Train to Busan (2016)

Fotograma: Train to Busan (2016)

Corea se encuentra en estado de emergencia desde que un virus misterioso brotara sin control entre la población. Seok-woo (Gong Yoo) y su hija Soo-ahn (Kim Soo-an) se suben en el KTX, el tren rápido que une los 442 km que separan Seúl y Busan. Sin embargo, lejos de estar a salvo, la estación queda invadida por zombis, con tan mala suerte que uno de ellos logra subirse al tren. A bordo de un transporte que alcanza una gran velocidad, los pasajeros deberán luchar por sobrevivir en el viaje más angustioso de sus vidas.

Valoración: 7,321.

Tráiler de la Película


Ficha

Título Original: Busanhaeng.
Director: Yeon Sang-ho.
Guionistas: Park Joo-Suk, Yeon Sang-ho.
Reparto: Gong Yoo, Jeong Yu-mi, Kim Soo-an, Ma Dong-seok, Ahn So-hee, Choi Woo-sik, Kim Eui-sung, Jeong Seok-yong.
Productor: Lee Dong-ha.
Música: Jang Young-gyu.
Fotografía: Lee Hyung-deok.
Montaje: Yang Jin-mo.
País Participante: Corea del Sur.
Año de Producción: 2016.
Duración Original: 118 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 16 años.
Género: Terror, Acción, Ciencia Ficción, Drama, Thriller.
Estreno (España): 4 de enero de 2017.
DVD (Venta): 13 de junio de 2017.
Distribuidora (España): A Contracorriente Films.
Espectadores (España): 28.259.
Recaudación (España): 171.482,18 €.
Visitas: 6.
Popularidad: 374 / 799.

Cartel: Train to Busan (2016)

Crítica

12-01-2017 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

¡Qué mal rollo!

Poco a poco, la industria del cine de Corea del Sur se acerca a nuestras pantallas con títulos como "Train to Busan". Película de terror centrada en los desmanes perpetrados por un grupo de incordiantes zombis, a bordo de un tren de alta velocidad. Lo que viene a continuación es un incontinente despliegue de casquería, incrustada en las imágenes de la cinta como si fuera una carnicería sobre ruedas, aliñada, afortunadamente, con asumido descaro y un desmadrado tono apocalíptico. De tal manera, que la sociedad actual, proclive a la barbarie, es puesta en picota, dado su afán por devorarse a sí misma.

La identificación de los espectadores con los protagonistas, por muy orientales que aquí sean, es una de las artimañas más empleadas por los cineastas de medio mundo a la hora de sumergir lo máximo posible al gran público en los tremendistas argumentos por ellos urdidos. Tramas tratadas en infinidad de títulos, que parecen funcionar en taquilla como el mejor engrasado de los mecanismos narrativos, basados en una violencia desatada y en un bestiario dramático en extremo tipificado. Desde luego, el mal rollo que producen los zombis de "Train to Busan" deja al espectador patidifuso.

Una acción trepidante preside el tinglado, en el que participan viajeros adscritos a todas las edades y estamentos de la sociedad, capaces de hacer frente a la amenaza que se les viene encima utilizando métodos tan drásticos como los de estos tragicómicos muertos vivientes. Porque la acción nos sitúa en un impredecible cruce de caminos, al tiempo que su máximo responsable conduce la intriga a un ritmo de mil demonios, donde el peligro acecha en cada parada de estación.

Agitado todo ello en el túrmix de un guión con más agujeros que un colador, salvado 'in extremis' por una inventiva realización, que acaba por dejarle a uno un regusto casi casi exótico.