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Una noche con mi ex suegro

Martin (Emile Hirsch) es un músico de Los Ángeles cuya cena con el Sr. Gallo (J.K. Simmons), el padre de su novia, Ginnie (Analeigh Tipton), un tenaz hombre de negocios que siempre está ocupado, no salió nada bien. Ahora han pasado seis meses y, tras romper con ella, verá cómo un día su ex suegro se presenta en su casa. La causa es que su hija ha desaparecido, no responde a sus mensajes y Martin es la única persona que conoce en la ciudad. Juntos pasarán una noche de locura buscando a Ginnie mientras se fragua entre ellos una incómoda amistad.

Valoración:5,488.

Bendita calamidad (2015)


Anselmo (Jorge Asín) y Ricardo (Nacho Rubio) son dos hermanos con un problema muy gordo. Después de perder su bar, un amigo abogado los anima a secuestrar a un constructor de Tarazona. Sin embargo, estos criminales novatos terminan atrapando al obispo del pueblo. Mientras la policía del lugar los busca con ahínco al imaginar que este par son unos terroristas yihadistas, Anselmo y Ricardo tratarán de escapar ilesos de la situación. Para rematar la faena, el sacerdote no hará más que poner pegas a todo lo que hagan.

Valoración: 3,405.


FICHA

Título Original: Bendita calamidad.
Director: Gaizka Urresti.
Guionista: Gaizka Urresti.
Reparto: Jorge Asín, Nacho Rubio, Luis Varela, Enrique Villén, Juan Muñoz, Gorka Aguinagalde, Carlos Sobera, Carmen Barrantes.
Productores Ejecutivos: Raúl García Medrano, Gaizka Urresti.
Música: Miguel Ángel Remiro.
Fotografía: Pepe Añón, Javier Bilbao.
Montaje: Gaizka Urresti.
País Participante: España.
Año de Producción: 2015.
Duración: 109 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia.
Estreno (España): 15 de enero de 2016.
DVD (Venta):
Distribuidora (España): Urresti Producciones.
Espectadores (España): 40.541.
Recaudación (España): 202.049,81 €.


CRÍTICA

19-01-2016 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Se armó la gorda

Un secuestro frustrado es el detonante argumental de "Bendita calamidad": Sátira costumbrista realizada por el cineasta bilbaíno Gaizka Urresti, a partir de un suceso que muy bien podría haberse producido en nuestro país. Sobre todo si tenemos en cuenta el surrealismo imperante, que da pie a un disparatado enredo, donde su máximo responsable se las apaña para utilizar dicho punto de partida a modo de oportuno reflector luminoso que señala el camino del cine español, sobreviviendo en medio de una atmósfera enrarecida.

Financiada con mucho esfuerzo colectivo, al servicio de una comicidad neo cañí, Urresti echa un vistazo a nuestra sociedad, en la que no deja títere con cabeza, incluidos especuladores corruptos, 'chefs' reconvertidos en engolados líderes de opinión, políticos mansos y el temor a todo tipo de paranoias apocalípticas. Un país que ofrece contratos millonarios a pipiolos futbolistas, mientras que la juventud mejor preparada de la historia de España sufre empleos en precario, fruto de la inquietante temporalidad laboral. Un auténtico guirigay que alcanza las cotas más altas de hilaridad con el personaje del obispo de Tarazona, en sintonía con las caricaturas interpretadas en su día por Paco Martínez Soria.

Así pues, se armó la gorda en esta incursión de sus mañicos protagonistas en una retahíla de personajes y situaciones extremadamente grotescas, manufacturadas por un realizador con conocimiento del percal. Todo un rosario de viñetas desfilan por la pantalla, sin que falten las relacionadas con el cuento de la política, donde la aplastante lógica del absurdo funciona a todo gas. Y con las descacharrantes interpretaciones de Luis Varela (papel que iba a ser interpretado por el malogrado Álex Angulo), Jorge Asín, Carmen Barrantes y el resto del reparto, a modo de guinda de un modesto divertimento, que se ve con una sonrisa en los labios.