La puerta abierta (2016)


Rosa (Carmen Machi) es una prostituta que vive resignada a ejercer la profesión que heredó de su madre (Terele Pávez), hoy en día una anciana coqueta que se cree Sara Montiel y que convierte su existencia en un caos delirante. Juntas malviven en un piso de Madrid rodeado de todo tipo de personajes pintorescos. Pero Rosa no es feliz, de hecho, no sabe serlo. Sin embargo, la llegada de la pequeña Lyuba (Lucía Balas), una nueva integrante de su particular familia que volverá todo patas arriba, le ofrecerá la oportunidad de conseguirlo.

Valoración: 7,165.

Tráiler de la Película

Ficha

Título Original: La puerta abierta.
Directora: Marina Seresesky.
Guionista: Marina Seresesky.
Actores: Carmen Machi, Terele Pávez, Asier Etxeandia, Paco Tous, Lucía Balas, Sonia Almarcha, Yoima Valdés, Emilio Palacios, Mar Saura, Christian Sánchez, Hugo Ndiaye, Monika Kowalska, Susana Hernáiz, Ana Pascual, Valentina Medda, Serringe Keita.
Productores: Sergio Bartolomé, Roberto Fernández, Álvaro Lavín, José Alberto Sánchez.
Música: Mariano Marín.
Fotografía: Roberto Fernández.
Montaje: Raúl de Torres.
Dirección Artística: Javier Crespo.
Vestuario: Pan Álvaro.
Nacionalidad: España.
País Participante: España.
Lugares de Rodaje: Madrid, Valencia (España).
Fechas de Rodaje: De 17 de diciembre de 2014 a 6 de febrero de 2015.
Año de Producción: 2016.
Duración: 84 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama, Comedia.
Estreno (España): 2 de septiembre de 2016.
DVD (Venta):
Distribuidora (España): Pirámide Films Distribución.
Espectadores (España): 11.669.
Recaudación (España): 69.787,92 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 197 / 635.

Crítica

08-09-2016 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Solas en la madrugada

Con "La puerta abierta" estamos ante un amargo drama de la vida cotidiana, urdido en torno a dos prostitutas, una madre y su hija, encarnadas con entrega absoluta por Terele Pávez y Carmen Machi. Personajes sumidos en ambientes sórdidos, desesperanzados, en el que tiene cabida asimismo un sincero travesti, al que da vida el actor bilbaíno Asier Etxeandia. Son los tres vértices de un peculiar triángulo existencial, en el que la soledad, una soledad que se convierte en infierno para los que intentan salir de ella, se cuela por todas y cada una de las secuencias de la película, firmada por la debutante realizadora Marina Seresesky.

Tampoco falta el humor negro en un título tan a contracorriente como "La puerta abierta", transformada en un ejercicio sobre los amores frustrados, en una reflexión sobre las siempre problemáticas relaciones materno-filiales. Porque lo que sugiere esta película intimista, con su insoportable carga de crueldad, dolor y sufrimiento, es que la vida se nos escurre de entre los dedos como si fuera el agua de un turbulento manantial. Es de lo que trata esta triste película con raíces escénicas y algunos momentos emotivos, dentro de un conjunto en tono menor.

Se perfila asimismo el espinoso tema de las segundas oportunidades, tan hondamente expresado por el escritor Joseph Conrad en 'Lord Jim', sin ir más lejos, reconducido aquí a un marco hiperrealista, por el que pululan personajes de toda condición, seres humanos más o menos marginales, que son como frágiles vasijas de barro, propicias a romperse a las primeras de cambio. En suma, "La puerta abierta" vale más por lo que se intuye que por lo que se ve, por las interpretaciones de un sólido reparto y por el esfuerzo creativo de una inquieta cineasta a la que hay que otorgarle un amplio margen de confianza de cara a futuros proyectos cinematográficos.

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