Nunca es demasiado tarde (2013)

Cartel: Nunca es demasiado tarde (2013)
El trabajo lo es todo para John May (Eddie Marsan), un funcionario londinense que se ocupa de aquellas personas solitarias que fallecen fuera de su entorno familiar. Metódico, obsesivo y rutinario hasta la extenuación, su vida personal es nula ya que no tiene ni familia ni amigos. Sin embargo, el caos se cierne sobre su ordenada existencia cuando el jefe de su departamento le comunica el despido. Pero John se vuelca en su último caso: reconstruir la vida de su vecino fallecido para encontrar a sus familiares.

Calificación: 6,900.


Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: Still Life.
Director: Uberto Pasolini.
Guionista: Uberto Pasolini.
Actores: Eddie Marsan, Joanne Froggatt, Karen Drury, Andrew Buchan, Neil D'Souza, David Shaw Parker, Michael Elkin, Ciaran McIntyre, Tim Potter, Paul Anderson, Bronson Webb, Leon Silver, Lloyd McGuire, Wayne Foskett, Hebe Beardsall, William Hoyland, Deborah Frances-White, Andrew Ashford, Mark Oliver, Paddy O'Reilly, Rhodri Hosking.
Productores: Uberto Pasolini, Christopher Simon, Felix Vossen.
Fotografía: Stefano Falivene.
Música: Rachel Portman.
Montaje: Gavin Buckley, Tracy Granger.
Diseño de Producción: Lisa Hall.
Vestuario: Pam Downe.
Países Participantes: Reino Unido, Italia.
Lugares de Rodaje: Londres, Richmond, Whitstable, Tankerton (Reino Unido).
Fechas de Rodaje:
Año: 2013.
Duración: 93 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Comedia Dramática.
Estreno (España): 21-11-2014.
Película Online (España): Yomvi (Canal +).
DVD (Venta): 10-03-2015.
Distribuidora: A Contracorriente Films, S. L.
WEB Oficial: WEB Oficial de la película en España.
Espectadores (España): 23.396.
Recaudación (España): 140.361,12 €.
Valoración: 5,695.
Visitas: 0.
Popularidad (Puesto): 359 / 408.

Fotograma: Nunca es demasiado tarde (2013)

Comentario

John May (Eddie Marsan) es un tipo solitario, obsesivo y taciturno. No en vano, su trabajo tampoco invita a ser la alegría de la huerta: se encarga de organizar los funerales de la gente que muere en soledad. Pero cuando conozca a la hija de uno de los difuntos (Joanne Froggatt) descubrirá un modo diferente de vivir la vida. El italiano Uberto Pasolini ("Machan", 2008) fue premiado con su segundo largometraje en los festivales de Venecia, Reykjavik y Edimburgo. (Anuario Fotogramas 2015: Gerard Alonso i Cassadó).

Fotograma: Nunca es demasiado tarde (2013)

Crítica

23-11-2014 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

El buen samaritano

Con "Nunca es demasiado tarde" estamos ante una emotiva comedia con ribetes dramáticos, centrada en los esfuerzos de un discreto funcionario –a punto de sufrir, como tantos otros, los recortes del descalabro económico–, a la hora de ponerse en contacto con familiares de personas que han muerto en soledad y que nadie reclama. Se trata de un sensible ser humano, al que da vida con sutil emoción el poco conocido, pero muy competente, actor británico Eddie Marsan ("Sherlock Holmes: Juego de sombras", Guy Ritchie, 2011), al que pudimos ver en la recomendable teleserie "Ray Donovan" (Serie de TV, 2013- ). Original punto de partida de un título tan inusual como recomendable, filmado con la delicadeza propia del caso.

El egoísmo de familiares que ignoran y, en ocasiones, desprecian al molesto difunto, confiere hondura a esta melancólica fábula intimista, realzada por un peculiar sentido del humor. El obvio minimalismo estético de "Nunca es demasiado tarde" no impide que el espectador se identifique con ese buen samaritano, todo lo modesto que se quiera, pero capaz de prestar toda su ternura a situaciones que, por desgracia, son cada vez más frecuentes en relación con personas abandonadas a su suerte en un mundo que se degrada a pasos agigantados.

Película de pequeños apuntes sobre las grandes desdichas, sobre el sueño eterno y sobre una idea que está muy presente a lo largo de la proyección, representada con la imprescindible ironía: que la muerte forma parte de la vida, como el nacer. Porque, en el fondo de la película palpita una inequívoca piedad humana, a pesar del estrecho decorado en el que vemos moverse a los personajes, la lentitud onírica de sus gestos y de sus palabras, la frialdad de las luces, que producen la impresión de que estamos en un mundo de almas selladas, ajenas las unas a las otras, cerradas sobre sus insondables secretos. Factores que nos hunden lentamente hasta el fondo de unas aguas heladas y petrificantes.