear, se debe a su propio fracaso, al resultado de sus propias limitaciones, y no es imputable a ninguna restricción, imposición o limitación. Porque lo que acaba por coexionarlo todo es que la libertad de pensar y de decir lo que se piensa es tan importante como el aire que respiramos. La película de Larraín rompe una lanza en favor de todo ello.

03-07-2013 – JOSU EGUREN

Nostalgia del no

En el decimotercer episodio de la primera temporada de Mad Men (El carrusel), Don Draper, director creativo de una agencia de publicidad de Madison Avenue, hace una de las presentaciones más conmovedoras de toda la serie. El producto es un moderno proyector de diapositivas de la marca Kodak, pero lo que está en juego no es un simple objeto, sino una máquina del tiempo que nos permite evocar los momentos más felices de nuestras vidas.

Más allá de destacar su utilidad tecnológica, Draper insiste en crear un lazo sentimental con el producto. Habla de la nostalgia, recuerdos, sentimientos, valores intangibles. Algo similar ocurre con No, de Pablo Larraín, una película que nos traslada a una de las etapas más emocionantes del pasado reciente de Chile, durante los meses previos al plebiscito de 1988 en el que los chilenos decidieron poner fin a la dictadura. ¿Cómo hacer frente a la violenta maquinaria pinochetista? ¿Con una campaña de denuncias a los abusos del Régimen? o ¿Prestando toda la atención a un mensaje publicitario vaciado de ideología?

No es un plebiscito dentro de un plebiscito, un proceso en el que se enfrentan dos facciones irreconciliables: los partidarios de politizar la campaña con eslóganes revolucionarios y una corriente de entusiastas publicitarios que sustancian todas sus esperanzas en un 'jingle' rebosante de optimismo: 'La alegría ya viene' es la nostalgia del 'no' futuro, un carrusel de imágenes edulcoradas bajo las que se entierran los debates sobre el pasado de un régimen genocida. Brillante en su exposición del conflicto, Larraín se detiene en el análisis de los pormenores de un momento histórico en el que se decidió el enfoque político del transicionismo. Vencedores vencidos, héroes de la anti utopía, Larraín celebra una victoria amarga en la que se perdió todo lo que se ganó combatiendo a los torturadores durante la dictadura.

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