Madre sólo hay una (2016)

Fotograma: Madre sólo hay una (2016)

Pierre (Naomi Nero) es un joven de 17 años que aún está definiendo su personalidad. Desde que su padre murió vive con su hermana y su madre, que los cuida de manera ejemplar. Pero todo cambia cuando descubre que fue robado cuando era un recién nacido. La misma noche que se entera, su madre es detenida y su mundo se desmorona. Pierre deberá acostumbrarse a su nueva familia, a sus ideales de vida acomodada, su nuevo hermano y, también, a su nuevo nombre, Felipe. Pero él planea su vida de manera muy diferente.

Valoración: 6,679.

Tráiler de la Película



Ficha

Título Original: Mãe Só Há Uma.
Directora: Anna Muylaert.
Guionista: Anna Muylaert.
Reparto: Naomi Nero, Matheus Nachtergaele, Daniel Botelho, Daniela Nefussi, June Dantas, Helena Albergaria, Lais Dias, Luciana Paes, Luciano Bortoluzzi, Renan Tenca.
Productores: Anna Muylaert, Sara Silveira.
Música: Berna Ceppas.
Fotografía: Barbara Alvarez.
Montaje: Helio Villela.
Nacionalidad: Brasil.
Año de Producción: 2016.
Duración Original: 82 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 12 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 2 de diciembre de 2016.
DVD (Venta): 25 de abril de 2017.
Distribuidora (España): Karma Films.
Visitas: 0.
Popularidad: 125 / 726.

Cartel: Madre sólo hay una (2016)

Comentario

Basada en un caso real ocurrido en Brasil en los años 80, Anna Muylaert ("Una segunda madre") reflexiona sobre el modo en que las nuevas generaciones afrontan la identidad del género. Pierre (Naomi Nero), un adolescente inseguro sobre su identidad sexual, descubre que la mujer que le crió no es su madre biológica, sino que le robó en el hospital donde nació. Al regresar a su verdadero hogar, descubrirá que su familia no acaba de entender su comportamiento. (Anuario Fotogramas 2017: Manu Yáñez).

Fotograma: Madre sólo hay una (2016)

Crítica

03-12-2016 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

Identidad de género

Tras "Una segunda madre" la cineasta brasileña Anna Muylaert nos ofrece ahora "Madre sólo hay una". Una historia basada en hechos reales, filmados con la idea de concienciar a las nuevas generaciones sobre la identidad del género. Así, un joven descubre a su madre biológica, al tiempo que debe asumir su condición de transexual. Tengamos en cuenta la encrucijada en que se debate el adolescente en cuestión, la extrema complejidad de un proceso personal e intransferible, desde el momento en que nadie ha aprendido a dar grandes zancadas sin dar primero pequeños pasos.

El típico marco familiar en el que se desarrolla el drama está bien representado por la realizadora, lo mismo que la dirección de actores. En cambio, desde un punto de vista cinematográfico, la película es plana, sin relieve en ninguno de sus apartados técnico-artísticos, con una escenografía más próxima de la pequeña pantalla que de la grande. Es evidente que describir los avatares del protagonista respecto a una identidad que será convulsiva o no, será empresa de alto riesgo. Sobre todo a la hora de describir a algún que otro personaje, más peligroso que una piraña en un bidé.

Porque, un retrato como el mostrado en "Madre sólo hay una" debe penetrar hasta lo más hondo en la vida física y psíquica del chaval protagonista, sin ocultar los pormenores sexuales. Afortunadamente, la directora Anna Muylaert llama a las cosas por su nombre, sin complejos de ningún tipo, evitando en todo momento el miedo o la mojigatería, tan frecuente en este tipo de asuntos. Por eso, la película es honesta, pero sin el imprescindible aliento poético o la introspección realista y crítica de un entorno social cuando menos conflictivo.

En suma, estamos ante un filme a contracorriente, realizado con el oficio suficiente para sugerir que bajo toda dulzura carnal se adivina un peligro inminente.

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