Aguas tranquilas (2014)

Póster: Aguas tranquilas (2014)
Los habitantes de la isla de Amami, viven en armonía con la naturaleza, para ellos en cada árbol, cada piedra y cada planta vive un dios. Una tarde de verano, Kaito (Nijirô Murakami) descubre el cuerpo de un hombre flotando en el mar. Su amiga Kyôko (Jun Yoshinaga) le ayudará a descifrar el misterio. Crecerán juntos, aprendiendo a ser adultos, descubriendo los ciclos de la vida, la muerte y el amor.

Calificación: 6,807.

Tráiler de la Película - VOSE



Ficha

Título Original: Futatsume no mado.
Directora: Naomi Kawase.
Guionista: Naomi Kawase.
Actores: Nijirô Murakami, Jun Yoshinaga, Miyuki Matsuda, Tetta Sugimoto, Makiko Watanabe, Jun Murakami, Hideo Sakaki, Sadae Sakae, Kazurô Maeda, Mitsuaki Nakano, Yukiharu Kawabata, Yukiyo Maeda, Kinue Yasuda, Fujio Tokita.
Productores: Takehiko Aoki, Naomi Kawase, Masa Sawada.
Fotografía: Yutaka Yamazaki.
Música: Hashiken.
Montaje: Tina Baz, Naomi Kawase.
Dirección Artística: Kenji Inoue.
Diseño de Vestuario:
Países: Japón, Francia, España.
Lugares de Rodaje: Amami Ôshima, Tokyo (Japón).
Fechas de Rodaje: De 01-10-2013 a 31-10-2013.
Año: 2014.
Duración: 120 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama, Romántica.
Estreno: 10-04-2015.
DVD (Venta):
Distribuidora: Good Films, S. L.
WEB Oficial: WEB Oficial de la película en España.
Espectadores: 1.790.
Recaudación: 12.007,38 €.

Fotograma: Aguas tranquilas (2014)

Crítica

11-04-2015 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Un toque de zen

No es habitual encontrar mujeres cineastas en la industria del cine japonés. La excepción puede ser Naomi Kawase, cuya extensa filmografía se mueve sobre todo dentro del cine documental, con títulos de corte autobiográfico como "Embracing" (1992) y "Katatsumori" (1994). En "Aguas tranquilas" aborda un largometraje de ficción, centrado en las vivencias de toda una serie de personajes, jóvenes y viejos, enmarcados al sur del Japón, en la isla de Amami. Lo cual da pie a una exquisita fábula contemplativa, filmada de forma serena, donde la infancia, la pujante juventud, la cruel enfermedad y la muerte tienen una importancia fundamental en el desarrollo de la historia.

¿Cómo hacer que una película pueda oler a salitre? "Aguas tranquilas" lo logra gracias a la constante presencia del mar, ese mar tan profundo en la calma como en la tempestad. Lo cual da paso a un retrato humano y paisajístico de gran calado, que deriva a su vez en un canto a la madre naturaleza, tan amenazada en los tiempos que corren: «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera», cantaba Neruda. A partir de ahí, un toque de zen (meditación) sazona las andanzas de sus protagonistas.

Una suerte de realismo mágico preside la función, que ahora orilla en nuestras carteleras de estreno. Un título que es de lo mejorcito del cine japonés reciente, ya que posee abundantes brotes de sensibilidad, así como una ternura tenue, nada estridente, que procura la aparición de seres humanos de carne y hueso. Por tal motivo, "Aguas tranquilas" se convierte en una película envolvente, repleta de miradas, de gestos íntimos y de silencios, que atesora asimismo la misteriosa capacidad de demostrar que la muerte, como el nacimiento, es propia de la vida. Una película, en suma, capaz de lograr que al final de la proyección el espectador salga con el corazón limpio y la cabeza bien alta.