Ocho apellidos catalanes (2015)

Ocho apellidos catalanes (2015)

Cuando el idilio entre Rafa (Dani Rovira) y Amaia (Clara Lago) sufre algunos altibajos y no llegan a entenderse, la pareja decide romper su relación. Por ello Rafa vuelve a su Sevilla natal, mientras que ella viaja a Girona, donde conocerá a Pau (Berto Romero), un catalán con pinta de hipster. Ante esto, Koldo (Karra Elejalde) dejará Euskadi y buscará a Rafa para convencerle de que se arregle con Amaia y, así, recuperar a su hija. Muy pronto descubrirán que su cometido no es tan sencillo como imaginan y que reconquistarla puede no ser tan fácil.

Valoración: 5,538.

TRÁILER DE LA PELÍCULA



FICHA

Título Original: Ocho apellidos catalanes.
Director: Emilio Martínez Lázaro.
Guionistas: Borja Cobeaga, Diego San José.
Reparto: Dani Rovira, Karra Elejalde, Carmen Machi, Clara Lago, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardà, Alfonso Sánchez, Alberto López, Alain Hernández, Esperanza Pedreño, Betsy Túrnez.
Productores: Álvaro Augustín, Ghislain Barrois, Gonzalo Salazar-Simpson.
Música: Roque Baños.
Fotografía: Juan Molina.
Montaje: Ángel Hernández Zoido.
País Participante: España.
Año de Producción: 2015.
Duración: 99 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Comedia, Romántica.
Estreno (España): 20 de noviembre de 2015.
DVD (Venta): 18 de marzo de 2016.
Distribuidora (España): Universal Spain.
Espectadores (España): 5.693.197.
Recaudación (España): 35.481.514,94 €.

Ocho apellidos catalanes (2015)

COMENTARIO

Dani Rovira, Clara Lago, Carmen Machi y Karra Elejalde retoman sus personajes en la secuela de "Ocho apellidos vascos" (2014), la película más taquillera de la historia del cine español. Emilio Martínez-Lázaro vuelve a trabajar sobre un guión de nuevo escrito por Borja Cobeaga y Diego San José que sustituye el País Vasco por Cataluña para contarnos, a base de tópicos, cómo Rafa (Rovira), alertado por Koldo (Elejalde), intenta evitar que Amaia (Lago) se case con un hipster catalán (Berto Romero). La película volvió a ser un absoluto éxito de taquilla pese a su lánguida acogida crítica, convirtiéndose en la película más vista del año. (Anuario Fotogramas 2016: Gerard Alonso i Cassadó).

Ocho apellidos catalanes (2015)

CRÍTICA

20-11-2015 – JOSU EGUREN

Esteladas y lauburus

El éxito de "Ocho apellidos vascos" (Emilio Martínez Lázaro, 2014) nos cogió a todos desprevenidos, empezando por su director y guionistas, y hoy habría que analizarla más como fenómeno coyuntural que por sus valores cinematográficos, todos improbables, porque lo más destacable de su escueta puesta en escena le debía gran parte de su efectividad a la manera en que Karra Elejalde gestiona su relación con el objetivo: primeros planos a sus gestos exorbitados antes de enviar la cámara de regreso a fotografiar la química entre Clara Lago y Dani Rovira. Huyendo de una eventual transformación de las dinámicas que dieron pie a los mejores gags de la original -que hacía una reinterpretación de "El padre de la novia" (Charles Shyer, 1991) por la vía de la exageración de los tópicos localistas-, "Ocho apellidos catalanes" se pone romántica acentuando la relación de ida y vuelta de las dobles parejas que en esta ocasión se trasladan a una Cataluña a mitad de camino entre la caricatura hipster y el independentismo.

Manteniendo intacta la factura estética ramplona y directa de aquella inmersión en el agro vasco que los espectadores bendijeron con 56 millones de euros en taquilla (la película se acomoda en la gramática de las series televisivas que hacen del product placement su razón de existir), "Ocho apellidos catalanes" trata de incidir en el discurso de la original, introduciendo el personaje de Rosa Maria Sardà como agent provocateur independentista. Lo poco que funciona se lo debemos no tanto a ella como al deseo de que algún gag justifique un viaje en el que se multiplican los enredos (la comparativa entre los dos carteles de la serie sirve como metáfora del fracaso de la película) mientras se apaga la llama de Karra Elejalde y crece el protagonismo de Berto Romero, casi siempre inoportuno. Como producto que es, será el público el que mejor la juzgue, aunque quizá el pleno del Tribunal Constitucional debería darle un primer toque de atención a un director del que, una vez más, no tenemos noticia.

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