Caníbal (2013)

Póster: Caníbal (2013)
Carlos (Antonio de la Torre) es el sastre más prestigioso de Granada, pero también un asesino en la sombra. No tiene remordimiento, ni culpa; hasta que Nina (Olimpia Melinte) aparece en su vida. Por ella, conoce la verdadera naturaleza de sus actos y surge, por primera vez, el amor. Carlos es el mal, inconsciente de sí mismo. Nina la inocencia. Y "Caníbal" la historia de amor de un demonio.

Calificación: 6,340.

Tráiler de la Película


Ficha:

Título Original: Caníbal.
Director: Manuel Martín Cuenca.
Guionistas: Alejandro Hernández, Rafael de la Uz.
Intérpretes: Antonio de la Torre, Joaquín Núñez, María Alfonsa Rosso, Olimpia Melinte, Delphine Tempels, Gregory Brossard.
Productores: Fernando Bovaira, Rafael de la Uz, Simón de Santigo, Alejandro Hernández, Manuel Martín Cuenca.
Fotografía: Pau Esteve Birba.
Música:
Montaje: Ángel Hernández Zoido.
Dirección Artística: Isabel Viñuales.
Diseño de Vestuario: Pedro Moreno.
Países: España, Rumanía, Rusia, Francia.
Lugares de Rodaje: Granada; Sierra Güejar; Motril; Sierra Nevada (España).
Fechas de Rodaje: De 28-01-2013 a 08-04-2013.
Año: 2013.
Duración: 116 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Suspense.
Estreno: 11-10-2013.
Distribuidora: Golem Distribución, S. L.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España, Sitio Oficial.
Puntos Popularidad: 3.
Espectadores: 0.
Recaudación: 0 €.

Crítica:

11-10-2013 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Monstruo enamorado

El radical giro de la intriga en la parte final de la película de Manuel Martín Cuenca no termina de explicar las motivaciones más profundas que llevan a su protagonista, un respetado sastre de Granada, a devorar carne humana. Al mismo tiempo, una escenografía cuidada y envolvente tampoco logra helar la sangre del espectador con las tremebundas disecciones de un monstruo... al fin enamorado. Encarnado con tacto por el versátil actor Antonio de la Torre, su complejo personaje se encuentra en las antípodas de otro antropófago que aterrorizó a medio mundo: Hannibal Lecter, en la película de Jonathan Demme "El silencio de los corderos" (1991).

Porque "Caníbal", con todo el riesgo que supone aventurarse en semejante tema, carece de la poesía del Mal preconizada por cineastas como Tod Browning ("Garras humanas") o escritores de la talla del conde de Lautréamont ('Los cantos de Maldoror'). Más fría que un carámbano, la película de Martín Cuenca nos presenta a un personaje monocorde y sin matices. Es un ser carnívoro que no evoluciona absolutamente nada desde la primera escena en que aparece hasta la última.

La descripción de este ser espectral, de su momificación acuchillada, de su delirio esquelético, de su fetidez moral, no termina de funcionar porque nos faltan datos, información, ahondar en su psicología más íntima y secreta. El resultado son un puñado de secuencias oliendo a crisantemo y a vómito de sangre coagulada, consecuencia de una anormal melancolía, en la que se inyectan aspectos religiosos. Por tal motivo, el filme del autor de "Malas temporadas" se convierte en el asfixiante retrato de un ser humano convertido en sapo que, de vez en cuando, muda de pieles impregnadas de dolor, obstinado en vivir sobre la amenaza de la ruina, como una araña desilusionada tejiendo en medio de un gran vendaval.

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