Migas de pan (2016)

Cartel: Migas de pan (2016)
Liliana Pereira (Cecilia Roth) fue una presa política de la última dictadura de Uruguay. Encarcelada y torturada por sus ideas, la custodia de su hijo le fue arrebatada. Años después, Liliana vuelve a su país, donde tendrá que enfrentarse a su doloroso pasado y elegir entre lo que le pide su corazón y lo que le dicta su conciencia, entre intentar reconciliarse con el hijo que perdió o unirse a la denuncia colectiva que prepara un grupo de mujeres que, como ella, fueron víctimas de la violencia sistemática.

Valoración: 6,490.

TRÁILER DE LA PELÍCULA


FICHA

Título Original: Migas de pan.
Directora: Manane Rodríguez.
Guionistas: Xavier Bermúdez, Manane Rodríguez.
Reparto: Cecilia Roth, Justina Bustos, María Pujalte, Ernesto Chao, Patxi Bisquert, Sonia Méndez, Quique Fernández, Ulises Di Roma, Artur Trillo, Andrea Davidovics, Nuria Fló.
Productor Ejecutivo: Chelo Loureiro.
Música: Paco Ibáñez, Andrés Stagnaro.
Fotografía: Diego Romero.
Montaje: Sandra Sánchez.
Nacionalidad: Uruguay.
Año de Producción: 2016.
Duración: 105 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Drama.
Estreno (España): 7 de diciembre de 2016.
DVD (Venta):
Distribuidora (España): Super 8 Media.
Espectadores (España): 3.266.
Recaudación (España): 18.071,39 €.
Visitas: 1.
Popularidad: 3 / 886.

Fotograma: Migas de pan (2016)

COMENTARIO

Justina Bustos, de joven, y Cecilia Roth, en la madurez, encarnan a Liliana, protagonista del sexto largometraje de Manane Rodríguez ("Un ajuste de cuentas", 2009). En el film, una mujer regresa a Montevideo después de muchos años de ausencia para asistir a la boda de su hijo, y también para enfrentarse a un doloroso pasado de dictadura, persecución y presidio. «Intenta poner en orden su relación con su hijo al que no pudo criar y no renuncia a que algún día se haga justicia», explica la directora. (Anuario Fotogramas 2017: Manu Yáñez).

Fotograma: Migas de pan (2016)

CRÍTICA

12-12-2016 – JOSU EGUREN

La mitad de mí

La historia de "Migas de pan" arranca en el punto exacto donde se disolvía la memoria del protagonista de "Paisito" (2008), de Ana Díez, en los albores del golpe de estado que dio origen a 12 años de una dictadura cívico-militar, quizá menos sangrienta que sus hermanas del Cono Sur, pero tan generosa en violaciones de los Derechos Humanos como para justificar un proceso de depuración frenado por los argumentarios en favor de una falsa concordia que evitaría saldar las deudas pendientes con la memoria histórica.

Las tensiones entre los partidarios de un amago de transición y quienes reclaman reparación y justicia se dan cita en el personaje interpretado por Cecilia Roth ("El nido vacío", Daniel Burman, 2008) y Justina Bustos ("Francisco: El Padre Jorge", Beda Docampo Feijóo, 2015), las dos mitades de una mujer (Liliana Pereira) que fue encarcelada, violada y torturada tras el autogolpe protagonizado por el presidente electo uruguayo Juan María Bordaberry. Tras un primer tramo en el que Manane Rodríguez retrata la sororidad con la que las presas del penal de Punta Rieles mitigan el dolor producto de las múltiples vejaciones a las que son sometidas las militantes políticas, el relato se centra en el dilema de la protagonista en una edad ya madura: cerrar en falso las heridas del pasado para trabar puentes con la generación de su hijo, o sumarse a una denuncia colectiva.

Hilada mediante una narrativa convencional, y haciéndose fuerte en una puesta en escena que hace valer la pulcritud (rivettiana) para aliviar el sadismo en el que se recreaban los torturadores de historias análogas como "Garage Olimpo" (Marco Bechis, 1999), "Migas de pan" crece en interés cuando deja atrás el costumbrismo del subgénero penitenciario para instalarse en el terreno de las ideas, donde la cámara se aferra a la interpretación de Cecilia Roth para sopesar una elección que no resulta tan fácil como parece a simple vista.

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