El ciudadano ilustre (2016)

Fotograma: El ciudadano ilustre (2016)

Daniel Mantovani (Oscar Martínez) es un Premio Nobel de Literatura natural de Argentina que vive en Barcelona desde hace décadas. Desde la distancia, escribe novelas que retratan con crudeza la vida en su pueblo, al que no vuelve desde hace 40 años. Sin embargo, un día recibe la noticia de que allí quieren concederle el título de Ciudadano Ilustre y decide volver. Pero, para su sorpresa, no se encontrará con la bienvenida esperada y su llegada desencadenará una serie de situaciones entre su figura y el pueblo.

Valoración: 7,281.

Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: El ciudadano ilustre.
Directores: Mariano Cohn, Gastón Duprat.
Guionista: Andrés Duprat.
Actores: Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Nora Navas, Belén Chavanne, Iván Steinhardt, Emma Rivera, Julián Larquier Tellarini, Manuel Vicente, Marcelo D'Andrea, Gustavo Garzón.
Productor: Fernando Sokolowicz.
Música: Toni M. Mir.
Fotografía: Mariano Cohn, Gastón Duprat.
Montaje: Jerónimo Carranza.
Nacionalidad: Argentina.
Año de Producción: 2016.
Duración Original: 118 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Comedia.
Estreno (España): 11 de noviembre de 2016.
DVD (Venta): 25 de abril de 2017.
Distribuidora (España): A Contracorriente Films.
Espectadores (España): 42.578.
Recaudación (España): 272.914,47 €.
Popularidad: 671 / 687.

Cartel: El ciudadano ilustre (2016)

Crítica

14-11-2016 – JOSU EGUREN

El premio

A través de títulos como 'La hojarasca', 'Cien años de soledad' y 'Los funerales de la Mamá Grande' el colombiano Gabriel García Márquez ilustró el perfil topográfico y sentimental de la ciudad imaginaria donde José Arcadio Buendía plantó las raíces de una de las estirpes más fecundas del realismo mágico. La idea de "El ciudadano ilustre" es enfrentar al prosista argentino Daniel Mantovani con los habitantes de la pequeña comunidad en la que se inspiró para escribir las novelas por las que fue premiado con el Nobel de Literatura, en una suerte de retorno al Macondo de sus pesadillas de adolescencia, de regreso al pueblo del que huyó para crecer como figura de ventas multimillonarias al otro lado del océano Atlántico.

Desde la primera secuencia, Mariano Cohn y Gastón Duprat dejan entrever cuáles serán sus bazas con la escenificación de un parlamento de aceptación del Nobel puntuado por un incomodo silencio sostenido sobre el que se cimentan el eje de su discurso: «El elogio unánime es la muerte del artista». A partir de ahí entra en juego la ironía desmitificadora que va horadando las distintas capas que envuelven al protagonista, violentando la continuidad narrativa con oportunos giros de guión que colocan al espectador entre la empatía a la que le empuja el aparato cómico y la conmiseración hacia un personaje patético. El juego de espejos con la historia argentina (desde el peronismo hasta los milicos) se hace presente en el desenlace de una serie de pequeños relatos en los que Cohn y Duprat parecen haber tomado en préstamo el humorismo gráfico de Roberto Fontanarrosa aunque subrayando sus matices tragicómicos merced a la excelencia de un reparto encabezado por Oscar Martínez. La fotografía dura y sin filtros que en principio puede resultar anticinematográfica y desalentadora termina siendo la mejor arma de una comedia negra afeada por un epílogo innecesario.