Locke (2013)

Locke (2013)

Todo es perfecto en la vida de Ivan Locke (Tom Hardy). Casado y con dos hijos, tiene un buen puesto en una empresa del sector de la construcción que le augura un futuro excepcional. Sin embargo, durante un viaje nocturno a bordo de su coche, recibe una llamada de teléfono que puede terminar de un plumazo con su reputación y con su idílica vida. Aspectos desconocidos de su pasado salen a la luz, poniéndolo en peligro a él y a su familia, por lo que se enfrentará a un gran dilema moral para no perderlo todo.

Valoración: 6,967.

Locke (2013)

FICHA

Título Original: Locke.
Director: Steven Knight.
Guionista: Steven Knight.
Reparto: Tom Hardy.
Productores: Guy Heeley, Paul Webster.
Música: Dickon Hinchliffe.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Montaje: Justine Wright.
Países Participantes: Reino Unido, Estados Unidos.
Año de Producción: 2013.
Duración: 85 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Suspense.
Estreno (España): 22 de agosto de 2014.
DVD (Venta): 26 de diciembre de 2014.
Distribuidora (España): Vértigo Films.
Espectadores (España): 31.081.
Recaudación (España): 185.348,05 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 30 / 984.

Locke (2013)

CRÍTICA

24-08-2014 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Trampa mortal

El desafío que supone filmar una película de principio a fin en el interior de un coche está resuelto con brío por el director británico Steven Knight (autor de "Redención", 2013), en un dramático 'thriller' titulado "Locke". Se trata de una intriga urbana protagonizada por un alto ejecutivo (interpretado con garra por Tom Hardy), cuya apacible vida familiar queda hecha trizas por culpa de una inesperada llamada telefónica. Un potente BMW, que se desplaza a toda pastilla por las afueras de la industriosa ciudad de Birmingham, es el único escenario donde se desarrolla la trama, que depara al fin más de una sorpresa.

Así pues, estamos ante una historia de perdición, sin abandonar siquiera por un instante ese claustrofóbico espacio cerrado, abierto únicamente a las distintas llamadas telefónicas, así como a toda una serie de luces, de vehículos que circulan raudos por la autopista, de inhóspitos exteriores, que el espectador apenas puede vislumbrar desde el interior del vehículo. Lo cual deriva en un cuento turbio, cruel, donde se asocian de forma sistemática sexo y violencia, ese perfume malsano de la flor corrompida, ese clima de pesadilla despierta, de atmósfera enrarecida, capaz de producir en el espectador un sentimiento de inseguridad.

El título hace referencia al nombre del protagonista, Ivan Locke, y no tiene nada que ver con el filósofo inglés John Locke, para quien el único conocimiento cierto era el de la propia existencia. Porque, en última instancia, "Locke" es un considerable viaje al interior de uno mismo, un estudio sobre la corrupción, la mezquindad y el abuso de poder. Un pequeño prodigio de perspicacia visual, urdido a base de una planificación en la que no sobra ni falta nada, que a menudo se transfigura en un mal sueño, en una aterradora alegoría del mundo actual, capaz de sumergir al espectador en la inquietud de una noche que no tiene mañana posible.

Locke (2013)

10-12-2014 – JOSU EGUREN

Dilema

Mediado el metraje de su segunda película tras la decepcionante "Redención" (2013) que escribió para Jason Statham (en su larga trayectoria como guionista ha trabajado para David Cronenberg -"Promesas del Este", 2007- y Stephen Frears -"Negocios ocultos", 2002-) Steven Knight refiere el texto capital del dramaturgo irlandés Samuel Beckett subrayando lo que quizá sea una de las claves para entender el punto de partida del personaje interpretado por Tom Hardy. Al otro lado del teléfono la voz nerviosa de una parturienta bromea con la posibilidad de que Hardy sea el Godot de una obra que, a pesar de su fachada de 'road movie', tiene el motor de una pieza teatral sobre ruedas. Lo que evoluciona "Locke" en aparato cinematográfico minimalista es el preciso uso del montaje, eje de un discurso que se balancea entre los planos cerrados al rostro del protagonista, los reflejos de la luminaria nocturna del extrarradio londinense y las fugas de la cámara al exterior de su habitáculo.

Construida sobre los pilares de un dilema existencialista en el que se confunden familia, lealtad y trabajo, "Locke" nos enfrenta a la autopsia psicológica de un hombre que en otra realidad paralela podría ser fruto de la ilusión trastornada de un segundo personaje en fuera de campo. Los diálogos a través del manos libres perfilan a Ivan Locke mostrándolo como un padre, marido y trabajador responsable que hace frente a las consecuencias de un desliz que pondrá en jaque una trayectoria moral inmaculada. "Locke" es una carrera contrarreloj hacia un horizonte impreciso narrada en (falso) tiempo real, una travesía limpia de accidentes geográficos cuya tensión deriva de una lista de conversaciones telefónicas en la que el sonido de la llamada en espera es el tono que anuncia una nueva etapa en la progresión dramática. Knight se sirve de algunos trucos de guión para congestionar al máximo los 85 minutos de un thrillerama que reposa sobre un actor que es enigma, espejo y profundidad.

Comentarios