Creed. La leyenda de Rocky (2015)



Adonis Johnson (Michael B. Jordan) no llegó a conocer a su padre, Apollo Creed, ya que el campeón de los pesos pesados murió antes de que él naciera. Sin embargo, el boxeo corre por sus venas. Recién llegado a Filadelfia, Adonis buscará al gran rival y mejor amigo de Creed, Rocky Balboa (Sylvester Stallone), para que sea su entrenador. A pesar de haber abandonado este deporte para siempre y estar inmerso en la batalla más dura de su vida, Balboa aceptará ayudar al joven púgil, y prepararlo a contrarreloj para que luche por el título.

Valoración: 7,209.


FICHA


Título Original: Creed.
Director: Ryan Coogler.
Guionistas: Ryan Coogler, Aaron Covington.
Reparto: Sylvester Stallone, Michael B. Jordan, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Tony Bellew, Wood Harris, Ritchie Coster, Graham McTavish, Jacob 'Stitch' Duran, Andre Ward.
Productores: Robert Chartoff, William Chartoff, Sylvester Stallone, Kevin King Templeton, Charles Winkler, David Winkler, Irwin Winkler.
Música: Ludwig Göransson.
Fotografía: Maryse Alberti.
Montaje: Claudia Castello, Michael P. Shawver.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2015.
Duración: 132 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 29 de enero de 2016.
DVD (Venta): 1 de febrero de 2017.
Distribuidora (España): Warner Bros Pictures España.
Espectadores (España): 561.589.
Recaudación (España): 3.654.071,21 €.
Páginas Vistas: 0.
Popularidad: 78 / 101.


CRÍTICA


03-02-2016 – JOSU EGUREN

Boxeando sombras

Creed puede interpretarse como el segundo largometraje en la carrera exprés de Ryan Coogler o como una estación de paso entre Fruitvale Station (2013) -un biopic dramático multipremiado en el Festival de Sundance- y su debut en la escudería Marvel -dirigirá el destino de Chadwick Boseman en Pantera negra-. Puede parecer un detalle menor, pero su meteórica progresión informa sobre la velocidad a la que el talento emergente es incorporado por el sistema, donde o se diluye (véase a Colin Trevorrow triturado por las fauces de Jurassic World) o sobrevive afirmándose con sutil rotundidad (el caso de Godzilla y Gareth Edwards). En lo positivo, hay que notar que Coogler hunde sus raíces en ese cine del 'ghetto' afroamericano ignorado por el grueso de la filmografía pugilística y con el que la saga de Rocky se reconcilia en un giro que nos devuelve a las calles de Filadelfia.

Coogler evita medirse con el mito del potro italiano, aún impreso en el corazón y la retina de millones de espectadores, y elige un camino paralelo al que tomó Scorsese en su prolongación de El buscavidas (Robert Rossen, 1961) a través de El color del dinero (1986), tomando a Stallone como mentor y muleta cómico dramática mientras el personaje de Adonis Johnson boxea con la imagen fantasmal de su padre en una lucha cuerpo a cuerpo para revelar su verdadera identidad. Es lo mejor de una película que, ante la imposibilidad de vencer el peso de sus apellidos, elige calcar la fórmula original en un último tramo camino al altar de las doce cuerdas. Coogler imita la secuencia de las Rocky steps adaptándola a un estilo videoclipero al servicio del 'product placement' más obvio y descarado, pero en esa transición pierde garra, furia y brío, y toda posibilidad de convertirse en la mejor película de boxeo libra por libra de este siglo, una categoría en la que Warrior (2011), de Gavin O'Connor, no tiene rival.