Infierno azul (2016)


Nancy (Blake Lively) es una aplicada estudiante de medicina. Todavía afectada por la muerte de su madre, busca consuelo y una forma de reencontrarse a sí misma a través del surf. Después de encontrar la playa secreta que era un lugar especial para su progenitora, Nancy se lanza, sola, a sus aguas. Sin embargo, se verá atrapada en medio del territorio de caza de un tiburón blanco, que se interpondrá entre ella y los 200 metros que la separan de la costa. Para sobrevivir, Nancy deberá recurrir a todo su ingenio.

Valoración: 5,910.

Tráiler de la Película

Ficha

Título Original: The Shallows.
Director: Jaume Collet-Serra.
Guionista: Anthony Jaswinski.
Actores: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen, Sedona Legge, Janelle Bailey, Angelo Josue Lozano Corzo, Pablo Calva, Diego Espejel, Ava Dean, Chelsea Moody, Sully Seagull.
Productores: Lynn Harris, Matti Leshem.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Flavio Martínez Labiano.
Montaje: Joel Negron.
País Participante: Estados Unidos.
Año de Producción: 2016.
Duración: 86 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Suspense.
Estreno (España): 15 de julio de 2016.
DVD (Venta): 30 de noviembre de 2016.
Distribuidora: Sony Pictures España.
Espectadores (España): 372.626.
Recaudación (España): 2.121.737,39 €.
Popularidad: 19 / 660.

Crítica

19-07-2016 – JOSU EGUREN

El gran blanco

Un plano detalle a la mano izquierda de Blake Lively hundiéndose en la arena cierra el círculo invisible que une "Infierno azul", de Jaume Collet-Serra, y la última escena de "Gravity", de Alfonso Cuarón. Al igual que en el largometraje del mexicano, aquí la heroína es una náufraga que trata de tocar tierra salvando el abismo que le separa de su objetivo. La infinitud espacial, que puso en jaque el éxito de Sandra Bullock, se transforma en apenas 80 brazas de mar en las que un gran tiburón blanco ha establecido sus dominios frente a una playa secreta frecuentada por unos pocos surfistas locales que conocen la peligrosa orografía submarina de sus picos. La masa de coral y los fondos rocosos son una amenaza menor ante la aparición de la bestia marina que confinará a la protagonista en un islote menguante, sin más equipaje que su ingenio y el instinto de supervivencia que le ha empujado a adentrarse en lo desconocido para rendir homenaje a la memoria de su madre muerta.

Economizando en diálogos, que agudizan la ambigüedad de una atmósfera a mitad de camino entre "Eden Lake" (James Watkins, 2008) y "Deliverance" (John Boorman, 1972), Collet-Serra prepara al espectador para una odisea en la que el silencio es interrumpido por los esporádicos monólogos interiores de una superviviente que aparece dibujada como la versión doliente y aterrorizada de la sirenita danesa de Edvard Eriksen.

Confiando la progresión narrativa a su pericia técnica para condensar y dilatar el tiempo con una batería de planos que combina cámaras submarinas con tomas cenitales, travellings y planos picados, el director catalán ofrece 87 minutos de tensión a campo abierto en los que no hay restos de tropos que haga referencia explícita a las mandíbulas del tiburón spielbergiano. Un eficaz producto de serie B en el que Collet-Serra imprime un sello reconocible sobre el material de derribo con el que trabaja.

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