El Rey de La Habana (2015)



Reynaldo (Maikol David) es un joven que, tras fugarse de un correccional, intenta sobrevivir en las calles de La Habana de finales de los años 90, una de las peores décadas para la sociedad cubana. En su solitario deambular, en el que el ron, la esperanza, el buen humor, el desencanto y, sobre todo, el hambre, son sus mejores compañeros, conocerá a Magda (Yordanka Ariosa) y Yunisleidy (Héctor Medina), otras supervivientes de la ciudad en cuyos brazos intentará evadirse de su miseria en una espiral de amor, pasión y sexo desvergonzado.

Valoración: 5,396.


FICHA


Título Original: El rey de La Habana.
Director: Agustí Villaronga.
Guionista: Agustí Villaronga.
Reparto: Maykol David, Yordanka Ariosa, Héctor Medina, Jazz Vilá, Chanel Terrero, Ileana Wilson, Lia Chapman, Celines Toribio, Jean Luis Burgos.
Productor: Luisa Matienzo.
Música: Joan Valent.
Fotografía: Josep María Civit.
Montaje: Raúl Román.
Países Participantes: España, República Dominicana.
Año de Producción: 2015.
Duración: 125 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 18 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 16 de octubre de 2015.
DVD (Venta): 2 de mayo de 2016.
Distribuidora (España): Filmax.
Espectadores (España): 30.701.
Recaudación (España): 163.312,30 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 102 / 114.


COMENTARIO


Cinco años después de ganar el Goya a la Mejor Película con Pa negre (2010), Agustí Villaronga concursó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián con esta ardiente película que se ambienta en la Cuba de los años 90 y narra la historia del joven Reynaldo (Maykol David Tortoló) que trata de sobrevivir en las calles de La Habana tras fugarse de un correccional. Con un tono entre grotesco y tragicómico, el film logró tres nominaciones a los Goya y la Concha de Plata a la Mejor Actriz para Yordanka Ariosa. (Anuario Fotogramas 2016: Gerard Alonso i Cassadó).


CRÍTICA


21-10-2015 – JOSU EGUREN

Un hombre muerto camina

A menudo el cine produce reacciones físicas, o al menos ese el propósito para el que fue pensado antes de que una nueva ola de blockbusters hiperdigitalizados le ofreciese al espectador la alternativa del coma cerebral. Yo mismo pasé de la carcajada involuntaria a tratar de suicidarme golpeándome contra la butaca en poco menos de noventa minutos, y cuando aún restaba más de media hora para que Agustí Villaronga diese por concluida su adaptación de 'El Rey de La Habana', de Pedro Juan Gutiérrez, autor de una trilogía dedicada a la capital de Cuba en la que escudriña con ternura y crudeza los bajos fondos de una ciudad carcomida por la miseria.

Villaronga insiste en una idea que se repite hasta casi perder su significado: para huir de la pobreza que castiga a los más pobres entre los pobres la vía de fuga consiste en «beber y follar». De ahí el prólogo festivo en el que El Rey de La Habana amaga con travestir el drama de fondo con el color de una comedia falocéntrica donde el mallorquín se muestra mucho más cauto y pudoroso de lo que acostumbra. Su filmografía está trufada de escenas en las que lo sublime se encuentra en el tentadero del ridículo, que es donde juegan todos los personajes de El Rey de La Habana. Quizá por eso es tan decepcionante su falta de control sobre el tono y los matices de una tragicomedia que se polariza violentamente en uno y otro extremo dando lugar a secuencias que nacen del papel para estrellarse contra la pantalla.

Sin otro filtro que el de unos intérpretes que con su exotismo disimulan la precariedad del texto que recitan a cámara, El Rey de La Habana se exhibe como vulgar retrato antropológico del lumpen cubano durante los años del período especial. La verdad atroz de la película podría haberse revelado en su penúltima escena, pero Villaronga decide recrearse en una imagen con la que abunda en la poética del horror agarrándose a una puesta en escena cuestionable.