Igelak: Ranas (2016)

Fotograma: Igelak: Ranas (2016)

Pello (Gorka Otxoa) es el satisfecho director de una sucursal bancaria que, sin embargo, se ha convertido en el chivo expiatorio de sus jefes. Perseguido por delitos económicos, Pello huye y se oculta en las montañas, donde asume la identidad de un vagabundo para volver a la civilización con la idea de reunir 10.000 euros que le permitan conseguir una nueva identidad, salir del país y empezar de cero. La suerte le llevará a refugiarse en un edificio ocupado por personas desahuciadas por su propio banco.

Valoración: 5,345.

Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: Igelak.
Director: Patxo Tellería.
Guionista: Patxo Tellería.
Reparto: Gorka Otxoa, Gurutze Beitia, Mikel Losada, Miren Gaztañaga, Josean Bengoetxea, María Cruickshank, Iñaki Ricarte, Itziar Atienza, Itziar Ituño, Elena Irureta, Javier Tolosa, Ramón Agirre.
Productor: Alberto Gerrikabeitia.
Música: Iñaki Salvador.
Fotografía: Aitor Mantxola.
Montaje: Raúl López.
Nacionalidad: España.
Año de Producción: 2016.
Duración Original: 98 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Comedia.
Estreno (España): 2 de diciembre de 2016.
DVD (Venta): 6 de abril de 2017.
Distribuidora (España): Barton Films, Filmax.
Espectadores (España): 27.484.
Recaudación (España): 138.854,95 €.
Visitas: 0.
Popularidad: 304 / 753.

Cartel: Igelak: Ranas (2016)

Comentario

El bilbaíno Patxo Tellería ("Bypass", 2012), ubica en la comedia social británica -de "Café irlandés" a "Full Monty"- los referentes de su nuevo film. El protagonista es Pello (Gorka Otxoa), un empleado de banca condenado por delitos financieros que, tras huir de la cárcel, acaba refugiado en un edificio okupado por deshauciados en lucha. «La película es la lucha de David contra Goliat, de los eternos perdedores contra los vencedores crónicos», explica el director. (Anuario Fotogramas 2017: Manu Yáñez).

Fotograma: Igelak: Ranas (2016)

Crítica

09-12-2016 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Yonquis del dinero

En la punzante fábula que Orson Welles utilizó en su obra maestra "Mister Arkadin" (1955), un escorpión propone a una rana que lo ayude a cruzar un río de aguas turbulentas, para acabar picándola de forma irremediable. Cuando la rana le pregunta: «¿por qué me has picado si tú también te hundirás conmigo?» El escorpión le responde: «No lo puedo evitar, es mi carácter». Este cuento se traslada en "Igelak: Ranas" al enfrentamiento entre desahuciados y banqueros, siempre en tono de comedia e incluso con ribetes de cine musical, metidos con calzador.

En algún lugar he escuchado la afirmación de que hay empresas que despiden a sus empleados como si se rascaran las pulgas, lo cual es ya de por sí algo inquietante. En un momento dado, escuchamos a esa inofensiva comuna de 'raneros' entonar una canción que habla de «los putos yonquis del dinero», visto el afán de su máximo responsable por dirimir a las primeras de cambio su inequívoca posición con respecto a la premisa argumental, de corte social. Desde luego, su compromiso con los más desfavorecidos es encomiable, pero ello sólo no es suficiente para que una película sea una buena película.

¿Conocen el síndrome de la rana herida? Si este batracio es introducido en una olla con agua hirviendo, tratará de escapar de inmediato, pero metido en una olla de agua fría, puesta a fuego lento, irá cociéndose sin apercibirse de ello. En "Igelak: Ranas" se utiliza de alguna manera este apólogo para describir los dimes y diretes de los distintos personajes, reunidos en un ambiente festivo, a pesar del dramatismo de los hechos descritos, sin que en ningún momento el espectador se identifique con ellos a pies juntillas. Incluso aparece un vendedor de paraguas que bien podría ser un homenaje a "Los paraguas de Cherburgo" (Jacques Demy, 1963), pero se queda, por desgracia, en agua de borrajas.