Mi panadería en Brooklyn

Cartel: Mi panadería en Brooklyn
Vivien (Aimee Teegarden) y Chloe (Krysta Rodriguez) heredan la histórica panadería de su tía Isabelle (Linda Lavin), quien les pide antes de morir que cuiden de su negocio. Sin embargo, las dos chicas tienen planes muy distintos para el local, una de ellas quiere mantener el toque vintage mientras que la otra insiste en adaptar la panadería a los tiempos modernos de Brooklyn. A pesar de sus diferencias, cuando el banco les amenace con desahuciarlas deberán formar un frente unido para evitar que el sueño que su tía tenía para ellas se desvanezca.

Valoración: 4,989.


Trailer de la Película



Ficha

Título Original: My Bakery in Brooklyn.
Director: Gustavo Ron.
Guionistas: Gustavo Ron, Francisco Zegers.
Actores: Aimee Teegarden, Krysta Rodriguez, Griffin Newman, Ernie Sabella, Blanca Suárez, Ward Horton, Letty Serra, Aitor Luna, Enrique Arce, Anthony Chisholm, Linda Lavin, Anthony Alessandro, Teodorina Bello, Robert C. Kirk, Franklin Ojeda Smith, Pat Patterson, Claudia Robinson, Joel Rooks.
Productores: Ramiro Acero, Beatriz Bodegas, Laura Weber.
Fotografía: Miguel P. Gilaberte.
Música: Lucio Godoy.
Montaje: Vicente Perez.
Diseño de Producción: Lucio Seixas.
Vestuario: Celia Yau.
Nacionalidad: España.
Países Participantes: España, Estados Unidos.
Lugares de Rodaje: Valencia, Madrid (España); Nueva York (Estados Unidos).
Fechas de Rodaje: De 20-07-2014 a 19-12-2014.
Año: 2015.
Duración: 100 minutos.
Calificación por Edades: Apta para todos los públicos.
Género: Comedia, Romántica.
Estreno (España): 01-07-2016.
Distribuidora: Alfa Pictures, S. L. U.
WEB Oficial: WEB Oficial de la película en España.
Sitio Oficial: Sitio Oficial.
Espectadores (España): 3.764.
Recaudación (España): 24.689,74 €.
Visitas: 0.
Popularidad (Blog): 385 / 500.

Fotograma: Mi panadería en Brooklyn

Crítica

09-07-2016 – JOSU EGUREN

La boulangerie

Hablemos con propiedad y justicia, la panadería que alude el título del tercer largometraje de Gustavo Ron ("Mia Sarah", "Vivir para siempre") no es una vulgar tahona, es una boulangerie, con todo lo que el galicismo implica más allá de lo estrictamente semántico. Delimitadas sus facciones estéticas a partir del uso de una sola palabra, "Mi panadería en Brooklyn" despliega sus encantos con la misma sutileza con la que el pastelero en prácticas espolvorea una fuente de azúcar glass. El argumento se presenta en la forma de una nieve de lugares comunes, que comienzan con la elección del barrio de Williamsburg como escenario de un pulso entre dos primas enfrentadas por el rumbo que debe tomar la antigua panadería que han recibido en herencia.

Sobre la base dramática del luto por un ser querido, que sirve de lecho para una leve crítica a la gentrificación (o el urbanismo como herramienta de la ideología neoliberal), se levanta una comedia con toques románticos en la que una guerra de tartas significa el cénit del cara a cara entre el hipsterismo y tradición vintage. La película juega a transitar ambos mundos, mientras recorre los santuarios de culto de la Gran Manzana siguiendo las indicaciones de una guía turística para cinéfilos mitómanos. Lejos de las calles salvajes por las que deambulan los fantasmas de Paul Schrader y Abel Ferrara, Ron prefiere la luminosidad del recuerdo de Woody Allen y su Manhattan, y lo exhibe con el mismo afecto con el que reivindica el humor de equívocos y puertas batientes de "El bazar de las sorpresas", de Ernst Lubitsch.

El exceso en el punto de caramelización derrite las hechuras de unos personajes anecdóticos que terminan barnizando de cursilería una película que no pretende ser otra cosa que un manual amable de usos y costumbres para el viajero ocasional a una ciudad mitificada.

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